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Lyhelis

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El Viaje de la V!DA

¿QUÉ TAL ANDA TU SALUD MENTAL?

por Lyhelis octubre 10, 2018
escrito por Lyhelis

“El estado de tu vida no es más que un reflejo del estado de tu mente”

-Wayne Dyer 

C

uando nos encontramos con nuestros seres queridos, con esas amistades de años, cuando reconectamos con personas con las que compartimos hace tiempo, cuando nos escribimos por chat, casi siempre al darnos F5 -y actualizarnos-, preguntamos: ¿Cómo has estado? ¿Qué tal todo? ¿Cómo está tu familia? Las respuestas son varias, pero usualmente usamos una sola palabra (con algunos cambios) para responder: “Bien”, “Todo bien”, “Ahí vamos, bien”. Y con esto creemos que ya lo dijimos todo.

Y es que la palabra “bien” representa bienestar, lo cual expresa satisfacción y tranquilidad en las condiciones de vida de un ser humano. Obvio, nunca se nos ocurriría preguntarle a nadie sobre su salud mental, se imaginan: ¿Y los pensamientos cómo van? ¿Qué tal tu mente? ¿Cómo sentís tu psiquis últimamente? (Me provoca risa) Dejaríamos de tener amistades… jajaja

Pero la verdad es que este es un tema del que poco conversamos, es una de las realidades más naturales y humanas, pero de lo que no nos gusta hablar, porque “no estamos locos”. Sin embargo, a diario estamos expuestos a situaciones en nuestro entorno que deteriorar nuestra salud mental y emocional, detonan miedos, angustia, ansiedades y hasta crisis de pánico (que si nunca hemos escuchado al respecto, no sabremos incluso identificarles). Y acompañado al entorno, que ciertamente no podemos controlar, vienen nuestros propios pensamientos. Sí, es la forma en la que pensamos la que define nuestras reacciones; ¡Dime en qué piensas y te diré de lo qué sufres!

A inicios de año empecé la lectura de un libro que me ha cambiado mucho, ha sido un pilar en el proceso de adaptación ante cambios radicales, se llama “Tus Zonas Erróneas”, es del autor: Wayne W. Dyer y en las primeras páginas me encontré con las líneas más duras que he leído en mucho tiempo, les comparto y Ustedes me dirán: “…Para simplificar podemos decir que tú crees que son las cosas o la gente los que te hacen infeliz, pero esto no es correcto. Eres tú el responsable de tu desgracia porque son tus pensamientos respecto a las cosas y a la gente que hay en tu vida los que te hacen infeliz. Para llegar a ser una persona libre y sana tienes que aprender a pensar de forma diferente. Cuando hayas logrado modificar tus pensamientos, entonces empezarán a surgir tus nuevos sentimientos y habrás dado el primer paso en el camino hacia tu libertad personal…”.

Hoy es el “Día Internacional de la Salud Mental” y tenía ya días sin escribir, pero créanme que sentí el compromiso personal de compartir un poco de mi percepción con Ustedes, Mis Responsables, pues es precisamente una responsabilidad cuidarnos, atendernos y mimarnos, consentirnos y cuidar lo que nos permite ser.

Le dedicamos tiempo al aseo personal, a nuestra higiene, porque no dedicarle tiempo a nuestra higiene mental, a tener pensamientos más claros, más sanos, más limpios. ¿Te has sentido en extremo preocupada o preocupado por algo que aún no pasa? ¿Has sentido angustia y dolor de estómago por una reunión? ¿Te aflige la situación que vive un amigo o tu pareja? ¿Sientes que tus hijos están en constante peligro? ¿Las inseguridades vienen a tu mente -sin llamarlas-? ¿Tienes pensamientos recurrentes sobre cosas malas? Debo comentarte que a esto se le conoce como “Pensamientos Catastróficos” y el resultado de este tipo de pensamientos es una afectación directa a nuestros sentimientos, usualmente andamos las emociones a flor de piel, alertas, pendientes de que algo va a pasar. Al final del día nos sentimos agotados, exhaustos y drenados, no precisamente por nuestra actividad física, sino por nuestra actividad mental.

Entonces, ¿cuándo será buen momento para que le pongamos atención a nuestra salud mental? Esos sentimientos de abandono, de rechazo y de incomprensión, también son resultado de nuestra mente, producidos quizás por algún factor externo del que nunca hablamos, que nos detonó la ansiedad o el sentimiento de miedo, o quizás de ira. Pero, si nos estamos dando cuenta de que algo no anda bien, ¿Por qué no tomar acción y generar un cambio asertivo, en pro de mi propio bienestar?

Sí, sí, entiendo que aquí surja otra pregunta: ¿Cómo logramos hacer el cambio? Esto es lo que de manera personal he hecho para sentirme mejor y atender mi salud mental y emocional:

1- Tomo consciencia de mi realidad; esto me permite identificar mis pensamientos y a su vez, los sentimientos que éstos generan.

2- Asumo mi responsabilidad; no busco culpables, ni delego en otros lo que solo yo puedo atender. Soy yo quien se permitió enojarse por la actitud de un tercero, soy yo la que decido ser feliz, incluso en el momento menos agradable del día. Soy yo quien decido no juzgar a otros, para no perder el tiempo personalizando lo que no tiene nada que ver conmigo. Es mi decisión, es mi responsabilidad individual.

3- Atiendo mis necesidades; Es decir, si no cubro mis necesidades básicas, es probable que mi mente sufra un desequilibrio químico, no comer bien, no dormir lo suficiente, no tener ningún tipo de actividad física, solo agravan nuestra realidad. Urge ponernos en acción.

4- Pido ayuda; Esto en ocasiones es vital, no siempre tenemos el norte o la claridad que necesitamos para salir adelante y atender con consciencia nuestra vida. Recordemos que si crecimos en entornos complejos, normalizaremos cosas que no nos ayudan a ser felices. De la mano de un especialista el camino siempre es mejor, más objetivo y enriquecedor.

5- Veo el escenario de forma integral; Porque considero que los seres humanos somos un hermoso combo, tenemos de todo un poco en nuestra vida. Por ende, mientras ejecuto los puntos del 1 al 4, también cuido y le pongo atención a lo del día a día. A eso que si descuido, puede generar situaciones no deseadas el día de mañana. Cada uno puede delimitar qué tipo de áreas necesita atender con mayor prioridad, en mi caso el tema alimentación y alergias, es del top 10. ¿Cuáles serían tus 10 prioridades diarias?

Un ejemplo, podría ser que cuando los pensamientos catastróficos vienen a mi mente, al estar despierta, consiente, los atiendo y les doy solución, estableciendo una visión paralela del asunto que me aqueja. Lo veo desde otra perspectiva, y él solito pierde valor en mi mente. Casi de inmediato siento alivio, y una sensación de placentera tranquilidad.

Algo que me ha ayudado a tener paz, es dedicarme a diario un espacio de 15 minutos de meditación guiada, en la que respiro profundamente, conecto con mi fuerza interna, tomo consciencia de mi cuerpo y realizo que “soy una con el universo”. En Youtube pueden encontrar este tipo de herramientas, gratuitas, que le hacen muy bien al proceso de crecimiento.

Has escuchado esa frase: “ponele mente”, apliquémosla en nuestra vida diaria, que en realidad genera grandes resultados a corto, mediano y largo plazo.


