Lyhelis
  • Inicio
  • Acerca de mí
  • Servicios
    • Mentorías
    • Conferencias
    • Entrenamientos
    • Consultorías
Lyhelis
  • Blog
    • El Viaje de la V!DA
    • Sostenibilidad
    • Diario METRO
    • Colaboraciones
  • Contacto
Lyhelis
  • Inicio
  • Acerca de mí
  • Servicios
    • Mentorías
    • Conferencias
    • Entrenamientos
    • Consultorías
Lyhelis
  • Blog
    • El Viaje de la V!DA
    • Sostenibilidad
    • Diario METRO
    • Colaboraciones
  • Contacto
Categoría:

Diario METRO

Diario METRO

Diario METRO

Escribir para no llorar

por Lyhelis septiembre 7, 2017
escrito por Lyhelis

E

stoy segurísima que al menos una vez en tu vida has utilizado la frase: “reír para no llorar”, pues en mi caso, es más como “escibir para no llorar”, porque gracias a este don he logrado encontrar un catalizador para mi vida personal, una forma de renovar energías, de encontrar paz interior y distraerme un poco de la aburrida rutina. Y es que escribir es uno de los principales medios utilizados desde siempre para comunicarnos, es una herramienta de identificación personal, tu firma requiere que sepás escribirla (aunque también es válida tu huella digital) en caso de que no sepas hacerlo.

Pero en realidad existen cantidad de mecanismos con los que podés construir y cambiar tu propia realidad. Las decisiones estan a la puerta del día, es cosa de despertar, tomar consciencia, evaluar como anda la cosa y decidir vivir diferente. Esas metas de todos los días que venís arrastrando, el master en el extranjero, la construcción de un mejor vos, salir de esa relación enfermiza o pasar al siguiente nivel cuando las cosas van de maravilla, el cuido de tu alimentación, compartir más con tus hijos(as), aprender a ser más selectivo(a) con tu compañía, ser constante en tu rutina de ejercicios… dejamos pendiente tantas cosas, que cuando lo pensamos nos abruman.

Lo malo es que andamos por ahí, con una maleta de “deberíamos” y de “sueños incumplidos”, que solo son una lista ennumerada de pendientes, pequeñas piedritas que hemos ido metiendo a la mochila, en serio, solo de pensarlo se siente pesado. Lo has analizado antes, mientras más excusas te ponés, más te cargas. ¡No es justo… con tu YO, no te hace bien! Merecés disfrutar de una mejor vida, de actitudes más responsables con vos misma(o), más consciente. ¿Por qué estas esperando un cataclismo para vivir el cambio? ¿Necesitás un accidente para despertar y darle sentido a tu vida?

Sí, mi cambio lo vivo al escribir y no llorar (en sentido figurado), porque al hacerlo me comprometo con mis pensamientos, genero nuevos sentimientos, me brindo tiempo de calidad, porque al hacerlo disfruto muchísimo el proceso, me instalo en un sitio cómodo, pongo musiquita, me acompaño de un paisaje bonito, de agua helada o un tecito, o bien de una helada si se me antoja o de una copa de vino, me visto cómoda, alejo mi celular… y me “instalo”. Es “mi momentum”, ese espacio en el que soy feliz, sin importar mi entorno o la cruda realidad, solo yo, mis pensamientos y mis dedos tecleando sobre la computadora… es como estar en mi “país de las maravillas”, sin ser Alicia.

Si Yo puedo, Vos también podés… quizás incluso, podás enseñarme a hacerlo mejor con tu ejemplo. ¿Por qué no? Si empezas a practicar tu ideal, en algún momento estarás viviendo tu propio sueño hecho realidad. La vida es un viaje, queridos(as) amigos(as) lectores, estamos de pasadita; solo por hoy, respiremos profundamente y exhalemos todos esos miedos o excusas que no nos dejan cumplir nuestros pendientes.

Sé que el título parecía ser dramático, pero la vida está llena de tantas emociones, que se vale ser dramático (de vez en cuando), siempre que no dañés a nadie con eso… y menos a Vos Mismo(a)! Dejá de titubear, tomá acción, proyectate, salí y tomá la vida a como llega, sacale provecho, incluso a ese momento triste en el que no sabés que hacer, dejá que fluya esa lágrima retenida, ¿por qué no?

¡LI   BE   RA   TE!

 

septiembre 7, 2017 0 comentario
0 FacebookTwitterPinterestLinkedinWhatsappTelegramLINEEmail
Diario METRO

Tu Orgullo: ¿te limita o te libera?

por Lyhelis septiembre 7, 2017
escrito por Lyhelis

¿H

an escuchado o utilizado la frase “antes muerta que sencilla”? Seguro ya estan pensando: “Ayyy Ly, hasta la pregunta es necia”, y estoy de acuerdo… jajaja ¡si lo es! Pero es que últimamente vienen a mí lecturas sobre amor propio, dignidad, estilos de vida, calidad, y entre otros, me ha resultado interesante encontrar sobre el orgullo personal, al que por cierto, le dan mucho tipo de connotaciones y como ya saben, en la diversidad encuentro mucho gusto.

