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¡Simplemente no lo entiendo!

por Lyhelis octubre 20, 2017
escrito por Lyhelis

N

o me cabe en mi ser contemplar la enfermedad como un castigo, consecuencia de una mala acción en el pasado; No procesa mi organismo, que nazcan niños con discapacidades o seres humanos que han dedicado su vida al servicio de otros, y que de pronto, una mañana mueran súbitamente; no entiendo cómo es posible que el cáncer sea una pandemia mundial y que aún, con los avances nanotecnológicos, no hayan detectado cómo se degeneran las células, y cómo evitar ese proceso letal.

Que si los lácteos, que si la falta de ejercicio, que si nunca tuvo embarazos, que si evitó la lactancia materna, que si era vírgen, que si el estrés; Hay una cantidad de posibles causas para sufrir enfermedades tan brutales como el cáncer. Llega, en ocasiones de forma asintomática, silenciosa, lo descubrís justo a unos meses de que el médico(a) te desahucie; te absorbe, te consume, se come lentamente tus defensas, tu energía y tus ganas de vivir.

Conozco casos de personas que siendo sanas, comiendo saludable, viviendo una vida en armonía, llenas de motivación y agentes de cambio en su entorno, se enferman y no tienen reversa, más que esperar el desenlace final, ese último capítulo en el que deseas tenés fuerzas para despedirte, pero llega tan rápido, que no da chance. Yo no estoy segura de querer saber el porqué hay seres humanos sufriendo en éste momento por ese tipo de dolencias; por que los porqués no les devolverán su salud.

Pero sí me gustaría saber cómo puede uno ayudar en éstos momentos de lucha, en los que no hay tregua para la duda, para el decaimiento, pero es mucho de lo que embarga a diario a los pacientes de cáncer; y hablo en particular de éste tema por celebrar el día de mañana, 19 de Octubre, el Día Internacional de la Lucha Contra el Cáncer de Mamas.

Sabías que, el cáncer de mamas es el más común en las mujeres, sin importar su raza o grupo étnico. La “Organización Mundial de la Salud” categoriza el cáncer como una de las principales muertes en el mundo, entre ellas, el cáncer de seno. La “American Cancer Society” señala que el riesgo promedio, de una mujer en Estados Unidos, a padecer de cáncer de seno algún momento de su vida es del 12%, lo que significa una probabilidad de 1 en 8 mujeres de padecer la enfermedad.

Me pregunto: ¿Es una cuestión de miedo a la información o un problema real de ignorancia? La difusión masiva, las campañas de comunicación, los programas de salud que promueven el autoexámen de seno; El autoexamen es una decisión, es nuestra responsabilidad y podés hacerlo exáctamente 8 días después de que te viene tu período. Si podemos utilizar nuestras manos para chatear, estoy segura que podremos utilizarlas para hacernos nuestro chequeo 1 vez al mes. Quizás al inicio sea incómodo, pues tendrás que observar y tocar tus seno, reconocerlos e identificarte con su forma y textura. Quitemos la pena de éste acto tan sano y natural.

Decidir enfermar o no, no es una opción; Nadie desea enfermar y sufrir, en ocasiones son situaciones heredadas genéticamente que no podemos ni evitar; no tiene nada que ver con si sos “buena o mala”, si “practicas una religión o no”, si “tenés vida sexual o no”, mucho menos cómo he escuchado por ahí, “te lo andabas buscando”. Enfermar, no es un tema de “consciencia”, ni de vanos “por qués”; sino de tomar acción, informarte, prevenir y sobreponerte a la situación.

¡Sumate y conservá tu salud, practicá el autoexámen, dale la importancia que merece!

 

octubre 20, 2017 0 comentario
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Si tuvieras que…

por Lyhelis octubre 20, 2017
escrito por Lyhelis

S

i yo tuviera que describir mi vida, hoy por hoy, diría con mucha humildad, “vivo en un proceso…”.

Si yo tuviera que responder: ¿Quién soy?, te respondería con humanismo, “no sé… ¡estoy en eso!”.

Si yo tuviera que confesar lo más debil de mi ser, diría qué, “sigo practicando como vivir a plenitud”.

Y si yo tuviera que preguntarte: “Si vos tuvieras que…”

…ser vos mismo!?

…improvisar!?

…vivir feliz!?

…construirte!?

…encontrarte!?

Si vos tuvieras que decidir… ¿Qué harías? ¿Cómo lo harías?

