Lyhelis
  • Inicio
  • Acerca de mí
  • Servicios
    • Mentorías
    • Conferencias
    • Entrenamientos
    • Consultorías
Lyhelis
  • Blog
    • El Viaje de la V!DA
    • Sostenibilidad
    • Diario METRO
    • Colaboraciones
  • Contacto
Lyhelis
  • Inicio
  • Acerca de mí
  • Servicios
    • Mentorías
    • Conferencias
    • Entrenamientos
    • Consultorías
Lyhelis
  • Blog
    • El Viaje de la V!DA
    • Sostenibilidad
    • Diario METRO
    • Colaboraciones
  • Contacto
Autor

Lyhelis

Lyhelis

Diario METRO

¿Quién habla de lo que ellos no hablan?

por Lyhelis septiembre 7, 2017
escrito por Lyhelis

N

o me cabe en mi ser contemplar la enfermedad como un castigo, consecuencia de una mala acción en el pasado; No procesa mi organismo, que nazcan niños con discapacidades o seres humanos que han dedicado su vida al servicio de otros, y que de pronto, una mañana mueran súbitamente; no entiendo cómo es posible que el cáncer sea una pandemia mundial y que aún, con los avances nanotecnológicos, no hayan detectado cómo se degeneran las células, y cómo evitar ese proceso.

Que si los lácteos, que si la falta de ejercicio, que si nunca tuvo embarazos, que si evitó la lactancia materna, que si era vírgen, que si el estrés; Hay una cantidad de posibles causas para sufrir enfermedades tan brutales como el cáncer. Llega, en ocasiones de forma asintomática, silenciosa, lo descubrís justo a unos meses de que el médico(a) te desahucie; te absorbe, te consume, se come lentamente tus defensas, tu energía y tus ganas de vivir.

Conozco casos de personas que siendo sanas, comiendo saludable, viviendo una vida en armonía, llenas de motivación y agentes de cambio en su entorno, se enferman y no tienen reversa, más que esperar el desenlace final, ese último capítulo en el que deseas tenés fuerzas para despedirte, pero llega tan rápido, que no da chance. Yo no estoy segura de querer saber el porqué hay seres humanos sufriendo en éste momento por ese tipo de dolencias; por que los porqués no les deborán su salud.

Pero sí me gustaría saber cómo puede uno ayudar en éstos momentos de lucha, en los que no hay tregua para la duda, para el decaimiento, pero es mucho de lo que embarga a diario a los pacientes de cáncer; y hablo en particular de éste tema por celebrar el día de mañana, 19 de Octubre, el Día Internacional de la Lucha Contra el Cáncer de Mamas.

Sabías que, el cáncer de mamas es el más común en las mujeres, sin importar su raza o grupo étnico. La “Organización Mundial de la Salud” categoriza el cáncer como una de las principales muertes en el mundo, entre ellas, el cáncer de seno. La “American Cancer Society” señala que el riesgo promedio, de una mujer en Estados Unidos, a padecer de cáncer de seno algún momento de su vida es del 12%, lo que significa una probabilidad de 1 en 8 mujeres de padecer la enfermedad.

Me pregunto: ¿Es una cuestión de miedo a la información o un problema real de ignorancia? La difusión masiva, las campañas de comunicación, los programas de salud en pro del tema son constantes, por varios medios; El autoexamen es una decisión, es nuestra responsabilidad y podés hacerlo exáctamente 8 días después de que te viene tu período. Si podemos utilizar nuestras manos para chatear, estoy segura que podremos utilizarlas para hacernos nuestro chequeo 1 vez al mes. Quizás al inicio sea incómodo, pues tendrás que observar y tocar tus seno, reconocerlos e identificarte con su forma y textura.

Quitemos la pena de éste acto tan sano y natural. Decidir enfermar o no, no es una opción; Nadie desea enfermar y sufrir, en ocasiones son situaciones heredadas genéticamente que no podemos ni evitar; no tiene nada que ver con si sos “buena o mala”, si “practicas una religión o no”, si “tenés vida sexual o no”, o si cómo he escuchado por ahí, “te lo andabas buscando”. Enfermar, no es un tema de “consciencia”, ni de vanos “por qués”; sino de tomar acción, informarte, prevenir y sobreponerte a la situación.

¡Sumate y conservá tu salud, practicá el autoexámen, dale la importancia que merece!

 

septiembre 7, 2017 0 comentario
0 FacebookTwitterPinterestLinkedinWhatsappTelegramLINEEmail
Diario METRO

Decisiones

por Lyhelis septiembre 7, 2017
escrito por Lyhelis

E

l título esta vez me deja una sombrilla de posibles enfoques, pasamos la vida tomando decisiones, unas más acertadas que otras, unas que disfrutamos más que otras, unas más conscientes y otras más autómatas, pero no dejan de ser decisiones. Hasta para ir al baño tomamos decisiones, cuántas veces no te pasa que estas concetradísima en ese reporte de cierre de mes que es para ayer, sabés que tenés unas ganas incontrolables de ir al baño, pero te sentís inspirada y estas corta de tiemo, y –voilá- decidís aguantarte y seguir, hasta que ya no te aguantás. Toda decisión, (a diario son miles), viene acompañada de una dosis de atención y energía invertida.