¡Feliz de volver a conectar con Vos, te deseo una maravillosa vida,
llena de serenidad y paz mental!

octubre 10, 2018 1 comentario
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Sostenibilidad

Ideas básicas para vivir de forma sostenible

por Lyhelis septiembre 6, 2018
escrito por Lyhelis

H

ola mis queridas y queridos lectores,

Hace ya 3 meses me aventuré a cambiar mi estilo de vida, ha sido todo un reto, mucho más cuando estaba acostumbrada a un modelo consumista, en donde el “darme el gusto”, porque “me lo merezco” había sido de mis frases más utilizadas; Y aunque no son de mis frases favoritas, cierto es que me servían de justificación para dispensarme esos gastos en cosas que no necesitaba, pero que sí se me antojaban.

El primer cambio fue reconocer “mi realidad”, algo así como esa comedia romántica que hemos visto más de 1 vez: “The Ugly Truth”, (O en español: “La Cruda Verdad”). Y es ahora que entiendo el profundo significado de esa simple línea que usamos como refrán de vez en vez, “la verdad no es para todos”. He de reconocer que la realidad golpea de una vez, dejándonos abierta una herida por donde deben entrar la consciencia y la humildad a nuestra vida.

En ese proceso -que aun llevo a cabo-, entendí que era urgente hacer de mi vida un modelo de acción sustentable, que me permitiera cubrir mis necesidades actuales, sin comprometer los recursos de las generaciones venideras; empezando por eliminar el exceso, romper los patrones de consumo tradicionales, permitiéndome cubrir mis necesidades, sin tener que acudir a gustos y gastos recreados como un bálsamo que nos alivia el dolor de lo que vivimos en la realidad.

No ha sido fácil, y en ese ir y venir, subir y bajar, me he dado cuenta que la sostenibilidad puede aplicarse en nuestra vida diaria, sin llevarnos al límite de la locura claro, siempre en armonía. Y es curioso, porque después de 7 años de vivir sola, de alimentar mi hogar desde mi propio deseo de crecimiento personal, me encuentro en otro país, compartiendo apartamento con alguien, que a pesar de ser alguien a quien admiro mucho, no deja de ser una persona más en un espacio de 80 metros cuadrados… ¡ya no me acordaba lo que era la convivencia!

Y es a través de la convivencia que he logrado aplicar varias de estas prácticas que intencionalmente, luego de análisis y puesta en acción, he logrado conceptualizar como sostenible dentro del hogar, lideradas por y hacia el individuo, generadoras de mayor competitividad en la gestión interna del día a día en casa.

Entre las decisiones tomadas intencionalmente, te detallo 9 que me han cambiado la vida:

1. Decidir tener un “roommate” y definir un presupuesto en conjunto, en mi caso, él tiene experiencia en administración, yo ¡no! Así que eso facilitó el proceso, rápidamente logramos identificar nuestros gastos fijos (renta y luz) y los variables (alimentación y transporte), entre otros. Si bien es cierto, la alimentación es un gasto fijo, el monto invertido será variable en la dimensión en la que vos elijas qué y cómo comer.

Nos dimos cuenta que una pizza representa aproximadamente $23 dólares; suma de dinero con la que podemos ir al mercado y comprar vegetales, hasta para una semana.

2. En este particular, de las primeras cosas que les recomiendo es identificar el mercadito más cercano. Fácilmente podrán encontrar a un 30% menos el costo de los vegetales, las verduras y las frutas. En algunos casos, encontrarán incluso puestos de venta de otro tipo de perecederos, como el huevo o pan artesanal. (Siempre ir con los ojos abiertos para cuidar la higiene del producto). Dejemos para el super solo aquellas cosas específicas que no encontramos en el mercado.

Comprar en un mercadito nos garantiza varios factores claves, entre ellos:

a. Beneficiar al agricultor y estimular la cadena de valor. Comprar productos nacionales, siempre será más beneficioso para el comerciante local, y para nosotros, pues evitamos pagarle un monto de distribución al canal de ventas.

b. Encontrar los productos más frescos, recién cultivados. Siempre será mejor un mango al natural, que comprarlo congelado en trocitos.

c. Es importante hacer una listita de las cosas que deseas comprar y ceñirte a ella, llevar en la cartera lo justo para comprar, según lo presupuestado. El ahorro es tangible al comprar local, pues en los puestos el vendedor no incurre en el gasto de luz, aire acondicionado, ni de importación; hay menos actores en la cadena de valor.

3. Evita al máximo volver a hacer compras si aún hay productos consumibles en el refrigerador. Y esto parecerá algo tonto, porque si no me apetece comer tomates y solo hay tomates, pues debería ir y abastecerme, para tener opciones con las que pueda alimentarme. Sin embargo, así es como se pierde la comida.

Volvámonos creativos, decidamos cocinar con lo que tenemos, eso despertará nuestro sistema nervioso y nos pondrá modo: INNOVACIÓN, pues inventaremos nuevas recetas, con el fin de ahorrar y utilizar la comida que tenemos a su máxima expresión. Es decir, mientras tengamos comida, no necesitamos comprar nada. Y si necesitamos ir de compras, recordemos llevar nuestra bolsa de tela.

4. Es una realidad que es necesario comprar enceres de limpieza, sí, lamentablemente de esos que llevan químicos. Entre ellos incluidos los repelentes de mosquito, las veladoras o los spray para el aseo. Nosotros hemos optado por tomarnos un tiempo y LEER para qué sirven; con lo que encontramos un solo producto multiuso para limpiar diversas superficies y otro para lavar la ropa, 2 en 1. De esa manera gastamos y contaminamos menos el medio ambiente.

5. Con respecto al uso de la energía eléctrica, consideramos que:

a. Vivimos en un micro clima amigable, pero con cambios bruscos de temperatura, por lo que, en vez de tener un abanico o aire acondicionado, procuramos tener las áreas ventiladas. Si hace frío, cerramos las ventanas; si hace calor, abrimos las ventanas. Así de básico. Evitando ocupar aparatos eléctricos. (Siempre y cuando el clima y medio ambiente nos lo siga permitiendo).

b. Cargamos la computadora y trabajamos con la batería, esto mantiene en funcionamiento la batería evitando que se ligue o sufra de alguna descarga eléctrica, y a su vez, ahorramos en el consumo de energía.

c. Entre los cambios está el uso de cocina eléctrica, a diferencia de la cocina de gas, esta se abastece de energía, lo que incrementa el consumo en el recibo de luz. Por lo que hemos coordinado cocinar los alimentos en el mismo momento la mayoría del tiempo, es decir, uno de los dos se hará desayuno, pues con el mismo tiempo de uso de la electricidad, se cocina para 2.

d. Si estamos en el área del comedor, y no hay nadie más en casa, todo lo demás está desconectado y apagado. Desconectamos las regletas, los cargadores del cel y la línea blanca, excepto la refrigeradora, pues intentamos y el proceso de “descongelamiento”, además de dañar los alimentos, genera más energía al volverle a conectar el equipo.

6. Si respecto al agua se trata, tenemos 2 medidas interesantes qué compartir:

a. Los trastes se van lavando paulatinamente, sin embargo, luego de cada comida estos se enjuagan primero, se enjabonan de una vez -mientras tenemos el chorro de agua cerrado- y hasta después a baja intensidad se les quita el jabón.

b. Si bien es cierto, los servicios básicos están incluidos en la renta -excepto la luz-, cada uno al tomar la ducha, procura hacerlo con consciencia, cerrando el grifo al enjabonarse, esto nos permitirá ahorrar decenas de litros de agua.

c. Regamos las pocas plantitas que tenemos con un pichel, para evitar utilizar la manguera.