El orgullo al reconocer tu preferencia sexual, el orgullo de una madre ante los logros de sus hijas(os), el orgullo de ese nuevo puesto de trabajo o ese anhelado ascenso, el orgullo de ir por la calle de la mano de esa chavala que te trae vuelto loco, el orgullo de saber que lo que tenés lo has construido gracias a tu esfuerzo y arduo trabajo, el orgullo de los resultados obtenidos por haber tomado buenas decisiones, o esa sensación, entre: pena, orgullo y satisfacción, al disfrutar de una buena salsa en la pista de baile. Estoy segura que podemos pasar un buen rato hablando de los diferentes contextos en los que podemos aplicar la palabra orgullo.

Pero hay uno, que no enumeré en el párrafo anterior, y es la aplicación que hacemos de la palabra “orgullo” cuando queremos recuperar la dignidad que sentimos perdida o que hemos puesto en riesgo al vivir experiencias desagradables, ese orgullo que puede verse en tus ojos al regresar a tu ex oficina por el cheque de la liquidación, porque has encontrado una mejor oportunidad laboral, dejando atrás esa empresa donde quizás no supieron valorarte; o ese orgullo –mal entendido- que le aplicás a tu ex cuando se acerca con cortesía a saludarte, porque aún no cerrás ese ciclo de tu vida y te lastima su sola presencia en un lugar.

Esta cognotación del “orgullo” es de la que quiero compartir con vos en éste artículo, porque aunque Usted no lo crea, esa es la que probablemente apliquemos más seguido, utilizando el “orgullo” como un capote de protección ante la lluvia de emociones que nos invaden cuando hemos permitido que alguien nos hiera (romántica, profesional, física, psicológica o emocionalmente) y me atrevo a confesar que para mí, este tipo de orgullo es poco sano y hasta peligroso, porque anula tus buenos sentimientos y hace que tu ego sea quien domine tus reacciones. Sí, tu ego, ese exceso de autoestima en el que te refugias, para expresarte superior a los demás; y uso la palabra “expresarte”, porque esas conductas no son realmente por “sentirte” mejor a nadie, sino todo lo contrario, tenés una lucha interna con tus propios vacíos, ves en tu entorno tus propios defectos y en ocasiones te deslizas hacia una idolatría sobre vos mismo(a), que te provoca un falso orgullo.

Nadie tiene porque juzgarte, al final, quien se hace daño sos vos mismo(a) y como he repetido en otros artículos, nadie puede dar lo que no tiene. Sin embargo, el orgullo que profesas, realmente te libera o te limita, por orgullo dejo de hablarle a un amigo que ahora tiene novia y todos los demás hemos pasado a segundo plano, por orgullo corto comunicación con mi familia, porque ya he sufrido suficiente, por orgullo camino denigrando con la mirada a mis semejantes, por orgullo no pregunto, mejor me hago la que me lo sé (jajaja, perdón es inevitable reirme), pero es tan real, en nombre de conservar nuestro “orgullo”, como si hablaramos de nuestro amor propio o de la misma dignidad humana, llegamos a tener actitudes que luego nosotros mismos nos reprochamos, en silencio, pero con culpa.

Me prometés que te vas a comprometer a respetar la vida que tenés, dejando los orgullos insanos a un lado. Será un gran acto de amor para con vos mismo(a), de esos que te hacen sentir libre.

 

septiembre 7, 2017 0 comentario
0 FacebookTwitterPinterestLinkedinWhatsappTelegramLINEEmail
Diario METRO

¿¡Impotencia o Permisividad!?

por Lyhelis septiembre 7, 2017
escrito por Lyhelis

C

uantas veces hemos experimentado esa sensación de impotencia desde nuestro interior, nos estan apuntando con un cuchillo, estamos inertez, paralizadas, no sabemos qué hacer, ni como reaccionar, nos corre un sudor helado por la espalda, entregamos todo e imploramos que no nos hagan nada. Y qué pasa cuando estamos en una discusión acalorada, el tono de la voz comienza a subir, la ira aflora de los ojos de la persona que tienes enfrente, te sentís ruborizada, apenada y de pronto brota de vos una sensación de dolor, como si alguien estuviera atinándote un golpe en la boca del estómago, sin aliento, te quedás quieta, una vez más inerte, congelada, hasta que esa tercera persona cede y baja el gas.

En ambos escenarios, las reacciones físicas que presenta nuestro cuerpo es de inactividad, paralizados por un miedo que nos deja sin movimiento. Sin embargo, desde mi percepción (que no necesariamente debe ser la tuya) la primera escena describe una situación de impotencia, la segunda nos plantea una situación de permisividad.

