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Diario METRO

¿Respetás tus sentimientos?

por Lyhelis junio 1, 2017
escrito por Lyhelis

D

esde mis lentes multicolor, todo es tan agradable, incluso cuando hay necesidades o tormentas (de esas que traen rayería incluida), pero hay días en los que en serio no sé ni qué pensar, no querés salir de tu cama (menos con éste clima) y lo único que deseas es abrazar a tu almohada favorita. Y es entendible, real, normal, porque los seres humanos somos cambiantes, estamos llenos de energía fluctuante, influyen en nosotros no solo los factores internos, como la autogestión, sino también los factores externos, como el clima, los conflictos familiares, el ambiente laboral, la presión social, entre otros.

Pero hasta qué punto, ese tipo de condiciones personales o sociales, nos empujan a fingir un bienestar que no sentimos, que no nace de forma genuina, forzándonos a vivir momentos incómodos y poco agradables, porque no estamos en la misma sintonía emocional que nuestro entorno y esa es nuestra verdadera realidad. E insisto, es completamente normal. Hace poco conversaba con una amiga y me decía que se sentía muy decaída desde hacía unas semanas, que no le encontraba sentido a su vida, que como que su propósito le estuviera quedando mal.

En la platicadera, descubrimos que en esas semanas previas, había vivido varias circunstancias personales, con amistades, con su grupo de trabajo, en su familia; yo que miraba el escenario desde afuera, sin mezclar mis emociones, logré comentarle que miraba super normal su reacción, que sentía que ella estaba empezando a vivir un momento de transformación, que las crisis eran oportunidades para darle mantenimiento a su estilo de vida y encontrar nuevas formas de ser feliz, de sentir satisfacción y plenitud. Me dio muchísimo gusto, porque su semblante cambió, es una mujer de rostro tierno y sus ojitos se miraban llenos de ilusión, como cuando sentimos una inyección de energía positiva y vemos que grandes cosas estan por llegar.

Una de las cosas que más me gustaron es que ella me preguntaba: ¿Cómo no caigo en la hipocrecía, si no quiero socializar con nadie? Y yo le respondí (con cierta incertidumbre) que la clave era que ella hiciera lo que la hiciera sentir bien con ella misma, sin dar explicaciones, sin complacer a nadie, respetando los límites entre su vida y la de su entorno, para que dejaran de afectarle; incluso le dije, que no debía dar explicaciones a nadie, que sus amigos no las iban a pedir, simplemente comprenderían su distancia y la buscarían de llegar a extrañarle. En ciertos momentos de la vida, todos los seres humanos, necesitamos vivir un poco de aislamiento, marcar distancia de los “nuestros”, para acortar esas mismas distancias con “uno mismo”; es natural y es lo más honesto que podés hacer cuando ese sentimiento te invade. No pasa nada, disfrutá de una pausa, sacale provecho y recargá energías.

Que conste, este tipo de ejercicios, no son los que estamos acostumbrados(as) a practicar; usualmente nos forzamos y aparentamos estar bien, cuando por dentro somos un cúmulo de emociones, sonreímos y posteamos imágenes felices en facebook o instagram para proyectar un estado de ánimo que no es real. Y yo he repetido muchas veces que uno debe “autogestionarse”, pero eso no significa “autoengañarse”, porque el único que sabe cómo anda de verdad es uno(a), si lanzamos una imagen falsa al mundo, nos acostumbraremos a anular nuestras emociones, aparentando y restándole importancia a nuestra realidad.

¡Te invito a escuchar tu voz interior, aprendamos a ser honestos(as) y a respetar nuestros sentimientos!

 

junio 1, 2017 0 comentario
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Diario METRO

¿De qué se trata esto?

por Lyhelis abril 20, 2017
escrito por Lyhelis

L

eer es de esas actividades individualistas que me despiertan la imaginación, a medida que transcurre el libro me conecto con las historias, los paísajes, las ideas, los personales; para mí es como viajar, me desconecto y me teletransporto a una realidad alterna, en la que la fantasía, lo utópico comienza a actuar… ¡empiezo a volar!

Pero la literatura no es barata, adquirir un libro es una inversión, así qué… o lo disfrutás o lo disfrutás; y bajo esa premisa, les comparto mi última experiencia desde su acera: la de lector(a).

Al finalizar la semana, había sido una de “esas” semanas, en las que solo querés tu cama y un buen acurruco con tu almohada favorita. A mí se me ocurrió ponerme plan mimos, me hice una mascarilla facial, me apliqué un tratamiento en el pelo, me embadurné la panza con una crema que asegura eliminar la grasa -como por arte de magia- y me acosté con mi nuevo libro: “Soy Feliz, Soy Soltera”.

Treinta minutos después, empecé a sentirme estafada; además de que mi cara era un caramelo de Masaya (por la mascarilla), sudaba como que estaba en un sauna, se imaginan esa mezcla explosiva… ayyy no! Pero eso no fue todo, el libro que prometía hacerme sentir más feliz de lo que soy, empezó a decirme que la soltería era “una etapa de mi vida”, que debía aprovechar al máximo para lograr encontrar al “principe de mis sueños”… (se imaginarán mi cara de susto) ¿!En serio!? Casi empencé a sentir depresión… jajaja

La típica intro en la que me deja saber las dificultades que pasa una soltera: los apodos, los consejos familiares no pedidos, las advertencias más trilladas del mundo y el aviso de “CUIDADO”: tus óvulos cada día se hacen más viejos, eso disminuyen tus posibilidades de procrear. Y yo que ando comprometida con la “constancia y la coherencia”, continué leyendo; al fin y al cabo soy escritora, y confío en el gremio -hasta que se demuestre lo contrario- …como en éste caso.