7. Descubrí que tengo más ropa de la que verdaderamente utilizo, por lo que, decidí intencionalmente regalar todo aquello en buen estado y quedarme únicamente con lo que verdaderamente ocupo. He vendido una parte, a precios muy simbólicos, una blusa 3 dólares, un vestido nuevo 10 dólares (sí, nuevo, hace 3 años que lo tengo… ¡se imaginan!)

De esta forma, obtengo un retorno y apoyo a otros que necesitan abrigarse y que no tienen acceso a invertir en ropa. Por cierto, la ropa se lava 1 vez a la semana y se plancha 1 vez cada mes y medio.

8. Decidimos utilizar bolsas de tela y evitar las típicas bolsas de plástico. Así como cargar siempre un termo para agua, de esta manera evitamos comprar agua embotellada, eso ayuda a nuestras finanzas y al medio ambiente al no generar más desechos contaminantes.

9. De los cambios más radicales que hemos experimentado, ha sido el iniciar a transportarnos: a pie, en autobús o en Uber, obviamente ha representado un ahorro del 100% en el consumo de gasolina y sé que he dejado de emitir y crear mi huella de carbono al tomar esta decisión, aportando de manera directa hacia la sostenibilidad.

No les puedo negar que ha sido difícil en algunos casos y divertido en otros el tema de la búsqueda de la sostenibilidad, desde mi propia vida, para sentirme capaz de dar el ejemplo sobre algo que predico con mucha pasión. La principal barrera es la mental, uno de los factores más difíciles de sobrellevar al implementar estrategias de Responsabilidad Social o de Desarrollo Sostenible es precisamente la falta de sensibilización y conocimiento del tema, por lo que la gente suele verlo como un gasto, una iniciativa de publicidad o un acto de filantropía, restándole su verdadero impacto.

Esto tan básico, aplicado a mi día a día, es la prueba de que la sostenibilidad es una forma de ahorrar y medir impacto en tu entorno, un modelo de innovación y economía individual aplicable desde y para el ser humano. Decreciendo nuestro consumo cotidiano, ordenadamente, garantizaremos el cuidado de los recursos necesarios para el futuro. Entiéndase por ahorro, hacer buen uso de los recursos, no está ligado al ahorro como escases, ni como pasar situaciones precarias o limitantes.

Debo confesar que me ayudó mucho un blog que hablaba del “minimalismo” y lo divino que es la sensación de andar ligera por el mundo, cargando menos bienes materiales y recargándote de armonía a cada paso por la vida. Esto me recordó la frase: “SER más que TENER”. Así que, aquí me tienen, viviendo un nuevo estilo de vida, en honor a una vida que aporta a los ejes de la sostenibilidad: económico, social y medioambiental.

Y Vos, ¿Cuándo te sumas?

 

La autora es proyectista, consultora y especialista en

responsabilidad social y desarrollo sostenible.

 

septiembre 6, 2018 1 comentario
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Sostenibilidad

¡Sí se puede!

por Lyhelis julio 25, 2018
escrito por Lyhelis

E

n más de una ocasión han leído entre mis líneas sobre derechos humanos; y es por ustedes bien conocido que la columna promueve un estilo de vida socialmente responsable, aplicando a diversas temáticas diarias el concepto innovador de la “responsabilidad social individual”. Sin embargo, hoy, me referiré a la responsabilidad social (RS) implementada en las organizaciones, llámese: empresa, emprendimiento, multinacional, corporación, fundación, asociación u oenegés, tengan estos en su oferta: productos o servicios.

El viernes pasado estuve en un programa radial en Costa Rica, llamado Alto Voltaje, liderado por un visionario en temas de RSE, Fernando Ocampo, y entre las preguntas que surgían estaba la siempre contemplada: ¿es viable aplicar RS en tiempos de crisis? La respuesta requería empezar desde lo básico, definir la estructuración del departamento que liderará esa “contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y medioambiental por parte de las empresas”.

Soy de la opinión que de forma estratégica, la responsabilidad social no puede nacer como un área adscrita a recursos humanos, pues pierde la identidad integral y enfoque transversal e interconectado entre todos los departamentos de la empresa. La gerencia de RS debe ser contemplada como el brazo “estratégico e innovador” de la gerencia general en las empresas, orientado hacia la sostenibilidad, lo que les dará un mejor posicionamiento de mercado y liderará esa nueva forma de hacer negocios.

Por ende, si la visión es esta, la gerencia o departamento de RS deberá tener -como mínimo- una posición hegemónica en la organización, aunque el equipo que integre el área no sea muy grande, pues esta posición le permitirá incidir con liderazgo en todas las áreas. De ser así, la estrategia de sostenibilidad, impulsada desde responsabilidad social, podrá ser parte del ADN de cualquier giro de negocio. Lo que nos lleva a considerar, que cada área destinará entre sus actividades internas un componente de medición que indique el trabajo y la aplicación de la estrategia, lo que les dará un puntaje en el indicador de RS.

La responsabilidad social es compromiso de todos y todas, el departamento o la gerencia solo lidera, coordina, estimula, mide y presenta los avances que cada una de las y los colaboradores impulsa desde su actuar diario, como agentes de cambio organizacional. Lo que nos permite responder la pregunta del millón con un: “¡Sí se puede aplicar RS en tiempos de crisis!”

Pero, ¿qué pasa cuando la empresa no visualiza la responsabilidad social como un área líder y hegemónica? Es probable que no entienda el concepto de RS, que a nivel corporativo sus líderes no hayan interiorizado aún la importancia de implementar una estrategia de sostenibilidad, que les permita gestionar su actividad comercial sin comprometer los recursos de las generaciones futuras. Es casi seguro que el principal interés, el que prime en sus estrategias y modelos de negocio será el eje económico (en la dimensión interna). Y obvio, como daño colateral directo al momento de una crisis, el área de responsabilidad social será la primera afectada en el proceso de reajuste presupuestario.

¡Ojo! Si desde el inicio, nuestra estrategia hubiese tenido la aplicación adecuada, tendríamos RS para largo, pues podríamos seguir implementando el modelo socialmente responsable por medio del empoderamiento de nuestros agentes de cambio, a través del voluntariado corporativo e incluso con una asignación presupuestaria menor, siempre y cuando apostemos a las alianzas estratégicas con nuestros actores de interés. Ya que contaríamos con el compromiso de nuestro cliente interno, que es de principio a fin el motor de cambio, innovación y sostenibilidad de cualquier organización.

Los tiempos de crisis nos ayudan a analizar de forma fría cómo hemos hecho las cosas hasta el momento, evaluar y ejecutar cambios es casi inminente, inevitable. Si hasta hoy has ocupado la responsabilidad social como una pantomima para mercadear tu negocio o un mecanismo de venta, te invito a tomar consciencia; quizás, si lo hubieras hecho diferente tendrías programas de apoyo a tus colaboradores, promoverías la participación activa e impulsarías el desarrollo de tu comunidad, quizás podrías tener un plan de contingencia para hacerle frente a los casos fortuitos y de fuerza mayor a los que como humano estamos expuestos.

La responsabilidad social promueve mecanismos de sostenibilidad, estrategias de ahorro interno, incidencia directa en las prácticas comerciales de tus proveedores, legitimidad empresarial, reconocimiento social, alianzas estratégicas para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenibles; si lo pensás bien, es en realidad el departamento al que menos atención le ponés, pero que así como el departamento comercial o de ventas, es uno de los que más aporta al crecimiento de tu negocio, es como la “Secretaría Técnica” de tu empresa, encargada de gestionar las mejores ideas en cada área específica, para gestionar modelos de negocios más productivos, humanos y sostenibles. Además, será tu colchón salvavidas al momento de una crisis política, socioeconómica o medioambiental.

