LA CLAVE DE LA SOSTENIBILIDAD

por Lyhelis
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“Pasamos de la filantropía a la responsabilidad social, de la responsabilidad social a la sustentabilidad;

ahora hay que pasar a la creación de valor compartido”

Michael Eugene Porter, “Las 5 fuerzas de Porter”

 

Entiendo que Porter, como economista y estratega empresarial, nos invite al constante cambio y a vivir el proceso de evolución mental, respecto a cómo hacemos las cosas en el mundo de los negocios. En el libro “Las 5 fuerzas de Porter”, se piensa en la planificación como pilar del crecimiento económico, tomando en consideración el círculo relacional entre tu mapeo de actores y la competencia de mercado.

El autor, apuesta, entre las ventajas competitivas que deben cultivarse en la organización, por: el liderazgo, los elementos diferenciadores y el enfoque de mercado. Y es que si de teorías llevadas a la acción tratáramos, deberíamos de tomar en consideración todo el mundo estratégico creado, por diversos organismos internacionales (Global Compact de Naciones Unidas, UNCTAD, ISO, GRI), para el logro e implementación de negocios socialmente responsables, sostenibles en el tiempo y generadores de impacto medible en los ejes sociales, medioambientales y económicos, en las dimensiones internas y externas de la organización.

Al entrar al mundo de la consultoría, y abordar el tema de la Responsabilidad Social y el Desarrollo Sostenible, me encontré un maravilloso océano azul, lleno de oportunidades y experiencias laborales enriquecedoras. Y déjenme decirles con honestidad, he tenido que estudiar como nunca, ya que los contextos cambian según el cliente, no es igual elaborar una estrategia para un organismo internacional, que a través de la responsabilidad social desea construir un puente de acercamiento al sector privado; que el crear una estrategia de sostenibilidad en una empresa privada o en un emprendimiento social.

Y es un reto intelectual, idear de manera creativa y tomando en consideración la naturaleza y razón de ser del negocio, este tipo de propuestas a implementarse en el tiempo. Sin embargo, y muy a pesar de estar de acuerdo con Porter al exponer que la planificación es la clave del crecimiento y mejora de la competitividad, creo fielmente que es el compromiso el que va a marcar realmente la diferencia al momento de planificar y proyectar un crecimiento sostenible.

Mucho hablamos de crear estrategias, que a como me dijo un cliente hace unos años en un Proyecto Piloto: “no queremos un documento como resultado final, o una propuesta que quede en papel mojado, deseamos realmente llevarla -la estrategia- a la acción”. Y me encantó su franqueza, era inquietante, y eso hizo que mi compromiso fuese dirigido a que la Fase I, me permitiera cumplir con los objetivos del cliente, y desarrollar de su mano la Fase II del proyecto (Fase I: Diseño y formulación. Fase II: Proceso de Implementación)… esto era lo que en verdad me motivaba, el logro de resultados medibles, tangibles, y que la buena práctica del proyecto piloto pudiera replicarse en las oficinas de la región. Fue en realidad su compromiso el que despertó mi compromiso.

Hace unos días tuve la oportunidad de estar en la 2da Conferencia Global para Nuestro Planeta (10YFP), Programa del Sistema Alimentario Sostenible, liderado por IICA, con la presencia de organismos mundiales líderes en la implementación de proyectos con impacto social, como  CLAC, HIVOS, ITC, FAO, WWF, IFAD, GAIN, UN Environment, Universidades de todo el mundo, entre otros. Y en una de las actividades, compartíamos ideas 8 profesionales especialistas en diversas disciplinas, en pro de responder la siguiente incógnita: ¿Cuáles son los principales obstáculos de la implementación de estrategias con actores claves multisectoriales? ¿Y qué se puede hacer para abonar al logro de éste diálogo multinivel?

Créanme que desde mi acera, el primer obstáculo identificado es la falta de entendimiento sobre el o los conceptos vinculantes a la gestión de un modelo de negocio socialmente responsable, seguimos creyendo que incorporar la RS a una organización debe empezar por elegir una causa social y disponer de actividades que generen dinero para donar a la causa. Continuamos esa ofensiva vinculación entre responsabilidad social y mercadeo o publicidad, gestionando fondos para “hacer”, siempre y cuando tengamos una cámara cubriendo el evento. Cuando el verdadero impacto se va a realizar en silencio, desde las bases, por medio del liderazgo de los agentes de cambio organizacionales que creyendo en la propuesta de valor, la asuman como parte de su día a día; en donde la estrategia de sostenibilidad sea incluida en el ADN corporativo, de forma transversal a la actividad comercial. Que conste, que no estoy en contra de “cacarear el huevo”, solo siento que deberíamos publicitar los avances con indicadores o metas bien definidas, homologadas con el sector al que pertenecemos, para que podamos comprobar que las iniciativas realmente impactan en el ecosistema relacional.

La retroalimentación en la mesa de trabajo fue exquisita: respeto, escucha atenta y diversidad de opiniones. ¡Un coctel de ideas! Entre las que surgieron:

  1. La lucha de intereses (particulares) entre los sectores participantes.
  2. La falta de liderazgo para agremiar al conglomerado de actores claves.
  3. Vacíos en los lineamientos legales para la implementación de acciones concretas.
  4. Falta de recursos económicos para facilitar los espacios de diálogo.
  5. Resistencia al cambio dentro del modelo de negocio adquirido y aplicado por años.

Al final, yo lo resumí en una sola palabra “COMPROMISO”, pues uniríamos esfuerzos y recursos si tuviéramos el compromiso de velar por el bien común; asumiríamos el liderazgo que nos corresponde y como dicen por aquí “nos pondríamos la camiseta” para dar lo mejor de nosotros(as); diseñaríamos e incidiríamos asertivamente en la creación de políticas públicas que promuevan la búsqueda de la sostenibilidad, por medio de acciones socialmente responsables, respaldadas, reconocidas e incentivadas en el marco de una ley aprobada por el Gobierno; se crearían los fondos necesarios en pro de la creación de valor compartido, a como lo propone Porter; y nos convenceríamos que el cambio es una realidad necesaria, el único medio para garantizar los recursos básicos de las generaciones futuras.

Díganme Ustedes, si no es el compromiso asumido el que nos cambia la actitud día con día, el compromiso con nuestro crecimiento personal el que nos hace ejercitarnos, hacer yoga, cambiar nuestros patrones mentales, comer mejor; O si no es por el compromiso que hacemos los más grandes actos de amor; O que nuestro desarrollo profesional, no va de la mano de un alto compromiso con la organización.

La clave de la sostenibilidad empieza en nosotros(as), seres humanos sensibles, despiertos(as) y comprometidos(as), que preferimos asumir nuestra responsabilidad y cambiar el mundo en el que vivimos, a quedarnos esperando que alguien más lo haga por nosotros(as).

Y para vos, ¿Cuál sería la clave?

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1 comentario

Freda septiembre 4, 2019 - 1:19 pm

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