Dicen que “los hubiera, no existen”, pero nadie menciona a los “tuvieras”, que es un poquito diferente, cuando algo “hubiera” sido, representa la ficción de eventos que vienen acompañando un sueño no cumplido. En cambio, los “tuvieras”, llevan al inicio una ´t´ de tiempo, que representa la responsabilidad de asumir la inmediatez, el carácter de urgencia en tener, en hacer, en vivir.

Cuando ese carácter de urgencia nos acompaña en nuestro día a día, no dejamos nada para más tarde, ni para mañana, ni para lueguito. Es importante que sea ahora, cuando vino a la mente, cuando surgió, en ese preciso momento que nació la idea, el concepto… el ya! Y con esto, no quisiera referirme al yaísmo que nos atrapa en nuestros días, sino a la revolución de hacer hoy lo que usualmente pensamos que podemos dejar para mañana.

Y si vos tuvieras que amar, ¿Cuándo lo harías?

¿Cuando el ser humano perfecto aparezca en frente? Y reconozco que la perfección tendría que ver con el “ideal o el imaginario” que te haz o nos hemos creado.

Y si tuvieras que priorizar, ¿Cómo dirías que no a terceros?

¿Excusándote? Inventando algún cuento de esos trillados, atrayendo enfermedades que aún no existen o que nadie a tu alrededor a sufrido. Estoy segura que tantos inventos no son necesarios, podemos decir “no, gracias, mañana no puedo”, sin herir sentimientos, ni suceptibilidades. Porque somos merecedores de elegir, de priorizarnos y de decidir por nosotros(as) mismos(as).

Y si tuvieras que soltar, ¿Cuál sería el mejor método?

Los desapegos requieren técnicas, actividades a desarrollar, acciones, actitudes e indicadores que nos orienten que vamos por el mejor camino, firmes, constantes, llenos de actitud asertiva, sin titubear. Soltar es una acción verdaderamente retadora, cuando desde pequeños protegemos lo “mío”, la posesión, lo material (incluso al referirnos a seres humanos).

La imaginación es maravillosa, nos permite pensar en posibilidades infinitas, en eventos increíbles, llenos de luz, de energía, de cosas bonitas. ¿Por qué no vivir pensando “y si tuviera que…”?; esto representa un poco de ese: “¿Y por qué no?”, o como lo pronunciamos en inglés: “¿Why not?” Nosotros somos lo que pensamos que somos, lo que sentimos ser, lo que hacemos para que sea, todo lo demás, alrededor es solo una fantasía, producto de nuestros imaginación o miedos, lo real es ese sentimiento que viene desde lo más profundo de nuestra panza, ese dolorcito que nos hace pensar en mariposas; date una tregua, dejá que papalotée, no las ahogués hasta encontrar el sentido de esa vibración.

¿Te imaginás a responder?

Y si Vos, ¡tuvieras que…!

 

octubre 20, 2017 0 comentario
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¡Te cortaste el cabello!

por Lyhelis octubre 20, 2017
escrito por Lyhelis

L

os cambios de look estan a la hora del día, moda, imagen, marca personal; el mundo vive en una ola fashion, que nos mantiene en movimiento, lo que se miraba regio en los años ´20, hoy se utiliza para fiestas temáticas… y es que en realidad, “la moda nunca pasa de moda”. Pero este artículo se va a enfocar más en tu vida socialmente responsable, que en la onda trendy.

Verse bien es agradable, pero más agradable es sentirse bien; y es que ninguna de las decisiones que tomás es por que sí, aunque sintás que en el momento fue un arrebato –obsesivo compulsivo- que pudiste haber evitado; cortarse el cabello no es una excepción a la regla. El año pasado, para mayo 2016 andaba el cabello largo, se miraba bonito según mis hermanas y sus ojitos de amor, pero yo estaba pasando por muchísimos cambios personales, un nuevo y demandante trabajo, una relación de pareja con altos y bajos, búsquedas internas, descubrimientos de vida, bueno, para no cansarles, cuento largo hecho corto, un combo de cosas que representaban para mí un gran reto.

Un día, con una de esas promociones de las tarjetas de crédito, me desperté decidida, entré a printerest y empecé a buscar opciones, llamé al salón, hice cita y me alisté para lo que venía, como decimos popularmente: me “iba a cortar las mechas”. Y así fue, salí hecha una revolución, me sentía la mujer más liberada, fresca, liviana y divina del mundo mundial. Era una diva. Hasta que empecé a salir y me expuse al ojo público: “Igggghhh, te cortaste el pelo”, “Nooooo… ¿por qué te cortaste el cabello?”, “Aaaaaaala, y a mí que me gustaban tanto tus colochos”,  “Sos una vaga”, “Qué traviesa”; Bueno, hubo de todo debo admitir, unas expresiones me hacían más clic que otras.