Pensala, siempre es buen momento para empezar, vos podrías liderar el cambio transformacional dentro de la empresa. Solo necesitás voluntad, talento humano y creatividad.

julio 25, 2018 1 comentario
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Diario METRO

¿De qué trata la diversidad?

por Lyhelis julio 4, 2018
escrito por Lyhelis

¿

Alguna vez has sentido que eres “diferente”? O que, ¿no calzas con tu entorno? ¿Vas por la calle y la gente gira el rostro para verte? ¿Entras a un lugar y no pasas desapercibido(a)? Y hasta, ¿Has llegado a sentirte “raro” o “rara” por no ser como los y las demás? Bueno, de ser así, sos la experiencia de lo diverso hecho carne. ¡Bienvenido(a) a éste grupo de personas diferentes, que pertenecemos a la multiplicidad de opciones entre los seres humanos!

Llevo años escuchando en el mundo de las consultorías, proyectos sobre: “empoderamiento femenino”, “nuevas masculinidades”, “diversidad de género”, “inclusión social”, “grupos vulnerables”, “desarrollo sostenible”, entre otras temáticas que evocan a temas de Derechos Humanos (DDHH), y que a su vez, es parte del reconocimiento de la diversidad. Es decir, la idea es que reconociendo nuestras diferencias, las abracemos y respetemos, disminuyendo la brecha de distancia, procurando un trato más igualitario.

Ante tanta variedad, ¿Por qué buscamos ser iguales a otros? Desde el colegio, sin mucho razocinio, los niños se juntan con sus pares más parecidos, quizás es un comportamiento programado, socio cultural, que nos condiciona el inconsciente para actuar a como lo esperan papá y mamá, para recibir el premio y no el castigo, para tener su aprobación y disfrutar del título temporal de “Niño Bueno” o “Niña Buena”. Sin embargo, ese tipo de enseñanza, no estimula el criterio personal; al contrario, te encasilla en el modelo de conducta a seguir, solo porque sí.

Mi vida ha tenido mucha diversidad, en algunas las he disfrutado como parte del conjunto de lo diferente, en otras me ha ido mal por ser “la” diferente, pero es una realidad reconocer que en lo diferente está lo extraordinario de la vida. La diversidad le pone un toque de color a la humanidad.

Y precisamente, para evitar la marginación o la discriminación ante el trato desigual, que en muchas ocasiones se traduce en violencia verbal, emocional, física o psicológica, existen los Derechos Humanos, en donde sin importar tu afinidad religiosa, tu nacionalidad, tu estatus económico, tu raza, creencias políticas, identidad sexual o de género, incluso, sin importar tu apariencia, podas salir al mundo respaldado por la garantía que el Estado debe hacer prevalecer para el respeto de tus derechos humanos (sociales, económicos, culturales). En donde todos somos iguales ante la ley, teniendo como bien común: la libertad y la dignidad humana.

Considero que ciertas conductas son un tema de pertenencia o sobrevivencia, mientras más me parezca a vos, más afín seré a tu forma de vida, a tus costumbres, por ende, más aceptado en tus círculos sociales. Y sí, aunque sea pura apariencia, en la escala de valores de muchas familias alrededor del mundo, en la que por centenares de años hemos vivido, son éstos los parámetros de conducta socialmente aceptados. Por eso nos sorprendemos cuando viajamos a Europa y vemos de la mano a una pareja multirracial, y ni hablar del escándalo que se provoca si la pareja es del mismo sexo. Pero todo esto sigue siendo un tema social, muy arraigado en nuestras culturas.

Justo hace unos días en la clase de ética profesional y responsabilidad social con maestrantes expertos en recursos humanos, iniciaba diferenciando la ética de la moral, pues ese primer paso es esencial para reconocer que la moral está ligada a la educación, a la cultura, o las ideologías del entorno primario en el que crecemos. Por ejemplo, una mujer con las uñas pintadas en rojo no tiene nada de “malo” o “amoral”, pero en una empresa puede ser una conducta éticamente no aceptada en sus códigos de ética o conducta.

La idea es poner atención a lo rápido que cambia el mundo, la globalización nos permite visualizar lo “Cosmopolitan” del universo. Reconocer nuestras diferencias nos genera empatía, nos hace identificar las necesidades particulares y así generar un trato más equitativo, adecuado a la realidad de los actores sociales.

Apostemos por un mundo más respetuoso e inclusivo, más abierto a la diversidad.

¿Alguna vez has sentido que eres “diferente”? O que, ¿no calzas con tu entorno? ¿Vas por la calle y la gente gira el rostro para verte? ¿Entras a un lugar y no pasas desapercibido(a)? Y hasta, ¿Has llegado a sentirte “raro” o “rara” por no ser como los y las demás? Bueno, de ser así, sos la experiencia de lo diverso hecho carne. ¡Bienvenido(a) a éste grupo de personas diferentes, que pertenecemos a la multiplicidad de opciones entre los seres humanos!

Llevo años escuchando en el mundo de las consultorías, proyectos sobre: “empoderamiento femenino”, “nuevas masculinidades”, “diversidad de género”, “inclusión social”, “grupos vulnerables”, “desarrollo sostenible”, entre otras temáticas que evocan a temas de Derechos Humanos (DDHH), y que a su vez, es parte del reconocimiento de la diversidad. Es decir, la idea es que reconociendo nuestras diferencias, las abracemos y respetemos, disminuyendo la brecha de distancia, procurando un trato más igualitario.

Ante tanta variedad, ¿Por qué buscamos ser iguales a otros? Desde el colegio, sin mucho razocinio, los niños se juntan con sus pares más parecidos, quizás es un comportamiento programado, socio cultural, que nos condiciona el inconsciente para actuar a como lo esperan papá y mamá, para recibir el premio y no el castigo, para tener su aprobación y disfrutar del título temporal de “Niño Bueno” o “Niña Buena”. Sin embargo, ese tipo de enseñanza, no estimula el criterio personal; al contrario, te encasilla en el modelo de conducta a seguir, solo porque sí.

Mi vida ha tenido mucha diversidad, en algunas las he disfrutado como parte del conjunto de lo diferente, en otras me ha ido mal por ser “la” diferente, pero es una realidad reconocer que en lo diferente está lo extraordinario de la vida. La diversidad le pone un toque de color a la humanidad.

Y precisamente, para evitar la marginación o la discriminación ante el trato desigual, que en muchas ocasiones se traduce en violencia verbal, emocional, física o psicológica, existen los Derechos Humanos, en donde sin importar tu afinidad religiosa, tu nacionalidad, tu estatus económico, tu raza, creencias políticas, identidad sexual o de género, incluso, sin importar tu apariencia, podas salir al mundo respaldado por la garantía que el Estado debe hacer prevalecer para el respeto de tus derechos humanos (sociales, económicos, culturales). En donde todos somos iguales ante la ley, teniendo como bien común: la libertad y la dignidad humana.