Qué calle vas a tomar para el trabajo, lo que vas a desayunar, si vas o no a almorzar (que no debería ser una opción a decidir, sino una obligación), que si cenarás una ensalada o preferís un gallopintito recién hecho, vos lo vas a decidir. Que si te poner el arete en la nariz, que si te hacés ese tatuaje que tiene un gran significado, que si te operás de tus ojos para evitar la migraña o los anteojos, que si invertís en una casa o te mudaz de país, que si dedicás tu finde en parrandear o preferís quedarte en casa, plan “con vos mismo”, todo en la vida requiere de la toma de decisiones.

Tu aseo, tu salud, los chequeos médicos, el seguimiento a tus amistades, lo uqe comprás (o preferís no comprar), que si te tomás un tiempo a solas o salís con tu mamá, si acelerás en el semáforo a pesar de estar en amarillo o te la tomás con calma, respirás e invertís el tiempo en el semáforo para respirar profundamente y soltar. Decidir a quien contarle una preocupación, a quien compartirle un deseo, con quien analizar una nueva oferta de trabajo, a quien pedirle un consejo.

No encuentro una sola acción que no requiera de la toma de una decisión, excepto los actos de violencia en donde nos toman por sorpresa, pero incluso después de eso, deberemos tomar una decisión. Seguramente, has leído antes: “es tu decisión como vestirte el día de hoy, yo me puesto una gran sonrisa”. Suena tan bonito y es tu elección, ¿¡Estás consciente!? Nadie nos roba nada, les damos chance de entrar y tomarlo, esa fue nuestra decisión.

Me encanta esa canción de Rubén Blades, que dice algo así:

“…decisiones, cada día,

alguien pierde, alguien gana

¡Ave María!

Decisiones, todo cuesta,

salgan y hagan sus apuestas,

¡Ciudadanía!”

Vos, ya estas haciendo tus apuestas, hacia dónde estas apuntando, cuál es tu norte, qué ves en tu horizonte. ¿Qué estas haciendo hoy, para estar mañana donde soñaste? Esto de vivir es una decisión, lo mejor de todo es que no debemos decidir respirar, sino cómo respirar, no tenemos que decidir amar, sino cómo y a quién amar, no tenemos que decidir crecer, las experiencias van llegando solas, las atraemos y nos empujan a ese crecimiento, solo debemos dejar que lleguen, recibirlas de brazos abiertos, con el corazón lleno de sentimientos bonitos y pensamientos positivos. Qué bueno que puedo decidir cómo reaccionar, con quienes estar y como ser.

Yo decidí hace 8 meses atrás empezar a escribir, esta decisión me cambió la vida, como lo hizo hace 5 años atrás, el decidir aprender a bailar salsa, han resultado ser actividades recreativas que me llenan el alma. Vos, ¿Qué vas a decidir hoy para construir tu mañana?

 

septiembre 7, 2017 0 comentario
0 FacebookTwitterPinterestLinkedinWhatsappTelegramLINEEmail
Diario METRO

Escribir para no llorar

por Lyhelis septiembre 7, 2017
escrito por Lyhelis

E

stoy segurísima que al menos una vez en tu vida has utilizado la frase: “reír para no llorar”, pues en mi caso, es más como “escibir para no llorar”, porque gracias a este don he logrado encontrar un catalizador para mi vida personal, una forma de renovar energías, de encontrar paz interior y distraerme un poco de la aburrida rutina. Y es que escribir es uno de los principales medios utilizados desde siempre para comunicarnos, es una herramienta de identificación personal, tu firma requiere que sepás escribirla (aunque también es válida tu huella digital) en caso de que no sepas hacerlo.

Pero en realidad existen cantidad de mecanismos con los que podés construir y cambiar tu propia realidad. Las decisiones estan a la puerta del día, es cosa de despertar, tomar consciencia, evaluar como anda la cosa y decidir vivir diferente. Esas metas de todos los días que venís arrastrando, el master en el extranjero, la construcción de un mejor vos, salir de esa relación enfermiza o pasar al siguiente nivel cuando las cosas van de maravilla, el cuido de tu alimentación, compartir más con tus hijos(as), aprender a ser más selectivo(a) con tu compañía, ser constante en tu rutina de ejercicios… dejamos pendiente tantas cosas, que cuando lo pensamos nos abruman.

Lo malo es que andamos por ahí, con una maleta de “deberíamos” y de “sueños incumplidos”, que solo son una lista ennumerada de pendientes, pequeñas piedritas que hemos ido metiendo a la mochila, en serio, solo de pensarlo se siente pesado. Lo has analizado antes, mientras más excusas te ponés, más te cargas. ¡No es justo… con tu YO, no te hace bien! Merecés disfrutar de una mejor vida, de actitudes más responsables con vos misma(o), más consciente. ¿Por qué estas esperando un cataclismo para vivir el cambio? ¿Necesitás un accidente para despertar y darle sentido a tu vida?