Honestamente, a ninguna debía prestarle atención, pues esos son sus comentarios, ellos(as) no conocían mi “por qué”; yo había decidido cortarme el cabello por lo que representaba para mí, no por cómo me iban a mirar. Y es que ante tantos retos, hacer ese cambio tan grande en mi apariencia, representaba liberación, toma de decisiones, capacidad para hacer en mi vida lo que me diera la gana, era una acción que despertaba algún tipo de empoderamiento femenino.

Y en efecto, la palabra “cortar”, cuando la logramos interiorizar, tiene más fuerza que una abalancha. Cuando buscas su significado te aparecen respuestas como: “dividir o separar en partes”, “amputar un miembro”, “herirse”, “grietas en la piel por frio”, “poner fin a una situación”; y no sé Ustedes, pero la mayoría de los conceptos representan en sí mismos un poco de dolor. Al final, hay un significado que me gustó y con ese los quiero dejar: “darle forma a las piezas, recortar”.

Quizás yo me “corté” el pelo y en ese momento significó que estaba “recortando” y dando forma a las piezas de mi vida. Quizás, después de éste artículo, podás considerar en positivo cuando veas a una mujer que se acaba de cortar el cabello, eso representa más en su vida de lo que uno puede, a simple viste, percibir; quizás representa para ella: soltar.

Evitar juzgar, emitir opiniones que no nos han pedido, limitar nuestras expresiones faciales, será lo mejor que podamos aportar a la vida de un ser humano que ha tomado la decisión de cambiar. Benito Juárez no se equivocaba al decir: “El respeto al derecho ajeno, es la paz”.

 

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¡Poné atención!

por Lyhelis octubre 20, 2017
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L

a atención es una de las más valiosas herramientas que nos brinda nuestro cerebro en éste mundo de idas y vueltas, tan aceleradas que de pronto nos vemos inmersos entre papeles, tareas pendientes, ideas en la cabeza, dolores de pecho y grandes suspiros para ayudarnos a continuar.

Competimos a diario por ganarle al tiempo, nuestros días llevan un corre corre alucinante, estamos llenos de energía, chispa que en ocasiones nos golpea un poco en la punta de los dedos. Pero sin ánimos de clasificar ese actuar como algo bueno o malo, realmente debemos poner atención al estilo de vida que llevamos. En artículos anteriores les comentaba que mi primer semestre del año representó muchos retos personales, las recaídas por las alergias y el cansancio por el exceso de proyectos e iniciativas.

No voy a culparme por eso, asumo mi responsabilidad y sigo adelante, si bien mi ritmo de vida no contribuía a mi salud, debo agradecer que las alergias se detonaran para poder bajar el gas y tener días de reflexión, en las que pudiera con calma pensar si realmente ese era el estio de vida que quería llevar. Eso me llevó a interiorizar mi realidad, a darme cuenta que necesitaba aliarme con personas que aportaran a mis proyectos, en la figura de “asociados” para Vida Socialmente Responsable o como amigos que en sus nombres tuvieran letras como “M” de motivación o “R” de Revolución, que evocaran eso en mi vida.

Y es que el cerebro de pronto nos juega pasadas, han notado que mucho lo hacemos casi en automático o por instinto, eso es porque parte de nuestro cerebro está acostumbrado a activar las áreas necesarias casi por defecto, por sí solas; Pero esas funciones automáticas pueden interferir en la calidad o eficiencia de nuestro desempeño, pues no prestamos atención a lo que está ocurriendo, incluso llegamos a autollamarnos: “multitask” o “multi tareas”, es decir, nos definimos capaces de hacer varias cosas al mismo tiempo.

Te ha pasado que cuando ya estas listo para “relajarte”, te acostas en tu cama, hacés tus ejercicios de respiración… y voilá, empezás a pensar en las mil y una noche, luego tomás tu celular y ponés música para entrar en ambiente, retomas ese libro que te anda loca, estás lista… cuando ´clin´ te suena el celular, es un mensaje al whatsapp –lo ves, respondés-, pero tenés una notificación en facebook, recordás que no le has escrito a tu amiga del alma, y la cosa se hace larga; tenés el libro apoyado en tu pecho y el cel sostenido con tus 2 manos, al fin terminás tu interacción digital y volvés a dejar el cel y tomar el libro, pero la música que suena no te gusta, por lo que volvés a desbloquear tu celular y el ciclo vuelve a empezar, lo ponés a un lado y te das cuenta que olvidaste cambiar esa canción, sí, esa que te hizo tomar tu celular. Y pensás “ES EN SERIO”.

