¿De qué trata la diversidad?

por Lyhelis
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Alguna vez has sentido que eres “diferente”? O que, ¿no calzas con tu entorno? ¿Vas por la calle y la gente gira el rostro para verte? ¿Entras a un lugar y no pasas desapercibido(a)? Y hasta, ¿Has llegado a sentirte “raro” o “rara” por no ser como los y las demás? Bueno, de ser así, sos la experiencia de lo diverso hecho carne. ¡Bienvenido(a) a éste grupo de personas diferentes, que pertenecemos a la multiplicidad de opciones entre los seres humanos!

Llevo años escuchando en el mundo de las consultorías, proyectos sobre: “empoderamiento femenino”, “nuevas masculinidades”, “diversidad de género”, “inclusión social”, “grupos vulnerables”, “desarrollo sostenible”, entre otras temáticas que evocan a temas de Derechos Humanos (DDHH), y que a su vez, es parte del reconocimiento de la diversidad. Es decir, la idea es que reconociendo nuestras diferencias, las abracemos y respetemos, disminuyendo la brecha de distancia, procurando un trato más igualitario.

Ante tanta variedad, ¿Por qué buscamos ser iguales a otros? Desde el colegio, sin mucho razocinio, los niños se juntan con sus pares más parecidos, quizás es un comportamiento programado, socio cultural, que nos condiciona el inconsciente para actuar a como lo esperan papá y mamá, para recibir el premio y no el castigo, para tener su aprobación y disfrutar del título temporal de “Niño Bueno” o “Niña Buena”. Sin embargo, ese tipo de enseñanza, no estimula el criterio personal; al contrario, te encasilla en el modelo de conducta a seguir, solo porque sí.

Mi vida ha tenido mucha diversidad, en algunas las he disfrutado como parte del conjunto de lo diferente, en otras me ha ido mal por ser “la” diferente, pero es una realidad reconocer que en lo diferente está lo extraordinario de la vida. La diversidad le pone un toque de color a la humanidad.

Y precisamente, para evitar la marginación o la discriminación ante el trato desigual, que en muchas ocasiones se traduce en violencia verbal, emocional, física o psicológica, existen los Derechos Humanos, en donde sin importar tu afinidad religiosa, tu nacionalidad, tu estatus económico, tu raza, creencias políticas, identidad sexual o de género, incluso, sin importar tu apariencia, podas salir al mundo respaldado por la garantía que el Estado debe hacer prevalecer para el respeto de tus derechos humanos (sociales, económicos, culturales). En donde todos somos iguales ante la ley, teniendo como bien común: la libertad y la dignidad humana.

Considero que ciertas conductas son un tema de pertenencia o sobrevivencia, mientras más me parezca a vos, más afín seré a tu forma de vida, a tus costumbres, por ende, más aceptado en tus círculos sociales. Y sí, aunque sea pura apariencia, en la escala de valores de muchas familias alrededor del mundo, en la que por centenares de años hemos vivido, son éstos los parámetros de conducta socialmente aceptados. Por eso nos sorprendemos cuando viajamos a Europa y vemos de la mano a una pareja multirracial, y ni hablar del escándalo que se provoca si la pareja es del mismo sexo. Pero todo esto sigue siendo un tema social, muy arraigado en nuestras culturas.

Justo hace unos días en la clase de ética profesional y responsabilidad social con maestrantes expertos en recursos humanos, iniciaba diferenciando la ética de la moral, pues ese primer paso es esencial para reconocer que la moral está ligada a la educación, a la cultura, o las ideologías del entorno primario en el que crecemos. Por ejemplo, una mujer con las uñas pintadas en rojo no tiene nada de “malo” o “amoral”, pero en una empresa puede ser una conducta éticamente no aceptada en sus códigos de ética o conducta.

La idea es poner atención a lo rápido que cambia el mundo, la globalización nos permite visualizar lo “Cosmopolitan” del universo. Reconocer nuestras diferencias nos genera empatía, nos hace identificar las necesidades particulares y así generar un trato más equitativo, adecuado a la realidad de los actores sociales.

Apostemos por un mundo más respetuoso e inclusivo, más abierto a la diversidad.