Y es que querramos o no, los seres humanos en general (hombres y mujeres) somos vulnerables a sufrir este tipo de eventos, me refiero a los primeros, situaciones inesperados, fuera de nuestro espectro de control, dónde la amenaza o violencia física afecta de manera proporcional nuestra seguridad. Los índices de seguridad en el mundo entero se han visto afectados por la falta de educación, por las condiciones económicas y la falta de acceso a empleos y viviendas dignas; estas son reacciones decesperadas en sociedades con altos índices de pobreza.

Sin embargo, hay cantidad de momentos violentos que podemos evitar siendo menos permisivos(as), cuantas veces dejamos pasar que alguien nos falte el respeto con una frase (violencia verbal), o a través de una amenaza (violencia psicológica), o por medio de un golpe (violencia física); y es que si desconocemos nuestros propios límites, nunca podremos marcarlos y establecer distancia de ese tipo de relaciones tóxicas y abusivas.

Soy fiel creyente de que las emociones se generan desde nuestro propio Yo, (aunque no nos demos ni cuenta); Y me provoca parafrasear  -con mis palabras- eso de: “cuentame sobre tus vacíos y te diré lo que estas dispueta(o) a permitir”. Conocimos a alguien y sin darnos cuenta, estamos completamente enamorados(as), al tiempo ambos compartimos intimidad, creamos círculos de confianza, empiezan los apegos, las promesas de “para toda la vida” y la relación se empieza a vivir desde la carencia, desde los “y sí”. Lamentablemente, la permisividad viene de la mano de los apegos; “Es que nos vemos tan lindos”, entonces permito que me haga el show cuando llega tomado; “Es que invertimos dinero juntos en el negocio”, entonces por eso permito que me sea infiel; “Es que es un mantenido”, entonces me permito gritarle y sacarle en cara lo mala pareja que es; “Es que él me aceptó así”, por eso sigo siendo una malcriada que contesta mal a todos sus comentarios; “Es que yo lo elegí y ahora me tengo que aguantar”.

Pues no, bienvenido al mundo donde las transformaciones personales son hoy, donde el valor propio no me deja ser permisiva(o), ni me permite victimizarme ante las acciones de terceros, ni me deja caer en la impotencia de una vida ligada a las necesidades de terceros, a quien afirmo utópicamente que amo, cuando en realidad, uno solo ama en la medida en la que se ama así mismo.

Sólo preguntáte: ¿Cuánto más voy a permitir?

 

septiembre 7, 2017 0 comentario
0 FacebookTwitterPinterestLinkedinWhatsappTelegramLINEEmail
Diario METRO

Para emprender, debemos aprender

por Lyhelis julio 21, 2017
escrito por Lyhelis

H

ace un par de meses iniciaba una conferencia llamada: “Emprendiendo con Conciencia Social”, era un auditorio con más de 200 creativos e innovadores emprempresarios(as), en su mayoría mujeres, pero con buena presencia masculina en el salón. Mucha pasión e ímpetu bajo el mismo techo. Empecé la conferencia presentándome y afirmándoles que desde mi experiencia para emprender, debíamos indiscutiblemente, vivir un proceso de aprendizaje. Es decir, resetearnos el cerebro o cambiarnos el chip, para desaprender y reaprender, de acuerdo a nuestros anhelos y necesidades.

Estaba previsto que durara 45 minutos, sin embargo, se extendió a 1 hora y 45 minutos. Hubo mucho compartir de experiencias, muchas preguntas, anécdotas personales, súper casuistico, para mí significó una retroalimentación increíble. Los seres humanos somos tan únicos y excepcionales que las experiencias tendrán un enfoque diferente, de acuerdo a la percepción individual que se le asigne a dicha situación.

Y aquí es donde resulta vital, APRENDER, aprender a desprendernos de los miedos, aprender a soltar el pasado, apender a gestionar nuestras emociones, aprender a tratar con otros seres humanos, aprender a respetar, aprender a administrar eficientemente los recursos con los que contamos, aprender a negociar, aprender a llevar con balance los controles necesarios de acuerdo a la naturaleza de nuestro negocio, aprender a estimularnos a motivarnos, aprender a leer a nuestros clientes, aprender a escuchar, aprender a comunicarnos, aprender a asimilar con acertividad nuestras emociones, aprender a emitir opiniones constructivas, aprender a ser solidarios, aprender a querer, aprender a aceptar; Y por qué no, incluso, aprender a aprender.

Que el emprender de cero una idea requiere de un proceso creativo e investigativo, de pedir ayuda a quien sabe, de leer más de lo que estamos acostumbrados, de crear una reserva de ánimos para que sean nuestro rescate esos días en los que ni toparnos con un guardabarranco en la rama de un árbol nos saca una sonrisa o una mirada de ternura. Aprender no solo a decir que no, sino también a aceptar con positivismo cada vez que nos dicen que no, porque la propuesta no se ajusta al presupuesto del cliente.