Así llevamos nuestra vida a diario, tenemos un deseo, que se diluye entre nuestras rutinas y faltas de atención sobre lo que realmente es importante. Dejamos que nuestras creencias y condiciones mentales actúen en automático. Así es un poco complejo asumir la responsabilidad de nuestras vidas y proveernos plenitud.

Yo te invito a poner atención, a sacarle provecho a esa herramienta que gratuitamente nos brinda nuestro cerebro.

 

octubre 20, 2017 0 comentario
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Antes y Después

por Lyhelis septiembre 20, 2017
escrito por Lyhelis

Ú

ltimamente en redes sociales es viral el tema del “antes y después”, he creído que exponer al público nuestro progreso es un poco presumido, pudiendo prestarse a opiniones negativas y algo duras de parte de terceros; sin embargo, desde que escribo, cada línea que publico, me resulta un compromiso real con la coherencia y la práctica de lo expresado; un poco de lo mucho que escribo tiene que ver conmigo o mi entorno.

Precisamente, la misión de escribir se resume en una frase que utilizo mucho: “Mi pasión es poder generar valor agregado a mi entorno, compartiendo intencionalmente mis experiencias de vida”, la vida hoy tiene más sentido, un propósito que me llena de motivación, hay un fin que perseguir y lo tengo claro.

Hace unos días asumí un nuevo reto personal, mejorar mi salud y fortaleza física, haciendo cambios en mi estilo de vida, en mis costumbres alimenticias, en mi rutina diaria; Y publiqué un post en facebook e instagram con un par de fotos, entre ellas una de mi antes (con 209 libras) y mi después (con 169 libras). Para mi sorpresa, esa foto causó más reactions (corazoncitos) que cualquier otra publicación que haya tenido en los años que llevo interactuando en redes sociales, así como comentarios alentadores y mensajes privados invitándome a entrenar.

Sé que muchas de esas personas me conocieron en esas épocas y saben que nunca dejaba de sonreír, es que tengo un alma comprometida con lo alegre, aunque eso no represente que estaba viviendo mis mejores días, ni que era feliz en ese momento. En ocasiones, no digo que sea una regla, solo en ocasiones el peso refleja lo que andamos dentro o en lo que nos escudamos a diario; en lo personal, comía porque me daba momentos de satisfacción, encontraba en esa acción un espacio para compartir en pareja, sentía algo de placer, aunque luego me doliera la panza o no pudiera ni respirar de lo llena.

Y cuando me decían que buscara como bajar de peso, que me cuidara, que eso no era sano, yo expresaba con bastante arrogancia: “es mi vida”, “yo como y soy feliz”, “el peso no me define”, “estas llantitas son de felicidad”. Me molestaba muchísimo que me dijeran algo respecto a mi físico, hasta que un día entendí que esa molestia era una proyección directa de mi propia inconformidad sobre mi salud, mi físico y mis costumbres alimenticias. En ese momento de verdad, mi intención empezó a cambiar, busqué ayuda con una nutricionista, me inscribí a un gimnasio y me obligaba –literalmente- a dejar de compensar mi tristeza con la comida.

La vida está llena de oportunidades, cambios, superación personal. Podemos brindarnos a diario el chance de crear un “antes y después”, para todos los departamentos de nuestras vidas: emocionales, mentales, físicos, de pareja, familiares, laborales. Somos materia dispuesta al cambio, pero necesitamos creérnoslo, vivirlo, sentirlo desde adentro.

Hoy, mi “antes y después” es en pro de mi salud; Ayer, mi “antes y después” era profesional; y Mañana, mi “antes y después” probablemente sea tan radical que no solo lo vas a notar, quizás también podás vivirlo y disfrutarlo conmigo.

¡Bienvenidos los procesos de cambio!