Sí, mi cambio lo vivo al escribir y no llorar (en sentido figurado), porque al hacerlo me comprometo con mis pensamientos, genero nuevos sentimientos, me brindo tiempo de calidad, porque al hacerlo disfruto muchísimo el proceso, me instalo en un sitio cómodo, pongo musiquita, me acompaño de un paisaje bonito, de agua helada o un tecito, o bien de una helada si se me antoja o de una copa de vino, me visto cómoda, alejo mi celular… y me “instalo”. Es “mi momentum”, ese espacio en el que soy feliz, sin importar mi entorno o la cruda realidad, solo yo, mis pensamientos y mis dedos tecleando sobre la computadora… es como estar en mi “país de las maravillas”, sin ser Alicia.

Si Yo puedo, Vos también podés… quizás incluso, podás enseñarme a hacerlo mejor con tu ejemplo. ¿Por qué no? Si empezas a practicar tu ideal, en algún momento estarás viviendo tu propio sueño hecho realidad. La vida es un viaje, queridos(as) amigos(as) lectores, estamos de pasadita; solo por hoy, respiremos profundamente y exhalemos todos esos miedos o excusas que no nos dejan cumplir nuestros pendientes.

Sé que el título parecía ser dramático, pero la vida está llena de tantas emociones, que se vale ser dramático (de vez en cuando), siempre que no dañés a nadie con eso… y menos a Vos Mismo(a)! Dejá de titubear, tomá acción, proyectate, salí y tomá la vida a como llega, sacale provecho, incluso a ese momento triste en el que no sabés que hacer, dejá que fluya esa lágrima retenida, ¿por qué no?

¡LI   BE   RA   TE!

 

septiembre 7, 2017 0 comentario
0 FacebookTwitterPinterestLinkedinWhatsappTelegramLINEEmail
Diario METRO

Tu Orgullo: ¿te limita o te libera?

por Lyhelis septiembre 7, 2017
escrito por Lyhelis

¿H

an escuchado o utilizado la frase “antes muerta que sencilla”? Seguro ya estan pensando: “Ayyy Ly, hasta la pregunta es necia”, y estoy de acuerdo… jajaja ¡si lo es! Pero es que últimamente vienen a mí lecturas sobre amor propio, dignidad, estilos de vida, calidad, y entre otros, me ha resultado interesante encontrar sobre el orgullo personal, al que por cierto, le dan mucho tipo de connotaciones y como ya saben, en la diversidad encuentro mucho gusto.

El orgullo al reconocer tu preferencia sexual, el orgullo de una madre ante los logros de sus hijas(os), el orgullo de ese nuevo puesto de trabajo o ese anhelado ascenso, el orgullo de ir por la calle de la mano de esa chavala que te trae vuelto loco, el orgullo de saber que lo que tenés lo has construido gracias a tu esfuerzo y arduo trabajo, el orgullo de los resultados obtenidos por haber tomado buenas decisiones, o esa sensación, entre: pena, orgullo y satisfacción, al disfrutar de una buena salsa en la pista de baile. Estoy segura que podemos pasar un buen rato hablando de los diferentes contextos en los que podemos aplicar la palabra orgullo.

Pero hay uno, que no enumeré en el párrafo anterior, y es la aplicación que hacemos de la palabra “orgullo” cuando queremos recuperar la dignidad que sentimos perdida o que hemos puesto en riesgo al vivir experiencias desagradables, ese orgullo que puede verse en tus ojos al regresar a tu ex oficina por el cheque de la liquidación, porque has encontrado una mejor oportunidad laboral, dejando atrás esa empresa donde quizás no supieron valorarte; o ese orgullo –mal entendido- que le aplicás a tu ex cuando se acerca con cortesía a saludarte, porque aún no cerrás ese ciclo de tu vida y te lastima su sola presencia en un lugar.

Esta cognotación del “orgullo” es de la que quiero compartir con vos en éste artículo, porque aunque Usted no lo crea, esa es la que probablemente apliquemos más seguido, utilizando el “orgullo” como un capote de protección ante la lluvia de emociones que nos invaden cuando hemos permitido que alguien nos hiera (romántica, profesional, física, psicológica o emocionalmente) y me atrevo a confesar que para mí, este tipo de orgullo es poco sano y hasta peligroso, porque anula tus buenos sentimientos y hace que tu ego sea quien domine tus reacciones. Sí, tu ego, ese exceso de autoestima en el que te refugias, para expresarte superior a los demás; y uso la palabra “expresarte”, porque esas conductas no son realmente por “sentirte” mejor a nadie, sino todo lo contrario, tenés una lucha interna con tus propios vacíos, ves en tu entorno tus propios defectos y en ocasiones te deslizas hacia una idolatría sobre vos mismo(a), que te provoca un falso orgullo.

