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Actitud

Diario METRO

Preguntas poderosas: ¿Por qué? y ¿cómo?

por Lyhelis julio 20, 2017
escrito por Lyhelis

C

uantas veces he escuchado la frase “tené paciencia” o “sé tolerante”; no sé si a vos te pasa igual, yo siempre me pregunto: ¿Cómo ser tolerante? O ¿Cómo tener paciencia? Y utilizo cómo porque esa es la pregunta que viene a mi cabeza, sin embargo, la pregunta más común desde los 2 años de edad del ser humano es: ¿Por qué? Y es muy acertada, ya que deseamos entenderlo todo, tener una explicación que justifique lo que nos ocurre; teniendo esa respuesta, hacemos que nuestro cerebro se “relaje”. Como cuando tenemos un dolor, pero no sabemos por qué nos sentimos tan mal, vamos al médico, nos conceptualiza con un nombre extraño lo que tenemos (en ocasiones ni lo podemos pronunciar) y con la asignación del tratamiento nos quedamos tranquilos, puede ser algo “viral”, es decir, igual no sabemos que es, pero por alguna extraña razón nos da calma.

Después de un tiempo, he aprendido que el por qué o la causa de lo que sucede, en solo un placebo para mi mente intrigada y curiosa, la verdad el por qué no es realmente importante hoy por hoy en mi vida, interiorizando esto, he descubierto que es más trascendente encontrar la forma, el método, la manera de salir o superar una situación en particular, de pasar a otro nivel de conciencia; Y es ahí, cuando cobra relevancia y poder una sola pregunta en mi vida: ¿Cómo?

Si analizamos juntos(as), desde maternal nos llevan de la mano, enseñándonos como escribir, como ir al baño, como tratar a nuestros semejantes y a los mayores, como se debe comer, como bailar, como hacer una manualidad… Pero en algún momento del camino, ese cómo deja de ser una enseñanza y se conveirte en un adiestramiento, en el que nos condicionan para actuar de X o Y manera, casi de forma reactiva, y en su mayoría el único “por qué” que encontramos para ese actuar es una frase autoritaria: “Por que yo lo digo”. Les hes familiar? Y estoy convencida que eso detona algo en nuestro cerebro y nos estimula a preguntar muchas más veces “Por qué”, restandole atención al “Cómo”.

Y es normal, los por qué de cierta circunstancia, nos llevan a filosofar y a darle vuerltas en la cabeza, es decir, si vos sentís una molestia en tu zapato y te preguntás “por qué”, pasarás un buen rato cuestionándote entre las varias opciones que pueden provocar tu incomodidad. Sin embargo, si te preguntas ¿Cómo me quito esta molestia?, es muy probablemente que te quités el zapato, lo sacudas y volvas a ponertelo. El cómo nos impulsa a tomar acción, dejamos de filosofar sobre la piedra en el zapato y terminamos resolviendo la cuestión de una vez.

En muchas ocasiones, las vida nos pone más de una piedra en el zapato, piedras con cara de necesidades, con cara de malos ambientes laborales, con cara de violencia familiar, piedras con cara de traición de un amigo o de frustraciones, es que siempre hay basuritas en el camino, es inevitable, dependerá de nosotros y de las preguntas poderosas que utilicemos para tomar decisiones acertadas. ¿Por qué a mí? Es una de las preguntas más utilizadas en momentos de crisis; en mi experiencia, esa pregunta se resuelve con un: Y ahora, ¿Cómo salgo de ésta?

Bienvenida(o) a mi mundo del “cómo”, te aseguro que encontrarás más satisfacciones en las respuestas a esa pregunta, pues te dará la oportunidad de continuar, a plenitud, disfrutando del proceso. Las razones y los por qués los entenderás con el tiempo, cuando hayas puesto en acción el “cómo”.

julio 20, 2017 0 comentario
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Diario METRO

Redes de apoyo

por Lyhelis marzo 23, 2017
escrito por Lyhelis

¿H

as pensado alguna vez en quiénes te rodean? ¿Quiénes son tu red de apoyo¿ En el año 2012, después de muchos intentos por sacar un estudio superior, logré obtener un préstamo estudiantil para sacar mi Master en Administración de Empresas con Especialidad en Mercadeo; lamentablemente, a los pocos meses me quedé sin trabajo y me ví pasando muchas necesidades económicas. En esos momentos de desesperación, me preguntaba constantemente: ¿cómo voy a pagar la cuota del próximo mes? Y ¿cómo puedo hacer para obtener una beca y poder seguir estudiando? He de confesarles que siempre he sido una nerda.

Las cosas no mejoraron, ese año en particular “me llovió sobre mojado”, días después de mi cumpleaños me operaron de apendicitis, al regresar a la empresa para la que trabajaba (el día de las madres) luego del subsidio me notificaron que iban a prescindir de mis servicios y un mes después, ya en el desempleo, me extrajeron las cordales provocándome una lesión de por vida en una de mis encías.

Sin embargo, yo seguía sonriendo, llena de fé en mí misma, convencida que era la única que podía sacarme de eso que estaba viviendo, que no me podía “hechar a morir”, que nada pasaba por casualidad. No sé ni cómo seguía autogestionándome, es decir, lloraba y sonreía a la vez, lloraba y me hablaba bonito, lloraba y me motivaba a seguir adelante (…siempre he sido una llorona!); Me dí la oportundiad de hacer nuevos contactos, de servir en lo que podía a mi alrededor y a agradecer todo trabajito que me ofrecían. Así descubrí el valor de las “redes de apoyo”.

En lo personal siempre he sido incapaz de darles preocupaciones a mis padres y a pesar de eso, mi papá aparecía con comida al salir de su trabajo, porque sabía de mis dificultades. O de pronto, llegaban a visitarme él y mi mamá, con provisión a la casa. Ya ni recuerdo a cuantas amistades les compartí mi hoja de vida y cuantos mensajes motivacionales recibí. Sí, he de reconocer que me daba muchísima pena, pero esos detalles me hicieron sentirme amada y protegida. Y qué decir de esas amigas y amigos incondicionales que no dejaban de buscarme para saber cómo estaba y que me invitaban a salir para prestarme escucha y sacarme de la rutina.

Al final, mi hiperactividad no me dejaba estar quieta y comprendí que eso ayudaba a que todo siguiera en movimiento, siempre logré ajustar la cuota para el master y me sobrepuse emocionalmente al torbellino de cosas que había estado viviendo. A los meses inicié un trabajo por contrato que me permitió ajustar mis finanzas personales por un período de 9 meses, luego seguí con buena actitud y proactividad, así encontré una gran oportunidad, de donde vendrían solo cosas buenas en todos los aspectos de mi vida.

Estas experiencias, me dieron la oportunidad que necesitaba para ver mis problemas como procesos de cambios, como oportunidades de mejora dentro de mi crecimiento personal. El cambio debe empezar por vos mismo, vos creas tu propia historia y definís tu gran motivación. Tomá en cuenta tus redes de apoyo, esos seres que te brindan una mano amiga en esos momentos de dificultades y ellos mismos son felices cuando vos sos feliz. Tomá lápiz y papel e identificá en caso de necesidad, ¿Quiénes serían tu red de apoyo¿

¡Tomate un tiempo para vos y agradecé por la existencia de esos seres extraordinarios que te rodean!

 

marzo 23, 2017 0 comentario
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