 

septiembre 20, 2017 0 comentario
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¿Qué tan patrias son estas fiestas?

por Lyhelis septiembre 20, 2017
escrito por Lyhelis

C

ada Septiembre a nivel centroamericano se celebran gestas históricas, conquistas, liberación y luchas por la independencia de nuestros pueblos, brilla el azúl y blanco de nuestras banderas ondeando al viento, se escucha a lo lejos la banda rítmica del colegio cerca de casa, ves en las redes sociales a los hijos(as) de tus amistades vestidos de güipil, videos de bailes folklóricos, los murales patrios, entre otros símbolos representantivos de éstas fechas.

Sin embargo y a pesar de las fiestas patrias, en tu día a día, ¿andas en la calle viviendo con patriotismo? O esto es solo un evento aislado de una vez al año, como tu cumpleaño, en el que Nicaragua celebra su día feliz, sin calar en nosotros con los verdaderos valores patrios. Realmente respetás tu identidad cultural, o sos de los que se burla de su historia, de sus ancentros, de su origen. ¿Cómo anda el sentimiento de pertenencia a tu nación?

En la historia se ha vinculado el patriotismo con la violencia y los enfrentamientos en campos de batalla contra los invasores; Pero qué te parece si te digo que en ocasiones nosotros mismos nos comportamos como verdaderos invasores en nuestro país. Sí, así como lo leés, perdemos el sentimiento de amor hacia la patria que nos ha visto nacer, que nos arruya con su calor y su verdor; atentamos contra nuestros recursos naturales, somos capaces de botar basura en la calle, no respetamos las señales de tránsito, no mitigamos, ni prevenimos el impacto eco-social que provocan nuestros negocios, no respetamos los derechos humanos de nuestros trabajadores, se nos olvida el respeto al hermano(a), damos por hecho que la Patria se alimenta sola y al final, ante las consecuencias de nuestros actos, nos resulta más fácil culpar al Gobierno, que asumir nuestra propia responsabilidad.

¿Qué tan patrias son éstas fiestas? Cuando los padres hacen el gran esfuerzo de comprar los trajes de fantasía para que sus hijos(as) desfilen el 14 de Septiembre, tocando un instrumento musical en la banda rítmica, pero todo el año se la pasan regañando a los chavalos(as), porque van colgados en las clases. ¿Es patrio hablar de la vecina o no pagar tus impuestos? Y es que la patria se hace, no es solo saberse el himno nacional, es detenerte con respeto cuando lo escuchás (estés donde estés).

Quizás si nos tomaramos a la tarea de reinvindicar el término “patriotismo”, dejaríamos la mentalidad cuadrada de que la defensa del territorio es lo único patriotico que existe; Podemos conservar el orgullo de ser nica, comportándonos de manera educada, dejando de vender la idea de que el “nica” es impuntual, bromista, mal hablado, sucio, irresponsable, bacanalero y “matamama”. Somos seres humanos que tenemos más para dar.

Hagamos de éstas fechas realmente una fiesta patria, pintémonos de azúl y blanco el alma, con acciones constructivas, con iniciativas sociales, con actitudes positivas, que fomenten y exalten al nica amable, con calor humano, trabajador, honesto y leal a sus principios. Que la pasión que nos caracteriza sea para tratar como igual al vecino, al compañero, para motivar a una amiga(o), para hacer patria por medio de tu propio estilo de vida.

Reconocé que las fiestas patrias tienen una cognotación de respeto a la diversidad, en todas sus formas; que el orgullo patrio consiste en reconocernos ciudadanos del mundo y comportarnos como tal.

¡Felices Fiestas!

 

septiembre 20, 2017 0 comentario
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¿Me independizo? o ¡aún no!

por Lyhelis septiembre 7, 2017
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Q

ué miedo me daba pensar en dejar la casa de mis padres, toda mi adolescencia pasé deseando ser “independiente”, es decir, tener un trabajo, una cuenta de ahorros con mucho dinero, un auto, una casa, estar “bien” casada (el bien representa estar en una relación sana y amorosa), con hijos(as), tener un máster y mucho éxito profesional. Eso para mí, hace 18 años atrás, representaba ser “independiente”.

Véase bien por favor, reléa si es necesario el primer párrafo, encontró Usted por algún lado la independencia mental, emocional o sentimental… jajaja… ¡si la encuentra, me avisa! Yo en ese entonces, no conocía de estos hermosos conceptos que han formado un mejor estilo de vida, lo cual puede hacerle pensar que las decisiones no fueran las más acertadas y que me salté varias etapas en el proceso de crecimiento, que he tenido que ir solventando en mi etapa de “joven adulta”.