Nadie tiene porque juzgarte, al final, quien se hace daño sos vos mismo(a) y como he repetido en otros artículos, nadie puede dar lo que no tiene. Sin embargo, el orgullo que profesas, realmente te libera o te limita, por orgullo dejo de hablarle a un amigo que ahora tiene novia y todos los demás hemos pasado a segundo plano, por orgullo corto comunicación con mi familia, porque ya he sufrido suficiente, por orgullo camino denigrando con la mirada a mis semejantes, por orgullo no pregunto, mejor me hago la que me lo sé (jajaja, perdón es inevitable reirme), pero es tan real, en nombre de conservar nuestro “orgullo”, como si hablaramos de nuestro amor propio o de la misma dignidad humana, llegamos a tener actitudes que luego nosotros mismos nos reprochamos, en silencio, pero con culpa.

Me prometés que te vas a comprometer a respetar la vida que tenés, dejando los orgullos insanos a un lado. Será un gran acto de amor para con vos mismo(a), de esos que te hacen sentir libre.

 

septiembre 7, 2017 0 comentario
0 FacebookTwitterPinterestLinkedinWhatsappTelegramLINEEmail
Diario METRO

¿¡Impotencia o Permisividad!?

por Lyhelis septiembre 7, 2017
escrito por Lyhelis

C

uantas veces hemos experimentado esa sensación de impotencia desde nuestro interior, nos estan apuntando con un cuchillo, estamos inertez, paralizadas, no sabemos qué hacer, ni como reaccionar, nos corre un sudor helado por la espalda, entregamos todo e imploramos que no nos hagan nada. Y qué pasa cuando estamos en una discusión acalorada, el tono de la voz comienza a subir, la ira aflora de los ojos de la persona que tienes enfrente, te sentís ruborizada, apenada y de pronto brota de vos una sensación de dolor, como si alguien estuviera atinándote un golpe en la boca del estómago, sin aliento, te quedás quieta, una vez más inerte, congelada, hasta que esa tercera persona cede y baja el gas.

En ambos escenarios, las reacciones físicas que presenta nuestro cuerpo es de inactividad, paralizados por un miedo que nos deja sin movimiento. Sin embargo, desde mi percepción (que no necesariamente debe ser la tuya) la primera escena describe una situación de impotencia, la segunda nos plantea una situación de permisividad.

Y es que querramos o no, los seres humanos en general (hombres y mujeres) somos vulnerables a sufrir este tipo de eventos, me refiero a los primeros, situaciones inesperados, fuera de nuestro espectro de control, dónde la amenaza o violencia física afecta de manera proporcional nuestra seguridad. Los índices de seguridad en el mundo entero se han visto afectados por la falta de educación, por las condiciones económicas y la falta de acceso a empleos y viviendas dignas; estas son reacciones decesperadas en sociedades con altos índices de pobreza.

Sin embargo, hay cantidad de momentos violentos que podemos evitar siendo menos permisivos(as), cuantas veces dejamos pasar que alguien nos falte el respeto con una frase (violencia verbal), o a través de una amenaza (violencia psicológica), o por medio de un golpe (violencia física); y es que si desconocemos nuestros propios límites, nunca podremos marcarlos y establecer distancia de ese tipo de relaciones tóxicas y abusivas.

Soy fiel creyente de que las emociones se generan desde nuestro propio Yo, (aunque no nos demos ni cuenta); Y me provoca parafrasear  -con mis palabras- eso de: “cuentame sobre tus vacíos y te diré lo que estas dispueta(o) a permitir”. Conocimos a alguien y sin darnos cuenta, estamos completamente enamorados(as), al tiempo ambos compartimos intimidad, creamos círculos de confianza, empiezan los apegos, las promesas de “para toda la vida” y la relación se empieza a vivir desde la carencia, desde los “y sí”. Lamentablemente, la permisividad viene de la mano de los apegos; “Es que nos vemos tan lindos”, entonces permito que me haga el show cuando llega tomado; “Es que invertimos dinero juntos en el negocio”, entonces por eso permito que me sea infiel; “Es que es un mantenido”, entonces me permito gritarle y sacarle en cara lo mala pareja que es; “Es que él me aceptó así”, por eso sigo siendo una malcriada que contesta mal a todos sus comentarios; “Es que yo lo elegí y ahora me tengo que aguantar”.

Pues no, bienvenido al mundo donde las transformaciones personales son hoy, donde el valor propio no me deja ser permisiva(o), ni me permite victimizarme ante las acciones de terceros, ni me deja caer en la impotencia de una vida ligada a las necesidades de terceros, a quien afirmo utópicamente que amo, cuando en realidad, uno solo ama en la medida en la que se ama así mismo.

Sólo preguntáte: ¿Cuánto más voy a permitir?