Considero que ciertas conductas son un tema de pertenencia o sobrevivencia, mientras más me parezca a vos, más afín seré a tu forma de vida, a tus costumbres, por ende, más aceptado en tus círculos sociales. Y sí, aunque sea pura apariencia, en la escala de valores de muchas familias alrededor del mundo, en la que por centenares de años hemos vivido, son éstos los parámetros de conducta socialmente aceptados. Por eso nos sorprendemos cuando viajamos a Europa y vemos de la mano a una pareja multirracial, y ni hablar del escándalo que se provoca si la pareja es del mismo sexo. Pero todo esto sigue siendo un tema social, muy arraigado en nuestras culturas.

Justo hace unos días en la clase de ética profesional y responsabilidad social con maestrantes expertos en recursos humanos, iniciaba diferenciando la ética de la moral, pues ese primer paso es esencial para reconocer que la moral está ligada a la educación, a la cultura, o las ideologías del entorno primario en el que crecemos. Por ejemplo, una mujer con las uñas pintadas en rojo no tiene nada de “malo” o “amoral”, pero en una empresa puede ser una conducta éticamente no aceptada en sus códigos de ética o conducta.

La idea es poner atención a lo rápido que cambia el mundo, la globalización nos permite visualizar lo “Cosmopolitan” del universo. Reconocer nuestras diferencias nos genera empatía, nos hace identificar las necesidades particulares y así generar un trato más equitativo, adecuado a la realidad de los actores sociales.

Apostemos por un mundo más respetuoso e inclusivo, más abierto a la diversidad.

 

julio 4, 2018 1 comentario
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Diario METRO

El valor de la empatía

por Lyhelis julio 4, 2018
escrito por Lyhelis

Q

uiero empezar citando una frase de Mia Pineda, coach venezolana y astróloga, quien expresó en un post hace unos días: “Conocernos es base en momentos de cambios, y es lo que abre la puerta a amarnos realmente, que es lo que más necesitamos en el momento de la transición: saber que cuentas contigo”.

Desde hace 1 mes, Nicaragua vive un proceso de cambio, la participación de un pueblo “autoconvocado”, que, sin contar con un líder o una lideresa que represente el sentir de la ciudadanía, ha salido a pronunciar a viva voz, la inconformidad ante las reacciones de las autoridades de nuestro país. Es decir, nadie cuenta con “alguien” que nos guíe, pero se cuenta con “todos”.

Indudablemente, el contexto nos pone a la mayoría en una situación compleja, que ha generado un lazo que nos identifica como seres humanos. La incertidumbre, el dolor, la ansiedad, la angustia, los cuestionamientos, las emociones encontradas, los problemas económicos, entre otros, se convierten en pequeñas piedritas que hemos puesto en nuestra mochila imaginaria, todo eso lo andamos cargando a diario… y vaya, ¡que pesa! Y es inevitable, solo alguien muy frio no asumiría como propio todo lo que está pasando.

Sin embargo, llevo semanas observando mi entorno, los diálogos en Facebook tienen alto contenido de violencia, es como si deseáramos imponer nuestra opinión a todos y que los demás piensen como yo pienso, sientan como yo siento y actúen como yo actúo. Y aquí el caos se multiplica exponencialmente, porque además del contexto socio político en el que vivimos, nos encontramos con la guerra mediática de opiniones, sumándole los ataques por las “omisiones”, porque incluso sin decir nada, he visto como muchas personas son objeto de presión social por sus pares.

Eso en gran medida es manipulación, querer que los demás piensen como yo tiene un alto grado de inmadurez emocional, misma que nos genera una reacción de molestia e incomodidad que puede convertirse en agresión, ira e incluso odio. Alimentando las reacciones en masa y el pánico colectivo.

Uno no debería justificarse por lo que hace o deja de hacer, quizás yo siento exactamente lo mismo que vos, pero lo expreso de una forma diferente; quizás a mí el miedo me paraliza, quizás a vos el miedo te acelera, tantas reacciones como personalidades o colores en el mundo. Nadie es igual a nadie, aunque la causa nos mueva a muchos.

Llevo año y medio escribiendo semanalmente, siempre orientada al crecimiento personal, a la puesta en práctica del modelo socialmente responsable desde el individuo, humanizando nuestra conducta, empoderándonos para enfrentar las dificultades de la vida. Voy a seguir en esa línea, apostando al goce de la libertad de expresión que defendemos en estos días, con respeto y tolerancia hacia las opiniones, sobre todo aquellas que no concuerden con las mías.

Nicaragua es un país que apuesta a la integración cultural dentro de su territorio, es un país hermano que fomenta la integración centroamericana, que suma al desarrollo del continente latinoamericano, que une, que apuesta por el progreso, pero que en éstos momentos necesita del apoyo del colectivo, de la serenidad de todas y todos, de la muestra de amor al prójimo que se profesa desde la creencia de un Poder Superior a nosotros mismos.

En lo personal apelo al valor de la empatía, de uno y otro lado, somos seres humanos, viviendo un duelo nacional, momentos de cambios, de transformaciones, en las que necesitamos transformar en primer lugar  nuestras pasiones y aprender a manejar un poco más nuestras emociones, para dejar de alimentar el sistema reactivo en el que estamos acostumbrados a desarrollarnos, ese “dime que te diré” que no suma.

Hoy, a las 10 de la mañana empieza el diálogo, y mi principal clamor es que quienes estén sentados en esa mesa, sean humanos de corazón noble, que puedan dar lo que tienen, que sepan asumir su rol con dignidad, siendo ecuánimes, respetando los deseos de la mayoría. Y como dice la frase que les compartía al inicio, en estos tiempos de cambios, necesitamos saber que contamos con nosotros mismos, que tenemos valores para compartir, que de nosotros saldrá empatía, humanismo y asertividad al comunicarnos con los demás.

 

julio 4, 2018 7 comentarios
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¡365 días después!

por Lyhelis julio 4, 2018
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A

quí voy, estoy instalada en un café de Managua, con la imaginación distraída y los ánimos algo revueltos, buscando que la inspiración venga a Mí… y que mi cerebro ordene las ideas en las que vengo pensando desde hace unos días. Definitivamente, esto no es normal, algo ha cambiado desde adentro y honestamente, lo puedo ver materializado hasta ahora. A ver, les cuento:

Con el afán de celebrar la vida, con el ánimo de sentirme feliz, con el objetivo de juntar a mi red de apoyo, llevo exactamente 7 años celebrando el día de mi cumple como si fuese fiesta patronal, largo y tendido; aún recuerdo mis 30´s cuando eran 2 lanchas movilizando a mi familia y amistades más cercanas hacia Pico de Garza en las isletas de Granada, fue un día bellísimo. Pero desde el año pasado las cosas vienen cambiando.

Era 6 de Mayo del 2017, cumplía 33, para mí un número importante, casi mágico, como cuando ves la hora y son las 11.11, automáticamente solo pienso en: “pide un deseo”; pues algo así me ocurría con los 33. Convoqué a la prole con días de anticipación, a todo el que miraba le comentaba que ya venía mi cumpleaños, andaba buscando qué iba a estrenar (o autoregalarme). Cuento largo hecho corto, era una niña pequeña, con juguete nuevo. Divertido en gran medida, pero vacío al día siguiente.

Este año definitivamente el preámbulo al día fue muy diferente, mis padres mantuvieron su postura de “amor, lo que vos querrás, pensala y nos decís”, y con agradecimiento les decía que “ahí íbamos a ver”; al final, no le comenté a nadie, éste año no quería una fiesta patronal, éste año me sentía diferente, incluso puedo confesarles que me sentía un poco abrumada e impotente, y más que compartir en un “party”, necesitaba honrar mis emociones y ser coherente con mis sentimientos.

