La equidad de género es nuestra responsabilidad

por Lyhelis
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La igualdad hacia la mujer es progreso para todos

Ban Ki-moon, Ex Secretario Naciones Unidas

 

Hay temas de los que poco conversamos en nuestro día a día, dándoles el nombre que tienen. Vivimos una realidad un poco agitada dónde nos preocupamos de resolver lo urgente, desatendiendo en ocasiones lo importante. Usualmente vivimos en automático, dejamos que el entorno nos programe la mente y se posiciona el mensaje mercadotécnico directo en nuestro cerebro, dejando que actúe el subconsciente.

¿Cuándo fue tu última reunión social? ¿Recordás de qué conversaron? Quizás fue del último suceso en redes sociales, la fotografía al desnudo publicada por el exnovio resentido, quizás alguien mencionó el caso de acoso sexual del expresidente, o tu compañera les recordó que su amiga del cole estaba a punto de dar a luz, o tu mejor amiga te informó que empezará el trámite de divorcio, porque su esposo la agrede verbal y psicológicamente… O en el mejor de los casos, estabas en ese bar lleno de pantallas sobre deportes, admiraron a la bella comentarista -que a diferencia de su colega que usa saco y corbata- ella está en un mini vestido de noche.

Estos ejemplos que te menciono, tienen en sí mismos un componente de género súper marcado, que bien podríamos abordarlos bajo el contexto de los derechos humanos, si nos pusiéramos las gafas de la perspectiva de género. En todos los casos la mujer juega un rol protagónico, en el que tendrá que tomar decisiones bajo un contexto muy particular.

La semana pasada tuve el enorme placer de compartir una Master Class con un grupo de clases de Lead University, en San José, dónde abordamos la equidad de género como enfoque transversal de la responsabilidad social. La experiencia fue lindísima, ya saben cómo disfruto de la docencia, una aprende muchísimo en el proceso de compartir conocimientos. De ahí surgieron varios cuestionamientos, que deseo compartirles.

Al presentarles las estadísticas que Naciones Unidas, CEPAL y el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe han creado para Latinoamérica, en base a los ejes estratégicos en los que se aborda el tema: acceso a la salud, ingresos propios, tiempo de trabajo remunerado (y no remunerado), división de la responsabilidad del cuido en la familia, feminicidios, desigualdad distributiva en torno a los salarios, uno de los alumnos preguntó:

¿Es un acto voluntario el de la mujer el elegir
quedarse en casa a cuidar de la familia?

Y a pesar que los indicadores de medición no señalan la voluntad de decisión como parte de la data recopilada para crear las infografías, la realidad es que la mitad de las mujeres, en cuyos hogares hay niños(as) menores de 6 años, se encuentran fuera del mercado laboral. Y sólo el 10% de los hombres se encuentra en ésta posición. Lo cual concuerda con la situación local en Costa Rica, por ejemplo, dónde según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) el “82% de los padres ticos no asumen su rol de cuidadores en el hogar”. Y en la medición del tiempo de trabajo no remunerado invertido en labores domésticas, “las mujeres dedican un promedio de 36 horas a la semana, y los hombres dedican un 13 minutos con 55 segundos (cerca de la tercera parte del tiempo)”.

Esto es un ciclo, si estadísticamente la mitad de las mujeres de la región Latinoamericana no cuentan con ingresos propios o perciben ingresos menores a un salario mínimo. En el momento de ser madres, la condición física ligada con el evento natural de la concepción, se convierten en factores de peso para decidir quién se quedará en casa. Sin embargo, como lo expresaba otra alumna:

Hay un condicionamiento mental, en el que la sociedad nos enseña que es la madre quien debe quedarse con el recién nacido, o con los hijos(as); no es un tema discutible, se da por hecho -de forma natural-
que es lo que debe ocurrir, sin derecho a elegir lo que desea realizar
”.

Al final, varios opinaron que en su momento les gustaría cambiar ese estereotipo social, y con sus parejas, conversar al respecto y tomar la decisión que mejor les resulte a ambos, sin que ninguno necesite sacrificar su vida profesional, por la vida familiar. Lo cual me llenó de entusiasmo, pues creo fielmente, que el cambio empieza en uno(a) mismo(a).

Uno de los alumnos más participativos compartió la experiencia familiar y exponía como él sí creía que el cambio de paradigmas socio-culturales era posible, que él admiraba a su hermana, quien había tenido que “rebelarse” con su mamá, su abuela, con él mismo, para que se le respetara su opinión y no se le juzgaran por su forma de ser.

Y aunque yo también me sumo a su admiración, realmente me cuestiono si es necesario que la mujer deba “rebelarse”, para proteger sus espacios de poder. No basta con los límites sanos que todos deberíamos respetar sobre la vida de los demás, empezando a dar el ejemplo en la familia. ¿Por qué nos empeñamos en crear seres humanos bajo moldes que sabemos que no son funcionales? ¿Por qué les cuesta tanto trabajo respetar nuestra naturaleza humana? ¿Por qué imponer, bajo su opinión de lo bueno o correcto, un estándar de conducta o expectativas de cómo debemos ser las mujeres?

Es urgente un cambio de mentalidad, un reentrenamiento mental, que nos conecte con una visión más humana y respetuosa del ser. Más gentil, más bondadoso, con más valores que apariencias.

¿Vas a asumir tu responsabilidad? Liderar el cambio es un acto de valentía, dar el ejemplo es vital. Tanto como aplicar en el día a día un lenguaje más inclusivo, bajar el nivel de sexismo en nuestras conversaciones, evitar hacer gala de chistes desproporcionados donde hombres y mujeres sean ridiculizados, donde tu género (e incluso tu orientación sexual) sea respetado, no utilizado en tu contra.

No es hacernos el favor de reconocer en las diferencias la tolerancia misma del buen vivir, si no, dejar de ser tan reactivos respecto a la vida de otros, sobre todo de los grupos vulnerables, como las mujeres y niñas.

Cierro compartiéndoles este texto, tomado del epígrafo 20 de la Agenda 2030, en el que se reconoce la importancia de la equidad de género en el logro del desarrollo sostenible:

…no es posible realizar todo el potencial humano y alcanzar el desarrollo sostenible si se sigue negando a la mitad de la humanidad el pleno disfrute de sus derechos humanos y sus oportunidades. La incorporación sistemática de una perspectiva de género
en la implementación de la Agenda es crucial
.

 

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5 comentarios

Julienne septiembre 4, 2019 - 1:16 pm

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