 

septiembre 7, 2017 0 comentario
0 FacebookTwitterPinterestLinkedinWhatsappTelegramLINEEmail
Imagen referencial /Internet
Sostenibilidad

Responsabilidad Social “Individual”

por Lyhelis agosto 25, 2017
escrito por Lyhelis

E

soy segura que has escuchado el término “responsabilidad social” pero acompañado de palabras como “corporativa”, “empresarial” u “organizacional”. Éste tema siempre es visto y abordado desde el punto de vista de la organización, no desde el ser humano, incluso sus métricas e indicadores van dirigidos hacia los efectos, internos y externos, que provoca la empresa en la sociedad.

Desde el año 2005, Nicaragua cuenta con una organización sin fines de lucro que promueve la Responsabilidad Social, como un nuevo modelo de negocio, me refiero a la “Unión Nicaragüense para la Responsabilidad Social Empresarial” (uniRSE). De manera curiosa, entre sus miembros, no solo tiene personas jurídicas (empresas), sino también personas naturales (individuos), quienes pagan su afiliación y participan de manera activa en esta iniciativa de país representada por el Dr. Matthias Dietrich.

En  2013, cursando el máster en Responsabilidad Social Empresarial con enfoque en Derechos Humanos promovido por el Reino de los Países Bajos en alianza con la UAM e ICCO Cooperación, entendí que sería una experiencia que me cambiaría la vida, compartí por más de 10 meses con personas extraordinarias, líderes en la materia, con más experiencia que Yo, lo cual me encantaba porque estaba segura que aprendería muchísimo de ellos… y así fue.

No solo fue la teoría aprendida, sino el “plus” que cada uno de mis “compañeritos(as)” aportaba en mi aprendizaje; es decir, aplicaban su expertís profesional, a través de ejemplos sobre cada concepto dictado por los docentes en clases. Lo que me permitió abrir los ojos, darme cuenta que las estrategias a planificar deben ir de la mano del núcleo del negocio, la naturaleza comercial de tu empresa definirá las prioridades a atender en tema de RS. Los programas de RS en tu empresa deberán ir enfocados hacia el valor agregado que tu negocio puede generar en su entorno social.

No necesitamos inventarnos las áreas a atender o el plan estratégico quinquenal a desarrollar, existe una Norma Internacional sobre RS, la ISO 26,000, que brinda una guía de cómo se puede implementar la Responsabilidad Social en los diversos tipos de organizaciones de manera multidisciplinaria. Facilita 7 materias fundamentales: Gobernanza, Derechos Humanos, Prácticas Laborales, Medio Ambiente, Participación activa y desarrollo de la comunidad, Asuntos de consumidores y Prácticas justas de operación, que nos brindan ideas para impulsar mejores prácticas en el negocios y promover un crecimiento sostenible en el tiempo.

Sin embargo, todas estas herramientas y metodologías toman importancia cuando hay seres humanos empoderados y con el conocimiento suficiente para darles vida y adaptarlas a la naturaleza de la empresa a la que se acompañe en ese proceso de implementación de la RS. Todo depende de los seres humanos que lideran la estrategia, las autoridades y tomadores de decisiones, quienes necesitan estar comprometidas con la visión de RS de la organización. Y la capacidad de esos líderes de motivar y llenar de energía a los equipos de trabajo y colaboradores involucrados en las estrategias a desarrollar.

La experiencia me ha hecho interiorizar que si queremos gestionar organizaciones del sector público, civil o privado bajo el nuevo modelo de negocio de la RS, debemos iniciar con implementar la responsabilidad social en nuestras propias vidas, día a día, sensibilizando a nuestras familias, amigos y colegas de trabajo sobre su importancia.

Sí, puede leerse algo soñador, pero así se inician los grandes éxitos, con pequeñas ideas soñadoras que se llevan a la acción, esta iniciativa es vivo ejemplo de la responsabilidad social individual.  Los seres humanos necesitamos motivación, estímulos, empoderamiento para enfocarnos en nuestros propósitos. Y si te dijeran que vos podés lograr más de lo que ya tenés y ser más feliz de lo que ya sos, solo con un cambio de actitud, transformando tus pensamientos y siendo socialmente responsable… ¿Asumirías el reto?

¿Qué tal si iniciamos a implementar la responsabilidad social en nuestras vidas? Aplicando sus principios, implementándolos para que nos edifiquen en los futuros agentes de cambio, permitiéndonos ser intencionales y generando valor agregado a nuestro entorno, de acuerdo a las primicias que nos brinda la ISO 26,000 con sus materias fundamentales.

Estoy convencida que la responsabilidad social es un modelo de gestión que se puede convertir en un nuevo estilo de vida.

¿Estás listo(a) para gestionar tu cambio?

agosto 25, 2017 0 comentario
0 FacebookTwitterPinterestLinkedinWhatsappTelegramLINEEmail
Sostenibilidad

Bienvenida desde la nueva plataforma en Facebook

por Lyhelis agosto 21, 2017
escrito por Lyhelis

¡H

ola!

Soy Lyhelis, y te escribo desde la nueva plataforma en Facebook de “Vida Socialmente Responsable”.