No hubo planes, ni coordinaciones previas, y no esperaba que nadie organizara nada, porque mis hermanas -que son las que me miman para éste tipo de cosas- están fuera del país por motivos laborales, tampoco no hay un novio que quisiera sorprenderme, a ver, el punto es que nada de lo tradicional aplicaba. Sin embargo, desde una semana antes empezaron los chat de mis amigas y amigos más cercanas preguntándome “¿Qué íbamos a hacer este año?”, “¿Para dónde es la gira?”… y no les niego que esas muestras de interés me hicieron sentir el ser humano más especial de mi mundo. Pero los ánimos seguían diciéndome que no haríamos nada, que disfrutara de lo que tenía, sin más.

Fue inesperado ver como el sábado 5, me llegaban a sacar de mi casa para llevarme a cenar y luego ir a dar una bailadita. La comunidad salsera tiene la tradición de esperar la media noche y hacer una rueda de salsa cubana para los cumpleañeritos(as). Rempapados, ya en Fandango, puedo afirmar que tuve la rueda más rara que he vivido en los 6 años que llevo de ésta divertida tradición. Éramos muy pocos, la rueda se hizo una media luna… y ahí estaba yo, bailando un fragmento de canción con todos los valientes que se animaron. Gracias Eli, Fer, Manzanares y Angie por estar para Mí.

Al día siguiente, domingo 6, mi Mamá y mi Papá (con guitarra en mano), llegaron a las 6.00am (hora en la que cuenta mi Abuelita Lydia que nací), y desde la ventana de mi habitación empezaron a cantarme la tradicional “Estas son las mañanitas”. Juro que la emoción era mucha, de esa que toca lo más íntimo de tu ser. Invaluable, el mejor regalo de todos. El día siguió lleno de sorpresas, a las 4.00pm empecé a recibir visitas en casa, mi primo Johann llegó a cocinarme pasta y entre todos, de forma espontánea, armaron la celebración de un año más de mi vida.

Pero lo mejor de todo es que era lo más orgánico que había vivido en mis 34 años de edad. Por primera vez, me agradecí no tener un plan armado, no llenarme de expectativas, no esperar llamadas de personas a las que Una hace “especial”, agradecí no desear regalos materiales, tener tantas serenatas como fueron posibles, no convocar a nadie y sentir la presencia de gran parte de esa red de apoyo que ha estado en las buenas y las no tan buenas. ¡Qué felicidad la que sentía!

Y aquí el darme cuenta que después de 365 días, la Lyhelis Torres realmente había cambiado, deseaba brindar lo que es mío, sin apariencias de ningún tipo. Dejarme sorprender fue lo más lindo que pude hacer por mí misma, soltar por un momento, no escribir un “to do list”, dejar que fluyera fue mi segundo mejor regalo.

En lo personal no quería celebrar nada, cuando hay familias llorando la muerte de los suyos. Y al comentarlo en un grupo de amigas, recibí el tercer mejor regalo de cumpleaños, quien a mi pregunta de ¿Qué es lo que voy a celebrar? “La Chochil” –su nombre de cariño- me respondió asertivamente: “Que estás viva mi querida Ly, más allá de celebrarlo si tal vez no lo sentís ahorita por la situación, agradece nuevamente el día de hoy a esta hora que tuviste la oportunidad de ver a los tuyos, abrazarlos y sentir el cariño de todos los que te queremos”.

¿Qué mejor lección de vida? Ahora apuesto por construir 365 días más de espontaneidad, compasión, amor, fluidez y coherencia conmigo misma. Más orgánica, más genuina, más Yo. ¿Qué tal si lo probamos juntos?

 

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¿Trabajador o Colaborador?

por Lyhelis julio 4, 2018
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M

ientras le doy vueltas a mis ideas, respecto a la celebración del “Primero de Mayo”, busco en Printerest artes que representen la conmemoración de la lucha que miles de trabajadores iniciaron en 1886 en Chicago, Estados Unidos, con el objetivo de reivindicar los derechos de los trabajadores. La iniciativa tuvo dos frentes, por un lado la huelga que movilizó por 3 días consecutivos a la ciudadanía, y por otro lado, la amenaza de un paro laboral que afectaría la producción industrial en las fábricas de la ciudad. Los sectores patronales no tuvieron más remedio que ceder y otorgar la jornada de 8 horas laborales por día a sus trabajadores.

Al ver el éxito de las protestas, el mundo comenzó a levantarse y en una sola voz lograron establecer el “Primero de Mayo” como el “Día Internacional del Trabajador”, en el que se reconocía la reducción de la jornada, se reivindicaban los DDHH y se apelaba en pro de la paz mundial. El mundo ha seguido dando vueltas y con ellas se ha visualizado el progreso en el trato hacia el valioso recurso humano; existen Códigos del Trabajo más modernos, empáticos y con enfoque social, que protegen los derechos humanos de todos y todas los que desempeñemos jornadas laborales.

Nuestro Código del Trabajo reconoce a los y las personas sujetas al derecho del trabajo como “trabajadores”. Y a quienes contratan a dichos trabajadores, les reconoce como “empleadores”. Hoy por hoy, la lengua española nos permite articular nuestras funciones con palabras más respetuosas de la dignidad humana, como dejar de utilizar el término “empleado(a)”, pues en sí mismo posee una connotación social de sometimiento y discriminación.

¿Han notado que muchas empresas utilizan el término “colaborador(a)”? A ver, veamos qué nos dice Google; Según el buscador, “trabajador”, es aquella “persona que realiza un trabajo a cambio de un salario”, y “colaborador”, es una “persona que está siempre dispuesta a colaborar con otros”, ¿Tendrá que ver en esto la pasión de hacer a diario lo que nos gusta o la necesidad de trabajar para cubrir los gastos? ¿Ven Ustedes la diferencia entre uno y otro término?

En lo personal me hace mucho sentido el querer tener “colaboradores” y no “trabajadores”. Sin embargo, ante la asertividad de un ser humano colaborador, deberá existir un líder que le guíe y reconozca su desempeño. Este sería el binomio perfecto, pero en la mayoría de casos eso es solo una utopía.

Desde el modelo de gestión socialmente responsable, se le da relevancia a la atención, desarrollo y potencialización del talento humano de toda organización, visualizando al colaborador como “cliente interno” de la empresa, por lo que, usualmente, se designa un monto de capital de inversión a Recursos Humanos en pro de su crecimiento y desarrollo. Ejemplo de la importancia del tema es encontrar que 4 de las 7 materias fundamentales de la responsabilidad social empresarial, detalladas en la ISO 26000, protegen al capital humano, vean a continuación:

–    Gobernanza de la Organización

–    Derechos Humanos

–    Prácticas Laborales

–    Prácticas Justas de Operación

No es un favor, el que las empresas ejecuten programas de formación continua, desarrollo de capacidades o que brinden herramientas que fortalezcan a sus colaboradores, esto es parte de su responsabilidad y una clara muestra de su compromiso con un modelo de negocios más humano, donde el cliente interno es el valor más preciado para el crecimiento sostenible de su actividad comercial.

Sin embargo, el binomio perfecto vuelve a venir a mi mente, al considerar que este engranaje empresarial debe ir acompañado de seres humanos comprometidos con su labor, que creen en la importancia de su rol, con alto sentido de pertenencia laboral, que admiran la gestión y conocen del impacto económico y social que la empresa, a la que dedican parte de su vida, genera en su entorno. Y aquí me encantaría hacer un alto y responder a la pregunta en el título: ¿“trabajadora” o “colaboradora”? Afirmo que solo y únicamente Yo podré hacer la verdadera diferencia al ejecutar mi función profesional con integridad.