El aprendizaje debe ser constante, de todos los días, sin desesperar. Y sé que escribirlo y leerlo acá puede resultar bien fácil, pero llevárlo a la práctica puede resultarnos durísimo, porque las cuentas no esperan y entre eso y el acelere del diario vivir, resulta que el tiempo pasa y nosotros seguimos enfocados en “aprender”, con ganas de querer hacerlo mejor.

Recordemos que la vida es de disfrutar el proceso, de admirar el paisaje, de gozar el camino; que cuando hayan cosas que salen de nuestro control, pues tocará soltarlas y agradecer, para dejar espacio a las nuevas oportunidades que ya vienen en formación.

Y es que aprender puede tomarnos unas horas, unos días, un par de meses e incluso toda la vida; como dice Jorge Drexler, en una de mis canciones favoritas, “todo se transforma”, somos seres de cambios, en busca de vidas de trascendencia, con propósitos (aunque aún no tengamos respuesta a los por qué). Quizás podamos aprender a cerrar los ojos, tener un minuto de silencio en honor a esas respuestas pendientes, dejar que nuestra conciencia se despierte y nos brinde un panorama mas claro que el de ayer, más aterrizado que el de hoy, mas real que el de mañana.

Abramos la mente, aprendamos a desaprender, emprendamos con más seguridad y llenos de humildad.

 

julio 21, 2017 0 comentario
0 FacebookTwitterPinterestLinkedinWhatsappTelegramLINEEmail
Diario METRO

Tu valía personal

por Lyhelis julio 20, 2017
escrito por Lyhelis

E

stos temas son algo sensibles y pueden prestarse a malas interpretaciones, sin embargo, si estás leyendo este artículo debes estar clara(o) que aquí no trataremos sobre un valor monetario, sino sobre la valía que tenés por el hecho de ser “humano”; que por el hecho de existir gozas de los mismos derechos y obligaciones inalienable a tu propia naturaleza. Que tu valor personal no es meramente económico, ni depende de tu título en el trabajo, ni de los grados académicos que has logrado, ni de las cuentas de banco que tengas, ni siquiera tiene que ver con tu físico o tu apariencia.

En realidad, la valía personal, radica en el amor propio, en la forma en la que vos reconocés tu naturaleza humana y en la que asumís tu cuido y atención, acorde a tus necesidades y anhelos. Y es que el valor nos lo asignamos nosotros mismos, por eso empecé el artículo escribiendo: “Estos temas son algo sensibles y pueden prestarse a malas interpretaciones”, porque son muy subjetivos, dependerá de tu percepción personal, la opinión que tengas sobre cuanto valor tenés. Lo cual no está mal, mientras no te valorés por la opinión del público o la aceptación de terceros; pues en ocasiones eso solo sirve para desvalorizarnos.

No podemos asignarnos un monto, como cuando presentamos una oferta técnica por nuestros servicios profesionales, sabés que tu cliente obtendrá al contratarte un producto específico, más todo el valor agregado que podés brindarle por tu trayectoria, expertís, experiencia profesional, posicionamiento social, conocimiento técnico, la metodología y tu propia personalidad. Sin embargo, al hablar de valía personal desde el punto de vista de construir una vida socialmente responsable, me parece acertado recordarnos (incluyéndome) que ese “monto” solo podremos definirlo nosotros mismos y deberá ser coherente con la forma en la que te tratás a vos y a tu entorno, pues de lo contrario el único engañado será tu ser.

Cuando decidí emprender, tenía una cantidad de dudas personales, además de las preguntas normales que surgen cuando uno quiere tomar ciertos riesgos, sin deseos de apostarse la vida en ello. Y conversando hace poco con mi terapeuta, le expresaba con sorpresa todo lo que hemos logrado, hasta dónde se ha llegado con éste proyecto que inició con dudas y cuestionamientos. Y le expresaba: ¿Cómo pude dudar de mis capacidades? Y concluímos que esos son momentos de debilidad, normales e inclusos sanos, para poner en práctica la actitud acertiva, el liderazgo visionario y el propósito con una firme intención de generar valor agregado al entorno.

La próxima vez que necesités tomar decisiones, recordá tu valía, tu poder, tu amor propio. Pero ojo, para que eso tenga sentido necesitas tener balance, porque de pronto el amor propio deja de ser “tan amor” y “tan propio”, y se convierte en algo más parecido al ego, porque no logras llenar esos vacíos emocionales o sentimentales que te bloquéan para reconocer tu valor.

Tomate unos segundos al día, vete al espejo y decite lo mucho que te amás, lo mucho que merecés estar en paz, lo valiosa(o) que sos por simplemente por “ser”; si al inicio no sale, no importa, seguí tratando, practicalo, esto es como entrenar uno de tus músculos corporales, el cerebro es un músculo también y necesita que le recordemos que merecemos respeto y mucho amor propio.

Hay una frase anónima que me gusta mucho “ser, más que tener”, esa es la apuesta personal, nuestro más grande reto humano.

