Distanciamiento ¿Físico o Social? – Una reflexión sobre el cambio de nuestros rituales

por Lyhelis
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Imagen ilustrativa. Foto creada por teksomolika – www.freepik.es

Sé que llevo mucho tiempo sin publicar en esta columna, pero les garantizo que sigo escribiendo, en privado, enfocada en el libro y en unos 20 artículos inéditos, que he escrito de forma terapéutica, para vaciar ideas y dejar lugar en el disco duro.

Hace unos días compartiendo -en la terraza de casa- con mis padres, surgió el tema del llamado “distanciamiento social” (mi padre es asiduo lector y me comparte artículos que amplían mi visión de las cosas), luego compartimos impresiones… y de ese compartir, nació este artículo.

La vida ha cambiado, los sucesos mundiales nos han cambiado la forma de vivir; yo, en lo personal me he quedado en Nicaragua, contenta por tener la oportunidad de convivir con mis padres y de disfrutar en mi día a día, bajo el mismo techo, a mi “abue”.

Reconozco que esa dosis de felicidad y sonrisas diarias tienen un alto costo de responsabilidad, mucho más en estas circunstancias.

Solo para ponerles en contexto, mi “abue” y yo –sin querer queriendo- teníamos un ritual mañanero, yo salía del cuarto y me iba donde ella, siempre tiene un cojín en sus pies (por la circulación) y yo llegaba, me arrodillaba y me acurrucaba en sus piernas, mientras ella me sobaba la cabeza y me aliñaba el pelito, mientras nos contábamos cómo habíamos pasado la noche y qué tenía que hacer ese día.

Yo realmente sentí lo que significaba la pandemia el día que mi “abue” me dijo: “…no, no, nada de besitos, tenemos que mantener la distancia, esto es peligroso…” y no dejó que me acercara (siento el “nudo” en la garganta). Casi de inmediato me dijo: “yo te quiero mucho, y sí quiero tus besitos, solo que me da miedo”. Y la entendí 100%, con empatía.

Ahora bien, hay 3 tipos de mecanismos que podemos elegir para resguardarnos y cuidarnos de la pandemia: distanciamiento, cuarentena y aislamiento. Si bien las 3 son medidas que afectan la forma de socializar y convivir, en éste escenario de vida, se agradece el cambio y que “marcar distancia” sea una opción.

La segunda vez, estaba almorzando en Sussi Bistró, recuerdo que íbamos a pagar y me encontré un amigo en la caja, me saludó y yo me giré para abrazarle y de inmediato sentí su reacción corporal, a lo que sumó la frase: “disculpá, estoy aplicando el distanciamiento social”. No les puedo negar que el momento fue un poco hostil, me caló. Andaba con un primo, quien puso su mano en mi espalda y al irse el grupo me dijo: “todo bien amor, no lo tomes personal” (después de lo de mi “abue”, nada podía afectarme, estaba “curada”, lo comprendí).

Ahora bien, hoy por hoy, hay mucho aprendizaje y cosas que podemos mejorar respecto a nuestra percepción de la realidad, y la forma en la que nos comunicamos. Especular o desinformar, no es una opción, ser fríos y distantes, tampoco. Ya bastante dolor ha suscitado la situación cómo para hacernos más daño.

Me gustaría desmitificar el término que –a mi parecer- se ha mal usado para marcar la distancia de 2 metros entre una y otra persona, yo le he llamado “distanciamiento físico”, porque eso es lo que representa, evitar el contacto físico entre 2 o más personas. La distancia sugerida es de un cuerpo con otro, y la verdad, es que éste proceso nos ha unido socialmente, hay más conexión – genuina, desinteresada y fraterna -, se han dejado a la vista los corazones vibrantes, las almas nobles y la actitud de servicio.

Socialmente, por fin estamos entendiendo que tenemos fuerza en colectivo, al reconocer nuestro valor individual; el impacto que genera tu decisión personal es lo que suma a tu entorno y comunidad. Lemas como “si yo me cuido, nos cuido”, ha tomado un sentido extraordinario de comunidad.

Tienes dudas, pregúntate:
¿Qué te motiva a marcar distancia?

Estoy segura que en éste caso es por pura seguridad, para evitar el contagio, reducir los riesgos que conlleva el virus, aplicar medidas preventivas, reducir la propagación, entre otras razones que no tienen nada que ver con ser “asocial”, es decir, que no se integra en la sociedad o no sigue las normas y convenciones sociales. Por eso pienso que el término más acertado sería “distanciamiento físico”.

La pandemia trae consigo varios retos: falta de interacción humana, ansiedad, manejo de la soledad, reducción de la productividad, incertidumbre, desempleo o exceso de trabajo con las nuevas medidas laborales, esto da para varios artículos más, a lo que deseo referirme es a la necesidad de no generarnos una causa más de frustración dándole poder a un término mal empleado.

Demos nosotros el primer paso, cambiemos el “social” por “físico”, hagámoslo viral, que el mundo reste poder al “distanciamiento social”, pues hoy más que nunca hemos descubierto el impacto que tiene la unidad del colectivo, vista en el rostro de la solidaridad, la sororidad, la gratitud, la compasión y el humanismo, todos valores asociados a la vida en sociedad.

¡Hagamos comunidad y cambiemos paradigmas!

Fuente: https://www.cractualidad.com/columnas/distanciamiento-fisico-o-social-una-reflexion-sobre-el-cambio-de-nuestros-rituales/

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