Hace 6 años atrás, desde el año 2011, vengo construyendo una mejor versión de mí misma, una con más seguridad, humanismo y con un propósito de vida. Y es que cuando Una sueña con algo, el “universo conspira” para que vaya fluyendo: preparación académica, experiencia laboral, red de apoyo personal, viajes transformacionales, relaciones de pareja, lecturas, películas, terapias, amistades y muchas oportunidades; Absolutamente todo viene a ser parte de ese crecimiento personal que me ha convertido en el ser que soy hoy.

Cuando me gradué del segundo máster, en Responsabilidad Social Corporativa con enfoque en DDHH, pensé que tendría la oportunidad de transformar el mundo, de ayudar a quien lo necesitara, de cambiar la vida de quienes estaban a mí alrededor. Sin embargo, poco tiempo después realicé que la experiencia había calado en lo más profundo de mí, y que la vida que había empezado a cambiar era la mía.

Ahí me di cuenta que mi reto, era mantener ese proceso de transformación personal, hasta lograr mi propia trascendencia: “Tener menos, Ser más”. En Enero del 2017 tuve la oportunidad de convertirme en columnista del Diario Metro, y créanme que ha sido un reto inmenso, cada artículo genera un compromiso en mi interior en pro de la coherencia y aplicación de cada línea en mi propia vida.

Como parte de ese crecimiento, empecé a formar mi propio emprendimiento, la creación de la firma consultora “Vida Socialmente Responsable”, que te brinda por medio de sus servicios la oportunidad de vivir la Responsabilidad Social (RS) desde tu Yo, como individuo, sensibilizando y creando consciencia en el ser humano, quien será luego tu agente de cambio en ese proceso de aplicación de tu estrategia o plan de gestión de la Responsabilidad Social en tu Empresa.

En éste espacio encontrarás 2 enfoques:

  1. Desde el Individuo, por medio de artículos sobre “Responsabilidad Social Individual”, lo que aportará a un cambio de visión sobre éste concepto, considerando al ser humano, como actor principal de la implementación de cualquier estrategia de RS.
  2. Desde la Empresa, sin ningún tipo de excepción o discriminación. Las fases de desarrollo integral de una estrategia de RS se pueden aplicar desde un emprendimiento personal hasta un grupo empresarial a nivel mundial, siempre y cuando exista una voluntad real y un compromiso genuino para transformar el modelo de negocio común, por uno que genere mayor valor agregado al entorno.

También encontrarás el portafolio de servicios profesionales que te darán una imagen clara del panorama que deberás vivir para implementar una Responsabilidad Social acorde a la naturaleza de tu negocio, sin caer en el mal uso de la RS como estrategia de mercadeo o publicidad.

Si has leído hasta acá, me complace darte la más cordial bienvenida, hoy oficialmente lanzo en redes sociales “Vida Socialmente Responsable”, ansiosa de compartir conocimientos y acompañarte en tu proceso de aplicación de estrategias más asertivas y sostenibles para tu negocio.

 

Mi compromiso personal es servirte con pasión.

¡Por favor, siéntete como en casa!

agosto 21, 2017 0 comentario
0 FacebookTwitterPinterestLinkedinWhatsappTelegramLINEEmail
Diario METRO

Para emprender, debemos aprender

por Lyhelis julio 21, 2017
escrito por Lyhelis

H

ace un par de meses iniciaba una conferencia llamada: “Emprendiendo con Conciencia Social”, era un auditorio con más de 200 creativos e innovadores emprempresarios(as), en su mayoría mujeres, pero con buena presencia masculina en el salón. Mucha pasión e ímpetu bajo el mismo techo. Empecé la conferencia presentándome y afirmándoles que desde mi experiencia para emprender, debíamos indiscutiblemente, vivir un proceso de aprendizaje. Es decir, resetearnos el cerebro o cambiarnos el chip, para desaprender y reaprender, de acuerdo a nuestros anhelos y necesidades.

Estaba previsto que durara 45 minutos, sin embargo, se extendió a 1 hora y 45 minutos. Hubo mucho compartir de experiencias, muchas preguntas, anécdotas personales, súper casuistico, para mí significó una retroalimentación increíble. Los seres humanos somos tan únicos y excepcionales que las experiencias tendrán un enfoque diferente, de acuerdo a la percepción individual que se le asigne a dicha situación.

Y aquí es donde resulta vital, APRENDER, aprender a desprendernos de los miedos, aprender a soltar el pasado, apender a gestionar nuestras emociones, aprender a tratar con otros seres humanos, aprender a respetar, aprender a administrar eficientemente los recursos con los que contamos, aprender a negociar, aprender a llevar con balance los controles necesarios de acuerdo a la naturaleza de nuestro negocio, aprender a estimularnos a motivarnos, aprender a leer a nuestros clientes, aprender a escuchar, aprender a comunicarnos, aprender a asimilar con acertividad nuestras emociones, aprender a emitir opiniones constructivas, aprender a ser solidarios, aprender a querer, aprender a aceptar; Y por qué no, incluso, aprender a aprender.