 

julio 20, 2017 0 comentario
0 FacebookTwitterPinterestLinkedinWhatsappTelegramLINEEmail
Diario METRO

¡Qué onda!, ¿Cómo vas?

por Lyhelis julio 20, 2017
escrito por Lyhelis

H

oy me encantaría tenerte de frente, sentados(as) en la misma mesa, compartiendo amenamente. Me encanta la idea de que este artículo me permita conversar con vos, preguntarte ¿cómo vas?, ¿cómo te has sentido?, ¿qué tal transcurre tu 2017? Y es que si hacemos cuentas, estamos a 2 días de terminar los primeros 6 meses del año, hemos tenido 181 oportunidad para volver a empezar, una por día, ¿qué tal te ha ido con eso? Espero le hayas sacado provecho.

Mucho nos repiten que la vida está llena de oportunidades, pero en realidad es que las oportunidades las crea uno, creyéndo en uno mismo. Este año he podido crear mi propia firma consultora “Vida Socialmente Responsable”, con la que doy acompañamiento a empresas que desean implementar estrategias de responsabilidad social o que ya tienen ese enfoque y desean potencializar el presupuesto del área; el portafolio de servicios es muy atractivo; así mismo, he podido publicar 22 artículos y escribir más de 40, unos publicados en mi blog: www.Lyhelis.com y otros inéditos aún (que para serles honesta no me atrevo a publicar). He podido dar varias conferencias sobre la materia y enfocar mi vida profesional hacia una temática poco abordada a profundidad, pero muy de moda en nuestros tiempos, la responsabilidad social y el desarrollo sostenible.

Me ha ido bien, no me puedo quejar. Mi evaluación al desempeño de los primeros 6 meses del año me deja una sonrisa en el rostro y una sensación de satisfacción. Entre los resultados cuento con cierre de ciclos personales, claridad en las metas y un nivel de conciencia más humano. Hoy estoy convencida de que cuando uno tiene un propósito y se enfoca en ello, el Universo conspira para que se logre y se da en el momento menos pensado y de las formas más extrañas del mundo. ¡Nos toma por sorpresa!

En mi experiencia, las alianzas estratégicas han sido de los mejores logros: universidades, empresas y organismos de sociedad civil que creen en mi visión y misión, hay tanto por hacer que la selectividad debe entrar en acción. Y qué decir de esos seres humanos incondicionales que lo acompañan a Una en este andar por la vida, recuerdan cuando compartimos sobre las redes de apoyo. ¿Pudieron este primer semestre construir nuevos lazos de amistad? En lo personal sí. Aprovecho y agradezco a mi red de apoyo, a los de siempre y a quienes hasta hace poco subieron a bordo.

Que conste, no todo ha salido a como me lo propuse, aún tengo mi reto de cuido de mi salud, el I Semestre me dejó con alergias y con varias crisis de gripe, lo que significa que mi nivel de estrés estuvo alto y eso me provoca reacciones físicas. Típico, yo psicosomatizando… ja ja ja (prefiero reirme). En éste aspecto, el reto del II Semestre será cuidar más de mi salud, levantar mis defensas, cuidar mi alimentación, velar por mis horas de sueño y mantener el enfoque de lo prioritario.

Posicionamiento y rentabilidad del negocio sigue siendo una meta en construcción. Disfrutar más de mi familia y amistades. Mantener el balance entre mi vida laboral y mi vida personal. Organizar mejor mis finanzas y coordinar mis actividades diarias, apegándome a lo planificado.

Te invito a evaluar tu primer semestre del año, toma lápiz y papel, haz una lista, punto por punto, en los diferentes roles de tu vida, te aseguro que te dará una claridad mental que no tenías sobre tus logros.

Y como dicen por ahí: “Progreso No Perfección”.

 

julio 20, 2017 0 comentario
0 FacebookTwitterPinterestLinkedinWhatsappTelegramLINEEmail
Diario METRO

Y vos, ¿crees en las apariencias?

por Lyhelis julio 20, 2017
escrito por Lyhelis

H

ay una frase requete popular: “Las apariencias engañan”. Y al escribirla me provoca una sonrisa maliciosa, el tema es tratado como un tabú, nadie quiere mencionar esa palabra, “apariencias”, porque representa algo negativo, sin contenido, vacío, falto de realidad. Y en efecto, es que la palabra tiene una cognotación dura, porque a diario muchos vivimos de apariencias y no queremos reconocerlo.

“Sonrío en vez de llorar”, y ¿Porqué no llorar con una sonrisa en el rosto? Llorar no es malo, es parte de la realidad humana, no todo es color de rosa, es válido una lagrimita o un buen berrinche (siempre y cuando lo hagamos llenos de intención positiva, para liberarnos, sin martirizar o manipular a nadie). ¿Por qué guardar las apariencias? Por que no nos sentimos en confianza, por que nos da pena, por que creemos que nos van a juzgar. ¡Pues no se vale vivir así!