Y es que en la profesión, he llegado a conozcer empresas con excelentes condiciones laborales, ejemplo de buenas prácticas empresariales, modelos de negocio replicables, dónde incluso tratan a las y los miembros de sus equipos como “socios(as)”, quienes además tienen participación en las utilidades anuales, según los grados obtenidos en la evaluación al desempeño versus sus metas de productividad. Pero que al hablar del capital humano se encuentran con personas desmotivadas, que trabajan por dinero, faltos de pasión, con bajo nivel de ética y responsabilidad sobre sus funciones y ni hablar de la educación y el trato entre sí, generando un clima laboral hostil y tóxico para todos(as).

Aquí es donde las políticas internas deben empezar a cambiar el clima organización, el cambio de personas de manera estratégica, orientadas a sus competencias y habilidades humanas, puede funcionar en caso de que él o la colaboradora no sienta conexión con su puesto de trabajo. Dejar el paternalismo o el maternalismo a un lado es una buena opción, evaluar por mérito no por preferencia es lo ideal. Utilizar herramientas internacionales de medición interna del clima organizacional, que nos brinden una línea base. O contar con el acompañamiento de un(a) experta en éstos temas que les brinde luces para la planificación de cambios estructurales hacia un modelo de recursos humanos más sostenible.

Bien lo dice John C. Maxwell, coach internacional, “los pequeños actos de disciplina, repetidos consistentemente todos los días, llevan a grandes logros que se ganan lentamente a través del tiempo”.

¡Quizás sea momento de empezar a cambiar y honrar a diario el Primero de Mayo con el desempeño integral de nuestro quehacer profesional!

 

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Lyhelis Torres: Vengo en son de Paz

por Lyhelis julio 4, 2018
escrito por Lyhelis

E

n éstos días los nicaragüenses, en todo el mundo, vivimos momentos de incertidumbre, hay un desborde de información, emociones a flor de piel, sentimientos encontrados y una profunda tristeza arraigada en nuestros corazones. No ha habido día en el que la piel no se me erice o en el que las lágrimas no se me corran solas sobre las mejillas.

Las redes sociales estan desbordadas, si hace unos meses hablabamos del ciberbulling, hoy puedo afirmar cuando poco, que hay una guerra digital librándose entre nosotros. Los valores han quedado guardados en el armario, los insultos, las luchas pasionales y la defensa del pensamiento ha sido el día a día. En lo personal he optado por compartir en espacios más cerrados, en unirme a las cadenas de oración, en retomar la interacción 1 a 1 y en practicar la comunicación asertiva, no reactiva.

Hace años vengo construyendo una versión diferente de mí misma, y les he compartido en diversos escritos sobre esta práctica constante para ser alguien que observa, que escucha, que empatiza con su entorno, que asertivamente se comunica, que evita adoctrinamientos, que cree en el cambio, en la transformación, en la espiritualidad y en la fe humana. Hoy, con algo de dolor, vuelvo a conectar con ese propósito personal, de querer tocar a más seres humanos, en quienes pueda generar valor agregado, para que construyan intencionalmente una mejor versión de vida.

Es como ésta frase que tanto amo: “solo podemos dar lo que tenemos”, es decir, de lo que habite en el corazón, hablará mi boca (o quizás deba decir: “digitarán mis dedos” o “publicaré en mi muro”). Es que todos queremos un mundo diferente, pero el trabajo debe empezar en Uno(a) Mismo(a); se imaginan lo hermoso que sería si tuvieramos más coherencia entre lo que sentimos, pensamos, decimos y hacemos, impulsaríamos un nuevo modelo de vida, más consciente, más humano, más responsable. Pero no solo de palabras, sino de actos, de pequeñas acciones transformadoras que empiezan desde mi ser, a lo interior, con humildad, reconociendo lo que no está bien, lo que no es funcional, lo que debo cambiar.

Hace unas horas, luego de días de protestas civiles en mi país, de tener el corazón en la boca, de no poder dormir, una amiga me preguntó en un grupo: “¿Por qué no has estado activa en FB con todo esto…?” Y mi respuesta fue: “he estado activa en otros espacios de comunicación… no quiero figureo, ni sacar provecho de una situación de dolor… hay mucha confrontación y alto grado de violencia cibernética”. Y ha sido difícil no postear, pero las reacciones me detienen, ¿lo han notado? el que está a favor es atacado, el que está en contra es amenazado, mejor abrazo mi criterio y apoyo físicamente en lo que puedo, sin contarlo a nadie.

Desde el negocio, hemos tenido que suspender las publicaciones programadas en redes sociales, cancelar la publicación de los artes creados para esta semana en honor al día de la tierra o al día del libro, por que en lo personal, no me veo celebrando cuando mi tierra llora y clama por paz.

No todos(as) tenemos el don de la serenidad, no todos(as) sabemos reaccionar en momentos de crisis, no todos(as) logramos manejar nuestras emociones para que éstas no exploten como volcán en erupción, chorreando de lava al que está a nuestro lado; la autogestión y el autocoaching son un arte que requiere de mucha práctica, que en éstos momentos nos sería útil conocer; ante esto, el silencio es un aliado, la prudencia hiere menos que una palabra cargada de odio o dolor. He visto con admiración los reportajes de las madres de algunos héroes, y a pesar de su llanto, transmiten en su mensaje un hálito de paz.

Yo aquí no escribo sobre partidos, ni sobre ideologías políticas, escribo sobre la responsabilidad que tenemos de vivir el cambio desde adentro, sin esperar que alguien más nos haga el trabajito. Es a lo interno que se viven las más grandes revoluciones humanas, es cuando te sobreponés a tus propios miedos y vencés los esquemas en los que creciste que aprendés a respetar tu propio criterio, es cuando tu corazón puede abrazar al que piensa diferente, cuando no personalizas la opinión de un tercero, cuando tu nivel de paz se demuestra con ejemplo, sin reacciones violentas.

Éste es mi sueño: “sentir, pensar, actuar y ser diferente”, ver a mi entorno de forma sana y amorosa, aunque no esté de acuerdo con lo que miro. Ser ecuánime y recordar que todos somos seres humanos, que merecemos con tolerancia, un trato igualitario y el respeto a nuestros derechos humanos.

 

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Estrategia para el Cambio

por Lyhelis julio 4, 2018
escrito por Lyhelis

C

uando tenía 21 años y me senté por primera vez con una psicóloga, abordamos en la terapia la necesidad de cambios personales, de cambios de visión y de cambios en mis actitudes; Recuerdo como si fuese ayer, que me puse a llorar, y que le pregunté: ¿Para qué cambiar si yo me siento bien así? Luego de un par de sesiones, me dí cuenta que estaba inmersa en una burbuja, donde la sobreprotección, el merecimiento y el sentimiento de culpa eran una constante, por lo que comencé a cuestionármelo todo y a crearme criterio propio.

Más de 13 años después, soy yo quien de pronto siento que algo no anda marchando bien y empiezo el auto-diálogo, hasta llegar a ese tan valioso auto-diagnótico, en el que te das cuenta que algo debe cambiar, para bien. A ver, ¿Cuántas veces nos hemos repetido mentalmente quiero cambiar “esto” o “aquello”? ¿Cuántas veces tenemos la intención en la cabeza, pero no la ponemos en acción? ¿Cuántas veces nos regañamos por seguir jugando roles que no nos corresponden? Y decimos que vamos a cambiarlo, pero en la rutina del día a día se olvida el querer, se pierde la intención y se desecha el autoregaño.