Que el emprender de cero una idea requiere de un proceso creativo e investigativo, de pedir ayuda a quien sabe, de leer más de lo que estamos acostumbrados, de crear una reserva de ánimos para que sean nuestro rescate esos días en los que ni toparnos con un guardabarranco en la rama de un árbol nos saca una sonrisa o una mirada de ternura. Aprender no solo a decir que no, sino también a aceptar con positivismo cada vez que nos dicen que no, porque la propuesta no se ajusta al presupuesto del cliente.

El aprendizaje debe ser constante, de todos los días, sin desesperar. Y sé que escribirlo y leerlo acá puede resultar bien fácil, pero llevárlo a la práctica puede resultarnos durísimo, porque las cuentas no esperan y entre eso y el acelere del diario vivir, resulta que el tiempo pasa y nosotros seguimos enfocados en “aprender”, con ganas de querer hacerlo mejor.

Recordemos que la vida es de disfrutar el proceso, de admirar el paisaje, de gozar el camino; que cuando hayan cosas que salen de nuestro control, pues tocará soltarlas y agradecer, para dejar espacio a las nuevas oportunidades que ya vienen en formación.

Y es que aprender puede tomarnos unas horas, unos días, un par de meses e incluso toda la vida; como dice Jorge Drexler, en una de mis canciones favoritas, “todo se transforma”, somos seres de cambios, en busca de vidas de trascendencia, con propósitos (aunque aún no tengamos respuesta a los por qué). Quizás podamos aprender a cerrar los ojos, tener un minuto de silencio en honor a esas respuestas pendientes, dejar que nuestra conciencia se despierte y nos brinde un panorama mas claro que el de ayer, más aterrizado que el de hoy, mas real que el de mañana.

Abramos la mente, aprendamos a desaprender, emprendamos con más seguridad y llenos de humildad.

 

julio 21, 2017 0 comentario
0 FacebookTwitterPinterestLinkedinWhatsappTelegramLINEEmail
Diario METRO

Tu valía personal

por Lyhelis julio 20, 2017
escrito por Lyhelis

E

stos temas son algo sensibles y pueden prestarse a malas interpretaciones, sin embargo, si estás leyendo este artículo debes estar clara(o) que aquí no trataremos sobre un valor monetario, sino sobre la valía que tenés por el hecho de ser “humano”; que por el hecho de existir gozas de los mismos derechos y obligaciones inalienable a tu propia naturaleza. Que tu valor personal no es meramente económico, ni depende de tu título en el trabajo, ni de los grados académicos que has logrado, ni de las cuentas de banco que tengas, ni siquiera tiene que ver con tu físico o tu apariencia.

En realidad, la valía personal, radica en el amor propio, en la forma en la que vos reconocés tu naturaleza humana y en la que asumís tu cuido y atención, acorde a tus necesidades y anhelos. Y es que el valor nos lo asignamos nosotros mismos, por eso empecé el artículo escribiendo: “Estos temas son algo sensibles y pueden prestarse a malas interpretaciones”, porque son muy subjetivos, dependerá de tu percepción personal, la opinión que tengas sobre cuanto valor tenés. Lo cual no está mal, mientras no te valorés por la opinión del público o la aceptación de terceros; pues en ocasiones eso solo sirve para desvalorizarnos.

No podemos asignarnos un monto, como cuando presentamos una oferta técnica por nuestros servicios profesionales, sabés que tu cliente obtendrá al contratarte un producto específico, más todo el valor agregado que podés brindarle por tu trayectoria, expertís, experiencia profesional, posicionamiento social, conocimiento técnico, la metodología y tu propia personalidad. Sin embargo, al hablar de valía personal desde el punto de vista de construir una vida socialmente responsable, me parece acertado recordarnos (incluyéndome) que ese “monto” solo podremos definirlo nosotros mismos y deberá ser coherente con la forma en la que te tratás a vos y a tu entorno, pues de lo contrario el único engañado será tu ser.

Cuando decidí emprender, tenía una cantidad de dudas personales, además de las preguntas normales que surgen cuando uno quiere tomar ciertos riesgos, sin deseos de apostarse la vida en ello. Y conversando hace poco con mi terapeuta, le expresaba con sorpresa todo lo que hemos logrado, hasta dónde se ha llegado con éste proyecto que inició con dudas y cuestionamientos. Y le expresaba: ¿Cómo pude dudar de mis capacidades? Y concluímos que esos son momentos de debilidad, normales e inclusos sanos, para poner en práctica la actitud acertiva, el liderazgo visionario y el propósito con una firme intención de generar valor agregado al entorno.

La próxima vez que necesités tomar decisiones, recordá tu valía, tu poder, tu amor propio. Pero ojo, para que eso tenga sentido necesitas tener balance, porque de pronto el amor propio deja de ser “tan amor” y “tan propio”, y se convierte en algo más parecido al ego, porque no logras llenar esos vacíos emocionales o sentimentales que te bloquéan para reconocer tu valor.