Por lo que, a todos los SOLTEROS(AS) del MUNDO, se les comunica, que se vive igual de lindo cuando estamos comprometidos con un tercero, como cuando estamos en una relación profunda con nosotros mismos(as). Porque la belleza de una relación, sea con quien sea, la determinamos nosotros con nuestra forma de ¡PENSAR, SENTIR y ACTUAR! Depende más de nuestro ´estilo de vida´, que de la compañía física con la que se cuente

Mientras se está soltero(a) hay cosas más lindas que hacer, que esperar al principe azúl o a la princesa encantada, podés realmente divertirte y ser feliz sin una pareja, siempre y cuando activés tu creatividad y despertés a tu Niña(o) Pequeña(o).

Escribir, escuchar música, bailar, reir, vivir con pasión, disfrutar sin excesos, escuchar asertivamente, ir al cine o ver una película en tu casa, aventurarte a algun lugar al que nunca has ido, salir a comer a tu restaurante favorito o comprarte el alimento que más te guste y comerlo en tu casa, en tu cama, conversar con un amigo o amiga, salir por un cafecito, apreciar lo hermoso de una puesta de sol, ver dormir a tus hijos(as), abrazar a tu papá, interactuar en las redes sociales, secarte enfrente del abanico, ir a una clase de salsa, salir a correr, abrazar a tu abuela, dormir y hasta leer un libro que te desilusión, de esos se trata ser FELIZ y ser SOLTERA(o)… de ¡VIVIR!

 

abril 20, 2017 0 comentario
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Diario METRO

Crecimiento personal… Y “eso” ¿cómo se come?

por Lyhelis marzo 23, 2017
escrito por Lyhelis

H

ace poco conversaba con un amigo, al que admiro y amo mucho; fue de esas noches largas y llenas de complicidad, en las que no hay prisa y hablas de todo y de nada, surgían entre otros temas la necesidad humana de salir de la zona de confort para afrontar sus ganas de ser y hacer lo que le dé la gana con su vida, bajo su propio criterio, asumiendo sus responsabilidades, definiendo sus prioridades y actuando bajo su propia escala de valores.

Él me confesaba que en más de una ocasión me había escuchado hablar sobre ese tema, pero que habían cosas que aún no entendía. Y así, empezó el cursito rápido sobre crecimiento personal.

Le pedí que hiciera memoria y se respondiera:

1.    Vos: ¿De dónde venís? ¿En qué creés? ¿Son tuyas esas creencias o son heredadas de generación en generación? Y ahí cada uno debe preguntarse sobre su escala de principios y valores, desde los familiares hasta los socio culturales. ¿Porqué de pronto no calzamos en la sociedad en la que crecimos? o quizás los ejemplos familiares son un poco limitantes y nosotros anhelamos algo diferente. ¡Lo cual es válido!

(Aquí hay que aplicar el concepto de “desapego emocional”, para que funcione el ejercicio, porque muchas veces cuando ponemos en duda o cuestionamos nuestra educación, nos sentimos culpables, o incluso medio rebeldes, porque estamos yendo contra el sistema o contra lo que es “normal” para nuestro entorno).

2.    Definido el punto 1, pasamos al 2: ¿Quién quiero ser? ¿Qué me hace feliz? ¿Cuáles son mis anhelos?  Es decir, ¿Cómo genero valor a mi entorno, a través de mis propia vida? Esto lo puedo construir con conciencia, de manera intencional. La respuesta a esta pregunta definirá incluso nuestro estilo de vida.

3.    Y por último, ¿Hacia dónde quiero ir? ¿Bajo qué valores educaré a mis hijos? (Si es que quiero tener hijos) Estas preguntas quizás suenen muy futuristas, pero pienso que debemos tener alguna noción al respecto, porque lo que querrás proyectar en el futuro deberás empezarlo a construir en tu presente, de lo contrario vas a adoctrinar a tu entorno sobre “creencias”, (como lo hicieron con nosotros en su momento), y no vas realmente a educar, pues la educación empieza dando el ejemplo.

Mientras hablabamos de estas cosas empezamos a dibujar, su “YO” en el centro de una hoja, debajo de él su historia, de dónde viene, el entorno, las influencias, etc. Luego arriba de él sus experiencias de vida. Luego, le invité a que en una página en limpio escribiera las repuestas que encontró a las reflexiones anteriores. Y les soy honesta, ambos quedamos sorprendidos, el resultado fue revelador.

Sus ideas empezaron a florecer, de pronto ví a un ser humano que progresaba frente a mis ojos. Estaba reconociendo sus errores, aprendiendo de sus experiencias, asumiendo sus responsabilidades, deseándo ser una mejor versión de sí mismo, no porque papá o mamá se lo pidieran, o porque la religión le orientaba el camino correcto, ni por complacer a su hermana o a su novia.

Realmente anhelaba ser un ser humano diferente, para vivir un estilo de vida diferente: con balance y gratitud, más pleno, más auténtico, más él. Para mí, eso es crecimiento personal, cuando respondés tus propias dudas, decidís vivir los cambios y tomás acción en busca de tu propia felicidad, sin importar el qué dirán.

 

marzo 23, 2017 0 comentario
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