La honestidad es un valor en vías de extinción, pongamos atención, retomemos ese diálogo interno, conectemos con nuestro Niño(a) Pequeño(a), les aseguro que el esfuerzo y el enfoque lo vale. ¡Lo merecemos! Y solo podremos dárnoslo nosotros(as), pues no es responsabilidad de nadie más que de Uno(a) Mismo(a). Por favor, no dudés al respecto, dudá sobre el clima, sobre el amor eterno, sobre el fin del mundo, pero no se te ocurra dudar sobre el poder de tu mente, de la fuerza de tu Yo Interior, de la trascendencia de tu conciencia en ésta vida.

Ayer tenía una reu importante, pero a la vez, tenía días lidiando con la redacción de un informe super complicado que definía mi trabajo de semanas atrás, el informe lo terminé una hora y cuarto antes de la reu y aún no me había ni bañado (se imaginan, me entró el sofoquín y me lancé a la corredera). Llegué a tiempo a la reunión, todo se desarrolló mejor de lo esperado, cumplí el objetivo. Sin embargo, mi estrés se incrementó, justo en el momento en que ví el tiempo apretado y supe que no podría ir al salón a arreglarme el cabello, entre que me vestía y alistaba mi mochila, mi pensamiento positivo entró en acción y de pronto me decía a mí misma: “Si te van a contratar, no será por el look de tu cabello, sino por las ideas que tenés en la cabeza”. Y “BOOM”, ese fue el primer contacto con la realidad, de ese día.

Luego, un amigo conversándome sobre su portafolio de servicios me decía que tenía unos clientes en Panamá que querían conocerlo, me alegró, lo felicité y le pregunté si ya había pensado en su look, al final me dijo: “sencillo, nada que yo no sea, al final quieren al cerebro de esa producción, no a mi apariencia”. Y “BOOM”… ese fue el segundo contacto con mi realidad, el mismo día.

Señoras y Señores, hay un mundo civilizado allá afuera, donde las apariencias no son importantes, dónde el estilo de vestir no define lo que somos, dónde como lucimos no significa como vivimos, donde habemos seres humanos que preferimos SER a TENER; donde nuestra personalidad es más acogedora que una mansión, donde ser genuinos es más real que una cuenta por pagar, donde la gente merece ser tratada por igual, tenga o no tenga, un título pomposo; siempre y cuando, tenga amor propio y respeto por su entorno.

Vamos, invitame a tener ese tercer “BOOM” con la realidad, dame con tu ejemplo esa experiencia extraordinaria, con la que construís un Vos libre, sin apariencias.

 

julio 20, 2017 0 comentario
0 FacebookTwitterPinterestLinkedinWhatsappTelegramLINEEmail
Diario METRO

Preguntas poderosas: ¿Por qué? y ¿cómo?

por Lyhelis julio 20, 2017
escrito por Lyhelis

C

uantas veces he escuchado la frase “tené paciencia” o “sé tolerante”; no sé si a vos te pasa igual, yo siempre me pregunto: ¿Cómo ser tolerante? O ¿Cómo tener paciencia? Y utilizo cómo porque esa es la pregunta que viene a mi cabeza, sin embargo, la pregunta más común desde los 2 años de edad del ser humano es: ¿Por qué? Y es muy acertada, ya que deseamos entenderlo todo, tener una explicación que justifique lo que nos ocurre; teniendo esa respuesta, hacemos que nuestro cerebro se “relaje”. Como cuando tenemos un dolor, pero no sabemos por qué nos sentimos tan mal, vamos al médico, nos conceptualiza con un nombre extraño lo que tenemos (en ocasiones ni lo podemos pronunciar) y con la asignación del tratamiento nos quedamos tranquilos, puede ser algo “viral”, es decir, igual no sabemos que es, pero por alguna extraña razón nos da calma.

Después de un tiempo, he aprendido que el por qué o la causa de lo que sucede, en solo un placebo para mi mente intrigada y curiosa, la verdad el por qué no es realmente importante hoy por hoy en mi vida, interiorizando esto, he descubierto que es más trascendente encontrar la forma, el método, la manera de salir o superar una situación en particular, de pasar a otro nivel de conciencia; Y es ahí, cuando cobra relevancia y poder una sola pregunta en mi vida: ¿Cómo?

Si analizamos juntos(as), desde maternal nos llevan de la mano, enseñándonos como escribir, como ir al baño, como tratar a nuestros semejantes y a los mayores, como se debe comer, como bailar, como hacer una manualidad… Pero en algún momento del camino, ese cómo deja de ser una enseñanza y se conveirte en un adiestramiento, en el que nos condicionan para actuar de X o Y manera, casi de forma reactiva, y en su mayoría el único “por qué” que encontramos para ese actuar es una frase autoritaria: “Por que yo lo digo”. Les hes familiar? Y estoy convencida que eso detona algo en nuestro cerebro y nos estimula a preguntar muchas más veces “Por qué”, restandole atención al “Cómo”.