Mi independencia física se dio a las 19 años, porque me había enamorado por primera vez de un hombre que creía en mí más que yo misma, que me miraba con luz, cuando ni yo me conocía; la apuesta no fue sencilla y pasé del sobaco de mis padres, al de mi suegra en ese momento, agradeciendo que era una mujer muy comprensiva y que me recibió en su hogar con amor, como a una hija más, si no, la cosa se hubiera puesto más complicada de lo que ya era.

Vale comentar que yo era la típica hijita de mamá y papá, la mayor de 3 hermanas, la que “debía dar el ejemplo”, la niña “perfecta” –llena de imperfecciones-, la que deseaba quedar y caerle bien a todo el mundo, la que sentía que lo merecía todo, solo porque sí. La que obviamente al salir de casa sufrió a mares y se chocó con una realidad un poco más morada que rosa. De esa experiencia aprendí lo que te voy a compartir ahorita.

Si estas pensando en mudarte y empezar a vivir sola(o), tomá en cuenta estos 5 puntitos:

1.    Sentate con calma y pensá la calidad de vida que querés tener, usualmente cuando salimos de donde nuestros padres dejamos atrás muchas comodidades, elegí lo que para vos sería un “mínimo negociable” en tu estilo de vida y enumeralo.

2.    Luego ponele un precio a esos “mínimos negociables”, es decir, apartamento (solo o compartido), comida, transporte, estudios, internet, etcétera. O sea, hacete un presupuesto para tener claro lo que vas a necesitar cubrir.

3.    Ahorrá lo suficiente, hasta que tengas al menos 6 meses de ese presupuesto que contemplaste, porque vos no sabés lo que te puede pasar en el primer año de independencia. (En mi caso, al año, me quedé sin trabajo y al mes, mi pareja también se quedó sin trabajo, así que tocó duro).

4.    Empezá a prepararte mental y psicológicamente, podés llamarme loca, pero la mente nos juega sucio cuando nos mudamos del nidito hacia lo desconocido. Invertí en ayuda psicológica, leé al respecto, conversá con quienes ya lo han vivido.

5.    Decidilo por vos misma(o), no por un tercero, ni por una relación, es lindo mudarse y convivir con alguien a quien uno ama, pero vale la alegría vivir de esa experiencia la primera vez, solo o sola, con vos mismo(a). Es de esas experiencias valiosas en la vida.

Debemos empezar a independizarnos en nuestras cabezas, luego en nuestros sentimientos y después reflejarlo en nuestras acciones. Y pensar que es mejor “preparar que reparar”.

 

septiembre 7, 2017 0 comentario
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Edad vs. Madurez

por Lyhelis septiembre 7, 2017
escrito por Lyhelis

P

or obvias razones, la edad tiene gran importancia en nuestra vida, habilidades, aptitudes, imagen, seguridad, conocimiento, todo esto es como nuestro kit de herramientas para ser más integrales en el día a día; bien he dicho antes, esto es un proceso, paulatino, secuencial, en donde podemos ir trabajando cosas de forma paralela, pero al final, aunque la idea es vivir un día a la vez, también es cierto que un día vivido será un día aprendido, por lo que los números, las experiencias y el crecimiento se vé reflejado en la edad.

La ciencia dice que la mujer, por temas genéticos y naturalez, desarrolla primero que el hombre. Los cambios son más notorios, más evidentes, físicamente crecen los pechos, se reafirman las caderas, todo esto en pro de prepararnos para un período maternal; sin embargo, me queda dando vueltas en mi cabeza, qué tan cierto es que nosotras maduramos emocionalmente antes que los hombres. Y cuánto de ese crecimiento en el género masculino se da con mucho más silencio que en el femenino.

Hasta hace poco yo era de la “concepción” de que la edad era trascendental; ¿Cómo lo van a nombrar gerente si no ha vivido nada?, ¿Qué hace con un niño 10 años menor que ella? O viceversa. ¡Seguro es una niñita de mamá, mimada! Y debo agradecer, porque la madurez a llegado con una alta dosis de respeto y no juicios, en dónde aprendí a “vivir y dejar vivir”, pero la vida traía consigo una pastilla de color roja (como la película Matrix) que me abrió los ojos a una realidad diferente, a la verdad… dejándome claro que la edad no siempre es importante y que la madurez se construye con experiencias de vida.

