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ace poco conversaba con un amigo, al que admiro y amo mucho; fue de esas noches largas y llenas de complicidad, en las que no hay prisa y hablas de todo y de nada, surgían entre otros temas la necesidad humana de salir de la zona de confort para afrontar sus ganas de ser y hacer lo que le dé la gana con su vida, bajo su propio criterio, asumiendo sus responsabilidades, definiendo sus prioridades y actuando bajo su propia escala de valores.
Él me confesaba que en más de una ocasión me había escuchado hablar sobre ese tema, pero que habían cosas que aún no entendía. Y así, empezó el cursito rápido sobre crecimiento personal.
Le pedí que hiciera memoria y se respondiera:
1. Vos: ¿De dónde venís? ¿En qué creés? ¿Son tuyas esas creencias o son heredadas de generación en generación? Y ahí cada uno debe preguntarse sobre su escala de principios y valores, desde los familiares hasta los socio culturales. ¿Porqué de pronto no calzamos en la sociedad en la que crecimos? o quizás los ejemplos familiares son un poco limitantes y nosotros anhelamos algo diferente. ¡Lo cual es válido!
(Aquí hay que aplicar el concepto de “desapego emocional”, para que funcione el ejercicio, porque muchas veces cuando ponemos en duda o cuestionamos nuestra educación, nos sentimos culpables, o incluso medio rebeldes, porque estamos yendo contra el sistema o contra lo que es “normal” para nuestro entorno).
2. Definido el punto 1, pasamos al 2: ¿Quién quiero ser? ¿Qué me hace feliz? ¿Cuáles son mis anhelos? Es decir, ¿Cómo genero valor a mi entorno, a través de mis propia vida? Esto lo puedo construir con conciencia, de manera intencional. La respuesta a esta pregunta definirá incluso nuestro estilo de vida.
3. Y por último, ¿Hacia dónde quiero ir? ¿Bajo qué valores educaré a mis hijos? (Si es que quiero tener hijos) Estas preguntas quizás suenen muy futuristas, pero pienso que debemos tener alguna noción al respecto, porque lo que querrás proyectar en el futuro deberás empezarlo a construir en tu presente, de lo contrario vas a adoctrinar a tu entorno sobre “creencias”, (como lo hicieron con nosotros en su momento), y no vas realmente a educar, pues la educación empieza dando el ejemplo.
Mientras hablabamos de estas cosas empezamos a dibujar, su “YO” en el centro de una hoja, debajo de él su historia, de dónde viene, el entorno, las influencias, etc. Luego arriba de él sus experiencias de vida. Luego, le invité a que en una página en limpio escribiera las repuestas que encontró a las reflexiones anteriores. Y les soy honesta, ambos quedamos sorprendidos, el resultado fue revelador.
Sus ideas empezaron a florecer, de pronto ví a un ser humano que progresaba frente a mis ojos. Estaba reconociendo sus errores, aprendiendo de sus experiencias, asumiendo sus responsabilidades, deseándo ser una mejor versión de sí mismo, no porque papá o mamá se lo pidieran, o porque la religión le orientaba el camino correcto, ni por complacer a su hermana o a su novia.
Realmente anhelaba ser un ser humano diferente, para vivir un estilo de vida diferente: con balance y gratitud, más pleno, más auténtico, más él. Para mí, eso es crecimiento personal, cuando respondés tus propias dudas, decidís vivir los cambios y tomás acción en busca de tu propia felicidad, sin importar el qué dirán.