El perfeccionismo, ¿una fortaleza o una debilidad?

El perfeccionismo, ¿una fortaleza o una debilidad?

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ualquier rasgo humano que nos lleve a estar en una mejor posisión o estado anímico es siempre bienvenido, el perfeccionismo no es la excepción. Recuerdo que en mis primeros trabajos cuando me preguntaban cuál era mi mayor fortaleza yo orgullosa respondía: “soy perfeccionista y perseverante”, y déjenme confesarles que esa es una mezcla explosiva, que termina la mayoría del tiempo “quemándote”.

Y con una sonrisa en el rostro me río de lo que les comparto, pero es una realidad, existe algo que se llama: “Burnout Sindrome” (que en Español se conoce como: “Síndrome de Fatiga Crónica”) y se adquiere por la constante exposición a situaciones que te generan estrés, sin tener oportunidad para bajar del pico alto que provocó la exaltación. El cuerpo se va resintiendo, la mente se agota, te genera mucho cansancio y emocionalmente te volvés más vulnerable.

Mi perfeccionismo me encaminó directo al padecimiento y no fue hasta que era incontrolable su efecto que decidí visitar a un médico, quien me informó de lo que estaba viviendo y con quien empecé a tratar la situación. Pero me preocupé tanto, que inicié a asistir regularmente a terapias psicológicas, en donde poco a poco iba encontrando las respuestas a mis necesidades.

Entonces comprendí que en mi vida el perfeccionismo era una debilidad personal, que debía empezar a cambiar. Y me puse manos a la obra:

  • Aprendí a respirar, me dí cuenta que respiraba solo hasta la parte superior del pecho, sin que el aire bajara a mi área abdominal.
  • Empecé a identificar mis emociones y cómo me sentía cuando estaba siendo perfeccionista.
  • Le sumé más tiempo al margen de error entre una reunión y otra, para evitar la frustración que me provoca la inpuntualidad.
  • Y tenía un par de frases que aprendí, que como mantras me las repetía a diario:
    • “hay un orden natural de las cosas, que lo mueve todo”
    • “mi calidad humana, se compone de imperfecciones”
    • “el control es una ficción, pues en realidad solo podemos controlar nuestra forma de pensar, sentir y actuar”.

Hoy al ir a una entrevista de trabajo, cuando me preguntan por mi mayor fortalerza, respondo que es la pasión con la que vivo a diario y yo misma me adelanto y expreso que mi mayor debilidad es la perfección con la que solía manejar mi vida.

Te invito a tomar acción, identifica tus fortalezas y debilidades y como leí por ahí: ”progreso no perfección”.


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