Y es normal, los por qué de cierta circunstancia, nos llevan a filosofar y a darle vuerltas en la cabeza, es decir, si vos sentís una molestia en tu zapato y te preguntás “por qué”, pasarás un buen rato cuestionándote entre las varias opciones que pueden provocar tu incomodidad. Sin embargo, si te preguntas ¿Cómo me quito esta molestia?, es muy probablemente que te quités el zapato, lo sacudas y volvas a ponertelo. El cómo nos impulsa a tomar acción, dejamos de filosofar sobre la piedra en el zapato y terminamos resolviendo la cuestión de una vez.

En muchas ocasiones, las vida nos pone más de una piedra en el zapato, piedras con cara de necesidades, con cara de malos ambientes laborales, con cara de violencia familiar, piedras con cara de traición de un amigo o de frustraciones, es que siempre hay basuritas en el camino, es inevitable, dependerá de nosotros y de las preguntas poderosas que utilicemos para tomar decisiones acertadas. ¿Por qué a mí? Es una de las preguntas más utilizadas en momentos de crisis; en mi experiencia, esa pregunta se resuelve con un: Y ahora, ¿Cómo salgo de ésta?

Bienvenida(o) a mi mundo del “cómo”, te aseguro que encontrarás más satisfacciones en las respuestas a esa pregunta, pues te dará la oportunidad de continuar, a plenitud, disfrutando del proceso. Las razones y los por qués los entenderás con el tiempo, cuando hayas puesto en acción el “cómo”.

julio 20, 2017 0 comentario
0 FacebookTwitterPinterestLinkedinWhatsappTelegramLINEEmail
Diario METRO

El medio ambiente y yo

por Lyhelis julio 20, 2017
escrito por Lyhelis

C

uantas veces he escuchado la frase “tené paciencia” o “sé tolerante”; no sé si a vos te pasa igual, yo siempre me pregunto: ¿Cómo ser tolerante? O ¿Cómo tener paciencia? Y utilizo cómo porque esa es la pregunta que viene a mi cabeza, sin embargo, la pregunta más común desde los 2 años de edad del ser humano es: ¿Por qué? Y es muy acertada, ya que deseamos entenderlo todo, tener una explicación que justifique lo que nos ocurre; teniendo esa respuesta, hacemos que nuestro cerebro se “relaje”. Como cuando tenemos un dolor, pero no sabemos por qué nos sentimos tan mal, vamos al médico, nos conceptualiza con un nombre extraño lo que tenemos (en ocasiones ni lo podemos pronunciar) y con la asignación del tratamiento nos quedamos tranquilos, puede ser algo “viral”, es decir, igual no sabemos que es, pero por alguna extraña razón nos da calma.

Después de un tiempo, he aprendido que el por qué o la causa de lo que sucede, en solo un placebo para mi mente intrigada y curiosa, la verdad el por qué no es realmente importante hoy por hoy en mi vida, interiorizando esto, he descubierto que es más trascendente encontrar la forma, el método, la manera de salir o superar una situación en particular, de pasar a otro nivel de conciencia; Y es ahí, cuando cobra relevancia y poder una sola pregunta en mi vida: ¿Cómo?

Si analizamos juntos(as), desde maternal nos llevan de la mano, enseñándonos como escribir, como ir al baño, como tratar a nuestros semejantes y a los mayores, como se debe comer, como bailar, como hacer una manualidad… Pero en algún momento del camino, ese cómo deja de ser una enseñanza y se conveirte en un adiestramiento, en el que nos condicionan para actuar de X o Y manera, casi de forma reactiva, y en su mayoría el único “por qué” que encontramos para ese actuar es una frase autoritaria: “Por que yo lo digo”. Les hes familiar? Y estoy convencida que eso detona algo en nuestro cerebro y nos estimula a preguntar muchas más veces “Por qué”, restandole atención al “Cómo”.

Y es normal, los por qué de cierta circunstancia, nos llevan a filosofar y a darle vuerltas en la cabeza, es decir, si vos sentís una molestia en tu zapato y te preguntás “por qué”, pasarás un buen rato cuestionándote entre las varias opciones que pueden provocar tu incomodidad. Sin embargo, si te preguntas ¿Cómo me quito esta molestia?, es muy probablemente que te quités el zapato, lo sacudas y volvas a ponertelo. El cómo nos impulsa a tomar acción, dejamos de filosofar sobre la piedra en el zapato y terminamos resolviendo la cuestión de una vez.

En muchas ocasiones, las vida nos pone más de una piedra en el zapato, piedras con cara de necesidades, con cara de malos ambientes laborales, con cara de violencia familiar, piedras con cara de traición de un amigo o de frustraciones, es que siempre hay basuritas en el camino, es inevitable, dependerá de nosotros y de las preguntas poderosas que utilicemos para tomar decisiones acertadas. ¿Por qué a mí? Es una de las preguntas más utilizadas en momentos de crisis; en mi experiencia, esa pregunta se resuelve con un: Y ahora, ¿Cómo salgo de ésta?