Te podés encontrar una persona de 35 años, que a penas está empezando a responsabilizarse sobre sus acciones, a cuestionar su formación para construir su propio criterio, bajo sus propias reglas, que no logra aún conectar con su mundo de sentimientos o emociones, o que aún no entiende de inteligencia emocional. Versus, una persona de 25 años, que hace mucho rato vive sola, asúme responsabilidades, toma riesgos sobre sus decisiones, asume sus sentimientos y emociones –no las oculta-, desea vivir cambios profundos para no repetir patrones poco saludables y que hoy por hoy construye su propio mañana.

Esto es lo que la vida me ha enseñado respecto a la edad versus la madurez, no importa cuántos años tengas, si podés decirle “te amo” a tu mejor amiga(o), sin que eso represente que tienen un vínculo sexual; no importa cuántos años tengas, cuando asumís tus responsabilidades y te vales por vos mismo(a); no importa cuantos años tengas, cuando sabés “vivir y dejar vivir”, sin estar encima de tu prójimo; no importa cuantos años tengas, cuando sabés reconocer, lidiar y sobreponerte a tus sentimientos y emociones, sin dejar que te gane el drama; no importa cuántos años tengas, si podés respetar a tu entorno, empezando por resptar tus propios límites; no importa cuántos años tengas, si en tu actitud siempre hay positivismo, si te encanta provocar sonrisas, si sumás a la vida de otros(as).

En ocasiones toca madurar con carburo y la misma vida trae sus recompensas. Parafraseando ese dicho popular: “Nunca es tarde”, pues yo diría “Nunca es tarde; y nunca es tan pronto”. No dejés que otros te digan que estás muy joven o que te falta mucho por vivir, si estas leyendo ésto, estas vivo(a)… ¡Ya estas en ella!

 

septiembre 7, 2017 0 comentario
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¿Quién habla de lo que ellos no hablan?

por Lyhelis septiembre 7, 2017
escrito por Lyhelis

N

o me cabe en mi ser contemplar la enfermedad como un castigo, consecuencia de una mala acción en el pasado; No procesa mi organismo, que nazcan niños con discapacidades o seres humanos que han dedicado su vida al servicio de otros, y que de pronto, una mañana mueran súbitamente; no entiendo cómo es posible que el cáncer sea una pandemia mundial y que aún, con los avances nanotecnológicos, no hayan detectado cómo se degeneran las células, y cómo evitar ese proceso.

Que si los lácteos, que si la falta de ejercicio, que si nunca tuvo embarazos, que si evitó la lactancia materna, que si era vírgen, que si el estrés; Hay una cantidad de posibles causas para sufrir enfermedades tan brutales como el cáncer. Llega, en ocasiones de forma asintomática, silenciosa, lo descubrís justo a unos meses de que el médico(a) te desahucie; te absorbe, te consume, se come lentamente tus defensas, tu energía y tus ganas de vivir.

Conozco casos de personas que siendo sanas, comiendo saludable, viviendo una vida en armonía, llenas de motivación y agentes de cambio en su entorno, se enferman y no tienen reversa, más que esperar el desenlace final, ese último capítulo en el que deseas tenés fuerzas para despedirte, pero llega tan rápido, que no da chance. Yo no estoy segura de querer saber el porqué hay seres humanos sufriendo en éste momento por ese tipo de dolencias; por que los porqués no les deborán su salud.

Pero sí me gustaría saber cómo puede uno ayudar en éstos momentos de lucha, en los que no hay tregua para la duda, para el decaimiento, pero es mucho de lo que embarga a diario a los pacientes de cáncer; y hablo en particular de éste tema por celebrar el día de mañana, 19 de Octubre, el Día Internacional de la Lucha Contra el Cáncer de Mamas.

Sabías que, el cáncer de mamas es el más común en las mujeres, sin importar su raza o grupo étnico. La “Organización Mundial de la Salud” categoriza el cáncer como una de las principales muertes en el mundo, entre ellas, el cáncer de seno. La “American Cancer Society” señala que el riesgo promedio, de una mujer en Estados Unidos, a padecer de cáncer de seno algún momento de su vida es del 12%, lo que significa una probabilidad de 1 en 8 mujeres de padecer la enfermedad.

Me pregunto: ¿Es una cuestión de miedo a la información o un problema real de ignorancia? La difusión masiva, las campañas de comunicación, los programas de salud en pro del tema son constantes, por varios medios; El autoexamen es una decisión, es nuestra responsabilidad y podés hacerlo exáctamente 8 días después de que te viene tu período. Si podemos utilizar nuestras manos para chatear, estoy segura que podremos utilizarlas para hacernos nuestro chequeo 1 vez al mes. Quizás al inicio sea incómodo, pues tendrás que observar y tocar tus seno, reconocerlos e identificarte con su forma y textura.