Hace poco en uno de los workshop que lideré, se me pedía que enfatizara la temática hacia la toma de consciencia personal y la importancia del cambio en nuestro estilo de vida, por lo que se me ocurrió que abonado a las primeras sesiones de “auto-conocimiento”, “auto-diálogo” y “auto-gestión”, era necesario facilitarles una estrategia para el cambio; es decir, obsequiarles una herramienta con la que pudieran aterrizar sus intenciones y visualizar su vida como el proyecto más importante a desarrollar.

Empezamos aplicando un diagnóstico individual, con algunas actividades lúdicas y una herramienta digital, logramos identificar rápidamente como estaban los y las participantes, era obvio que había una dualidad entre su vida profesional y su vida personal, situación que afectaba la eficiencia y el compromiso con la organización para la cual laboraban.

Continuamos con el workshop llevándoles de la mano para que pudieran elaborar un breve análisis de riesgo de su propias circunstancias de vida, en el que establecían las 5 áreas más importantes en las que estan involucrados(as), entre ellas: familia, trabajo, su persona, amistades, academia. Cuando lograron ver los riesgos a los que estaban expuestos en cada área, pudieron identificar posibles oportunidades de mejor; en su mayoría, requerían cambios de actitud, más que de otra cosa.

Al tener más claro el panorama, les facilité una tabla que se dividía en componentes, cada uno representaba un cambio urgente a ejecutar, cada componente tenía actividades específicas a desarrollar para lograr su meta, detalle del tiempo en el que la cumplirían e indicadores que medirían los resultados esperados de esas acciones; al final, también les agregué una columna de premios por sus logros, como un importante estímulo en pro de su crecimiento personal.

Yo estoy convencida que para lograr un cambio se requiere de pasitos pequeños, de mover horarios, respetar nuestros compromisos, recordar el objetivo deseado y estimularnos con la visión de a dónde queremos llegar con esa meta inicial.

Por ejemplo, cuando se es emprendedor, es casi un requisito tener muy claro el propósito de para qué estas enfocando toda tu energía en ese reto profesional, pues pasarás de trabajar 8 horas base al día, a aproximadamente unas 12 ó 16 horas, con la incertidumbre de cómo pagarás los gastos operativos al cierre de mes, si al cliente no termina de gustarle la oferta técnica. Es decir, si el dinero te distrae, abrás perdido el objetivo fundamental que anhelabas cuando iniciaste tu negocio; es importante recordar qué valor agregado generarás a tu entorno, con tu producto o servicio.

Es importante ver la vida tal cual es, como el proyecto más importante que cada uno tiene; en la medida que reconozcas esto, podrás tratarlo y evaluarlo como tal, las estrategias no han sido creadas para llenar de papeles los escritorios, sino para guiarnos en el camino a seguir, enfocados hacia resultados específicos, con los objetivos claro. Esto aplica para el trabajo y para la vida misma, si tu estilo de vida aun no te genera momentos constantes de paz y felicidad, quizás sea momento de replantearte una estrategia para el cambio.

 

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El Arte del Autoestima

por Lyhelis julio 4, 2018
escrito por Lyhelis

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ola!

¡Buenos días mis responsables!

Si me estas leyendo es porque tuviste la bendición de abrir los ojos el día de hoy, probablemente en automático, (como me pasa cuando madrugo), pero despierta que es lo importante. Ya con ese logro, todo lo que depare el día será ganancia, nuevas experiencias, logros, descubrimientos, olores, sabores, mensajes, interacciones, todo eso rico que tiene la vida para darnos. ¿Ya pensaste cuál va a ser tu aporte del día?

Dale vuelta a este tema del aporte del dia, tu valor agregado, tu agradecimiento en forma de actitudes hacia la vida, recordá que nadie puede dar lo que no tiene. Y es que estamos acostumbrados a abordar estos temas de forma superficial, no le damos la importancia que tiene el amor propio, la autoaceptación, el concepto que tenes de vos mismo. Y es que este tipo de cosas las vinculamos mucho a la percepción de terceros y a la aceptación de éstos sobre nuestra vida, -situación nada saludable, pero necesaria-.

La consideración o el aprecio que nos tenemos a nosotros(as) mismos(as) es valioso para llevar una vida sana, para construir relaciones fraternas, para crecer con pie firme, sin tantas dudas o miedos, pues es como una relación inversamente proporcional: “mientras más me acepto y quiero a como soy, menos inseguridades voy a vivir”.

La “Pirámide de Maslow” establece al autoestima como una necesidad humana, y ordena dichas necesidades por jerarquía, de la base hacia la punta de la pirámide; Es decir, una vez satisfechas las necesidades fisiológicas (alimentación, respiración, descanso…), las de seguridad (protección…), surge la aceptación social (sentimiento de pertenencia, familia, amistad, afecto), luego en la cúspide de la pirámide se encuentra la necesidad del autoestima (confianza, éxito, respeto) y al final, satisfecha en su mayoría todas las anteriores, está la necesidad humana de la autorealización (espontaneidad, creatividad, satisfacción personal).

Que si tu papá no acepta lo que haces, no respalda tus decisiones, se la pasa criticándote, que si tu mamá se burla de tu estilo de vida, te caracteriza con adjetivos calificativos, nunca está contenta con lo que sos, pues qué pena por ellos, seguramente su autoestima no está en el nviel de equilibrio necesario para comunicarse y socializar de manera sana y amorosa. Pero ese no es tu problema, la escucha asertiva también nos compromete a elegir qué escuchamos y a quien le prestamos importancia, es incluso una responsabilidad como individuo, saber elegir.

Has leído por ahí: “Decir no, es en sí mismo, un acto de amor propio”, este es el principio básico del autoestima, pues en la medida en la que nos conocemos, como nos percibimos, la evaluación que tenemos del “yo”, la forma en la que nos pensamos, generará sentimientos de aceptación y consideración personal, por lo que podrás ser más honesto(a) con tus emociones y respetarlas, descubrir que te suma y quien te drena, para poder marcar límites respetuosos a tu favor.

El autoestima es un arte, si no podés darte amor y tratarte bonito, está casi imposible dar amor y tratar bonito a tu entorno; uno refleja y proyecta en otro lo que tiene dentro, o lo que necesita llenar, tan simple como eso. Nuestra manera de ser, nuestro cuerpo, nuestra personalidad es en parte lo que nos hace ser quien somos, mientras más contenta esté conmigo misma, más felicidad tendré para irradiar a mi alrededor.

Nuestra “autoimagen” es la clave del autoestima, ésta se construye desde pequeños en los ojos de quienes nos rodeaban, usualmente cuando los mensajes recibidos en la infancia no fueron muy asertivos, tendemos a desconfiar y a vernos tras la opinión de ese “mensaje brujo” que se quedó registrado en nuestra memoria, pero que en realidad no define lo que somos. Pero siempre podemos construir una mejor versión y una mejor forma de vernos.

Hagamos juntos el siguiente ejercicio: la próxima vez que tengas que ir al baño, mirate en el espejo, al menos 5 segundos, y enumerá las cosas lindas que vez en tu reflejo; sonreíte, cerrate un ojo, tirate un beso; repetilo cada vez que podás, de esa manera, estarás alimentando tu amor propio. Dale, aunque te de pena, probalo. ¡Estoy segura que vas a disfrutarlo!

 

julio 4, 2018 0 comentario
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