Tomate unos segundos al día, vete al espejo y decite lo mucho que te amás, lo mucho que merecés estar en paz, lo valiosa(o) que sos por simplemente por “ser”; si al inicio no sale, no importa, seguí tratando, practicalo, esto es como entrenar uno de tus músculos corporales, el cerebro es un músculo también y necesita que le recordemos que merecemos respeto y mucho amor propio.

Hay una frase anónima que me gusta mucho “ser, más que tener”, esa es la apuesta personal, nuestro más grande reto humano.

 

julio 20, 2017 0 comentario
0 FacebookTwitterPinterestLinkedinWhatsappTelegramLINEEmail
Diario METRO

¡Qué onda!, ¿Cómo vas?

por Lyhelis julio 20, 2017
escrito por Lyhelis

H

oy me encantaría tenerte de frente, sentados(as) en la misma mesa, compartiendo amenamente. Me encanta la idea de que este artículo me permita conversar con vos, preguntarte ¿cómo vas?, ¿cómo te has sentido?, ¿qué tal transcurre tu 2017? Y es que si hacemos cuentas, estamos a 2 días de terminar los primeros 6 meses del año, hemos tenido 181 oportunidad para volver a empezar, una por día, ¿qué tal te ha ido con eso? Espero le hayas sacado provecho.

Mucho nos repiten que la vida está llena de oportunidades, pero en realidad es que las oportunidades las crea uno, creyéndo en uno mismo. Este año he podido crear mi propia firma consultora “Vida Socialmente Responsable”, con la que doy acompañamiento a empresas que desean implementar estrategias de responsabilidad social o que ya tienen ese enfoque y desean potencializar el presupuesto del área; el portafolio de servicios es muy atractivo; así mismo, he podido publicar 22 artículos y escribir más de 40, unos publicados en mi blog: www.Lyhelis.com y otros inéditos aún (que para serles honesta no me atrevo a publicar). He podido dar varias conferencias sobre la materia y enfocar mi vida profesional hacia una temática poco abordada a profundidad, pero muy de moda en nuestros tiempos, la responsabilidad social y el desarrollo sostenible.

Me ha ido bien, no me puedo quejar. Mi evaluación al desempeño de los primeros 6 meses del año me deja una sonrisa en el rostro y una sensación de satisfacción. Entre los resultados cuento con cierre de ciclos personales, claridad en las metas y un nivel de conciencia más humano. Hoy estoy convencida de que cuando uno tiene un propósito y se enfoca en ello, el Universo conspira para que se logre y se da en el momento menos pensado y de las formas más extrañas del mundo. ¡Nos toma por sorpresa!

En mi experiencia, las alianzas estratégicas han sido de los mejores logros: universidades, empresas y organismos de sociedad civil que creen en mi visión y misión, hay tanto por hacer que la selectividad debe entrar en acción. Y qué decir de esos seres humanos incondicionales que lo acompañan a Una en este andar por la vida, recuerdan cuando compartimos sobre las redes de apoyo. ¿Pudieron este primer semestre construir nuevos lazos de amistad? En lo personal sí. Aprovecho y agradezco a mi red de apoyo, a los de siempre y a quienes hasta hace poco subieron a bordo.

Que conste, no todo ha salido a como me lo propuse, aún tengo mi reto de cuido de mi salud, el I Semestre me dejó con alergias y con varias crisis de gripe, lo que significa que mi nivel de estrés estuvo alto y eso me provoca reacciones físicas. Típico, yo psicosomatizando… ja ja ja (prefiero reirme). En éste aspecto, el reto del II Semestre será cuidar más de mi salud, levantar mis defensas, cuidar mi alimentación, velar por mis horas de sueño y mantener el enfoque de lo prioritario.

Posicionamiento y rentabilidad del negocio sigue siendo una meta en construcción. Disfrutar más de mi familia y amistades. Mantener el balance entre mi vida laboral y mi vida personal. Organizar mejor mis finanzas y coordinar mis actividades diarias, apegándome a lo planificado.

Te invito a evaluar tu primer semestre del año, toma lápiz y papel, haz una lista, punto por punto, en los diferentes roles de tu vida, te aseguro que te dará una claridad mental que no tenías sobre tus logros.

Y como dicen por ahí: “Progreso No Perfección”.

 

julio 20, 2017 0 comentario
0 FacebookTwitterPinterestLinkedinWhatsappTelegramLINEEmail
Nuevas publicaciones
Publicaciones anteriores

Posts Recientes

  • ¡Sigo creyendo en nosotros!

  • El impacto de la pandemia en la sostenibilidad

  • ¿Cómo hacer el cambio hacia lo sostenible?

  • Es tiempo de ¡CAMBIAR!

  • ¡Todo tiempo presente es mejor!

Suscribete

Subscribe my Newsletter for new blog posts, tips & new photos. Let's stay updated!

  • Facebook
  • Instagram
  • Linkedin

@2020 - All Right Reserved. Lyhelis.com