Quitemos la pena de éste acto tan sano y natural. Decidir enfermar o no, no es una opción; Nadie desea enfermar y sufrir, en ocasiones son situaciones heredadas genéticamente que no podemos ni evitar; no tiene nada que ver con si sos “buena o mala”, si “practicas una religión o no”, si “tenés vida sexual o no”, o si cómo he escuchado por ahí, “te lo andabas buscando”. Enfermar, no es un tema de “consciencia”, ni de vanos “por qués”; sino de tomar acción, informarte, prevenir y sobreponerte a la situación.

¡Sumate y conservá tu salud, practicá el autoexámen, dale la importancia que merece!

 

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Decisiones

por Lyhelis septiembre 7, 2017
escrito por Lyhelis

E

l título esta vez me deja una sombrilla de posibles enfoques, pasamos la vida tomando decisiones, unas más acertadas que otras, unas que disfrutamos más que otras, unas más conscientes y otras más autómatas, pero no dejan de ser decisiones. Hasta para ir al baño tomamos decisiones, cuántas veces no te pasa que estas concetradísima en ese reporte de cierre de mes que es para ayer, sabés que tenés unas ganas incontrolables de ir al baño, pero te sentís inspirada y estas corta de tiemo, y –voilá- decidís aguantarte y seguir, hasta que ya no te aguantás. Toda decisión, (a diario son miles), viene acompañada de una dosis de atención y energía invertida.

Qué calle vas a tomar para el trabajo, lo que vas a desayunar, si vas o no a almorzar (que no debería ser una opción a decidir, sino una obligación), que si cenarás una ensalada o preferís un gallopintito recién hecho, vos lo vas a decidir. Que si te poner el arete en la nariz, que si te hacés ese tatuaje que tiene un gran significado, que si te operás de tus ojos para evitar la migraña o los anteojos, que si invertís en una casa o te mudaz de país, que si dedicás tu finde en parrandear o preferís quedarte en casa, plan “con vos mismo”, todo en la vida requiere de la toma de decisiones.

Tu aseo, tu salud, los chequeos médicos, el seguimiento a tus amistades, lo uqe comprás (o preferís no comprar), que si te tomás un tiempo a solas o salís con tu mamá, si acelerás en el semáforo a pesar de estar en amarillo o te la tomás con calma, respirás e invertís el tiempo en el semáforo para respirar profundamente y soltar. Decidir a quien contarle una preocupación, a quien compartirle un deseo, con quien analizar una nueva oferta de trabajo, a quien pedirle un consejo.

No encuentro una sola acción que no requiera de la toma de una decisión, excepto los actos de violencia en donde nos toman por sorpresa, pero incluso después de eso, deberemos tomar una decisión. Seguramente, has leído antes: “es tu decisión como vestirte el día de hoy, yo me puesto una gran sonrisa”. Suena tan bonito y es tu elección, ¿¡Estás consciente!? Nadie nos roba nada, les damos chance de entrar y tomarlo, esa fue nuestra decisión.

Me encanta esa canción de Rubén Blades, que dice algo así:

“…decisiones, cada día,

alguien pierde, alguien gana

¡Ave María!

Decisiones, todo cuesta,

salgan y hagan sus apuestas,

¡Ciudadanía!”

Vos, ya estas haciendo tus apuestas, hacia dónde estas apuntando, cuál es tu norte, qué ves en tu horizonte. ¿Qué estas haciendo hoy, para estar mañana donde soñaste? Esto de vivir es una decisión, lo mejor de todo es que no debemos decidir respirar, sino cómo respirar, no tenemos que decidir amar, sino cómo y a quién amar, no tenemos que decidir crecer, las experiencias van llegando solas, las atraemos y nos empujan a ese crecimiento, solo debemos dejar que lleguen, recibirlas de brazos abiertos, con el corazón lleno de sentimientos bonitos y pensamientos positivos. Qué bueno que puedo decidir cómo reaccionar, con quienes estar y como ser.

Yo decidí hace 8 meses atrás empezar a escribir, esta decisión me cambió la vida, como lo hizo hace 5 años atrás, el decidir aprender a bailar salsa, han resultado ser actividades recreativas que me llenan el alma. Vos, ¿Qué vas a decidir hoy para construir tu mañana?

 

septiembre 7, 2017 0 comentario
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