¿Para qué ser diferente?

por Lyhelis
0 comentario

P

ara junio del año pasado, les escribí sobre “preguntas poderosas”, esas que le dan sentido y tienen un propósito enriquecedor al ser respondidas, ¿lo recuerdan? Escribía sobre dos preguntas específicas: ¿Para qué? y ¿Cómo? Y dentro de la idea principal de aquel artículo llegabamos a la conclusión de que es muy útil preguntarnos el para qué de una experiencia de vida, el para qué estoy pasando por esta etapa y cómo puedo superarla, extenderla o avivarla.

De ahí el título del artículo, “para qué” en vez de “por qué”, y esto me trajo de regreso a la realidad, ¿Han visto que la mayoría de empresas tienen en la recepción o en sus páginas web su misión y visión, esto le da al cliente una idea clara de quiénes somos y hacia dónde visualizamos ir. Las empresas invierten mucho dinero en estrategias de mercadeo que los conecten con sus clientes potenciales, que venden sus productos o servicios de forma atractiva, en ocasiones utilizan técnicas de diferenciación y esto genera atención en la oferta, lo que atrae más demanda.

La naturaleza hace lo mismo, sin ser una empresa, también marca la diferencia, cuántas especies existen, en flora y fauna, y causa además efectos en nosotros, por ejemplo: hace unos días miraba a un pajarito jugando en un charco de agua a la orilla del árbol de aguacate frente a mi casa, me encantó, la sonrisa fluía con facilidad, me atrajo ver la ternura a través del papaloteo de sus alitas, solo imaginaba lo rico que sería ser pajarito y sambullirme en un charco así, fresquito, con éstos calores.

Y si la naturaleza y las empresas tienen modelos de diferenciación, seguro es porque tienen un misión y una visión que destacar, es decir, yo también debería de tener un enfoque hacia la vida, hacia mi emprendimiento, hacia el tradicionalismo que solía dirigir mis acciones, es por ello que hace unas semanas empecé a trabajar en una estrategia diferenciadora para “Vida Socialmente Responsable”, por medio de herramientas empresariales que te ayudan a definir nuevos segmentos de mercado, a fortalecer tu valor agregado y a planificar (en la medida de lo posible) los pasos a seguir a corto, mediano y largo plazo.

Pero, honestamente, en éstos tiempos donde el fluorecente es una gama de colores y todo es multidimensional, ¿Cómo marcamos la diferencia como ser humano? Quizás siendo nosotro mismos, originales, auténticos, genuinos; haz logrado responderte ¿cuál es tu propósito de vida? Esta pregunta puede sonar algo trillada, algo aburrida, muy profunda, sin embargo, esa puede ser la entrada al paraíso, conocer qué te mueve, hacia dónde vas, tener un objetivo para despertar a diario, lo que te apasiona, eso ayuda muchísimo a nutrir nuestra motivación de vivir y hacer algo diferente.

Usualmente ser diferente tiene un precio un poco alto en nuestras sociedades, pero no existen justificaciones cuando de ser honesto se trata, si tu propósito de vida no es aprobado por otros, no importa, siempre y cuando lo abracés fuerte y vayas tras el logro de los objetivos planteados; si el propósito de vida cambia, no importa, siempre y cuando te sintás en armonía con vos misma(o), sabiendo que aunque puede incomodar un poco, el cambio traerá la luz que necesitabas.

Bueno, y entonces: ¿Para qué ser diferente? Para disfrutar la vida bajo tus propias reglas, para sentirte a plenitud a pesar de las dificultades, para dejar los tradicionalismos y aceptar que las cosas se pueden salir del molde (y aún así, seguirán siendo buenas, lindas y maravillosas); para disfrutar de lo que se es, de lo que se tiene, o quizás, como en mi caso, ser diferente para generar valor agregado a mi entorno compartiendo intencionalmente mis experiencias de vida.

A vos, ¿te gustaría ser diferente?

 

También te puede interesar

Deja un comentario