¿Alguna vez has sentido que eres “diferente”? O que, ¿no calzas con tu entorno? ¿Vas por la calle y la gente gira el rostro para verte? ¿Entras a un lugar y no pasas desapercibido(a)? Y hasta, ¿Has llegado a sentirte “raro” o “rara” por no ser como los y las demás? Bueno, de ser así, sos la experiencia de lo diverso hecho carne. ¡Bienvenido(a) a éste grupo de personas diferentes, que pertenecemos a la multiplicidad de opciones entre los seres humanos!

Llevo años escuchando en el mundo de las consultorías, proyectos sobre: “empoderamiento femenino”, “nuevas masculinidades”, “diversidad de género”, “inclusión social”, “grupos vulnerables”, “desarrollo sostenible”, entre otras temáticas que evocan a temas de Derechos Humanos (DDHH), y que a su vez, es parte del reconocimiento de la diversidad. Es decir, la idea es que reconociendo nuestras diferencias, las abracemos y respetemos, disminuyendo la brecha de distancia, procurando un trato más igualitario.

Ante tanta variedad, ¿Por qué buscamos ser iguales a otros? Desde el colegio, sin mucho razocinio, los niños se juntan con sus pares más parecidos, quizás es un comportamiento programado, socio cultural, que nos condiciona el inconsciente para actuar a como lo esperan papá y mamá, para recibir el premio y no el castigo, para tener su aprobación y disfrutar del título temporal de “Niño Bueno” o “Niña Buena”. Sin embargo, ese tipo de enseñanza, no estimula el criterio personal; al contrario, te encasilla en el modelo de conducta a seguir, solo porque sí.

Mi vida ha tenido mucha diversidad, en algunas las he disfrutado como parte del conjunto de lo diferente, en otras me ha ido mal por ser “la” diferente, pero es una realidad reconocer que en lo diferente está lo extraordinario de la vida. La diversidad le pone un toque de color a la humanidad.

Y precisamente, para evitar la marginación o la discriminación ante el trato desigual, que en muchas ocasiones se traduce en violencia verbal, emocional, física o psicológica, existen los Derechos Humanos, en donde sin importar tu afinidad religiosa, tu nacionalidad, tu estatus económico, tu raza, creencias políticas, identidad sexual o de género, incluso, sin importar tu apariencia, podas salir al mundo respaldado por la garantía que el Estado debe hacer prevalecer para el respeto de tus derechos humanos (sociales, económicos, culturales). En donde todos somos iguales ante la ley, teniendo como bien común: la libertad y la dignidad humana.

Considero que ciertas conductas son un tema de pertenencia o sobrevivencia, mientras más me parezca a vos, más afín seré a tu forma de vida, a tus costumbres, por ende, más aceptado en tus círculos sociales. Y sí, aunque sea pura apariencia, en la escala de valores de muchas familias alrededor del mundo, en la que por centenares de años hemos vivido, son éstos los parámetros de conducta socialmente aceptados. Por eso nos sorprendemos cuando viajamos a Europa y vemos de la mano a una pareja multirracial, y ni hablar del escándalo que se provoca si la pareja es del mismo sexo. Pero todo esto sigue siendo un tema social, muy arraigado en nuestras culturas.

Justo hace unos días en la clase de ética profesional y responsabilidad social con maestrantes expertos en recursos humanos, iniciaba diferenciando la ética de la moral, pues ese primer paso es esencial para reconocer que la moral está ligada a la educación, a la cultura, o las ideologías del entorno primario en el que crecemos. Por ejemplo, una mujer con las uñas pintadas en rojo no tiene nada de “malo” o “amoral”, pero en una empresa puede ser una conducta éticamente no aceptada en sus códigos de ética o conducta.

La idea es poner atención a lo rápido que cambia el mundo, la globalización nos permite visualizar lo “Cosmopolitan” del universo. Reconocer nuestras diferencias nos genera empatía, nos hace identificar las necesidades particulares y así generar un trato más equitativo, adecuado a la realidad de los actores sociales.

Apostemos por un mundo más respetuoso e inclusivo, más abierto a la diversidad.

 

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Odette septiembre 4, 2019 - 12:41 pm

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