Bienvenida(o) a mi mundo del “cómo”, te aseguro que encontrarás más satisfacciones en las respuestas a esa pregunta, pues te dará la oportunidad de continuar, a plenitud, disfrutando del proceso. Las razones y los por qués los entenderás con el tiempo, cuando hayas puesto en acción el “cómo”.

 

julio 20, 2017 0 comentario
0 FacebookTwitterPinterestLinkedinWhatsappTelegramLINEEmail
Diario METRO

“Hablemos de las Amistades”

por Lyhelis junio 1, 2017
escrito por Lyhelis

A

l impulsar el concepto de “Vida Socialmente Responsable”, es decir, aplicar el modelo de gestión de la Responsabilidad Social hacia las diversas temáticas que acompañan a diario al individuo(a), nos encontramos con una cantidad de circunstancias en las que podemos actuar con conciencia y marcar la diferencia; Y con la práctica convertirlo en nuestro estilo de vida. En éste particular las amistades no son una excepción, al contrario, son un importante agente de cambio en nuestras vidas, para lograr el objetivo deseado.

Las amistades integran nuestra red de apoyo, por lo que es muy importante que te tomés el tiempo de elegirlas con cuidado, al igual que tu pareja amorosa, estas iniciando una relación en donde abran intercambios de todo tipo, se generará un entorno de confianza, de complicidad, nacerán afectos y seguramente, vendrán tambien muchas revelaciones, agradables y no muy agradables.

¿Has escuchado alguna vez sobre el término “amistades verdaderas”? Creo que incluso hay películas con esa frase, porque al igual que el amor, es un tema relevante para nosotros, pues por nuestra naturaleza procuramos socializar, conocer gente, compartir nuevas experiencias, crear amistades sólidas y crecer bien acompañado en ese proceso que llamamos vivir.

Sin embargo, ¿Qué caracteriza de “verdadera” a una amistad? Y es que acaso hay “amistades” falsas, irreales o interesadas; y qué hay con esas amistades con tono de sexo casual; Y me pregunto: ¿Cómo saber que la persona (es decir, el buen conocido o la buena conocida con quien compartimos más seguido) no es más que eso, solo un conocido(a)?

Es quizás la amistad un concepto que se construye en el tiempo, o podemos tener conocidos de toda la vida que nunca serán realmente nuestros amigos(as). Pues sí, sí aplica esa opción. Hace unos años, en ese proceso de reconstruir mi red de apoyo (porque las circunstancias de la vida, se encargan de que Una-o- se dé cuenta de quienes son sus verdaderos amigos-as-), me atreví a preguntarle a una buena conocida a quien admiro por sus letras en facebook, directas y sin maquillaje, que si los seres humanos podríamos tener amistades, sin necesidad de tener “interés personal” sobre esa persona, es decir, sos mi amiga por lo que valés como ser humano, porque te admiro, por la complicidad brindada, las emociones involucradas, no porque me invitás a tu casa seguido, no porque me patrocinás la salida de los viernes, no porque tenés piscina, no porque “nunca me decís que no”. Es decir, soy tu amigo, no “porque quiero con vos”, sino porque juntos nos la pasamos de maravilla, en donde el único interés que existe es el bienestar común.

Ella me respondió que “una amistad es una caja de sorpresas, que se obtendrá del otro lo que ande en su mente y corazón, que por eso es importante observar mucho, mientras transcurre el tiempo”; Ahora entiendo que esto es como el sombrero de un mago, del que se espera que salga: lealtad, respeto, confianza, estima, fidelidad y cariño. Y aquí va mi aporte a la causa, si “tus amigos(a)” te brindan: quejas, lamentos, críticas destructivas, cuechos y mala vibra, en realidad no desean ser tus amigos(as), simplemente te están utilizando como su basurero emocional. En ese momento, huye y aplica la selectividad.

La vida tiene altos y bajos, los amigos y amigas verdaderas sabrán estar en ambos momentos. Y cuando alguien no suma, aunque le estimes mucho, es mas sano guardar distancia. Cierro citando a Frida Kahlo: “A veces tienes que olvidar lo que sientes… y recordar lo que mereces”.

 

junio 1, 2017 1 comentario
0 FacebookTwitterPinterestLinkedinWhatsappTelegramLINEEmail
Nuevas publicaciones
Publicaciones anteriores

Posts Recientes

  • ¡Sigo creyendo en nosotros!

  • El impacto de la pandemia en la sostenibilidad

  • ¿Cómo hacer el cambio hacia lo sostenible?

  • Es tiempo de ¡CAMBIAR!

  • ¡Todo tiempo presente es mejor!

Suscribete

Subscribe my Newsletter for new blog posts, tips & new photos. Let's stay updated!

  • Facebook
  • Instagram
  • Linkedin

@2020 - All Right Reserved. Lyhelis.com